Pasa en ETER

“YO VENGO DE UN LUGAR DONDE SE AGRADECE MÁS DE LO QUE SE QUEJA”
Por Patricio Barrio @PaatoBarrio

Andrés Kogovsek fue el capitán de la Selección Argentina de Handball que logró clasificar, por primera vez en la historia, a los Juegos Olímpicos de Londres 2012. Tiene el récord de presencias con la camiseta albiceleste, 379 partidos, y en sus 18 años de actividad nacional ganó seis Panamericanos, además de haber participado en nueve mundiales. Los alumnos de Periodismo Deportivo, que atraviesan su tercer año, compartieron un extenso diálogo en la clase de Polideportivo II, a cargo de Tomás Rodríguez Couto, con el actual jugador de la Sociedad Alemana de Gimnasia Villa Ballester.

“Yo creo que me fue como me fue porque vi las dos caras de la moneda: jugar cobrando, y saber lo que significa tener pelotas sin agujero”. Andrés se inició en la Sociedad Alemana de Gimnasia Villa Ballester, pero jugó cinco años en el Club Balonmano Antequera, de España, donde tuvo un excelente rendimiento. Además de ser nombrado como hijo adoptivo de la ciudad, en su honor, la camiseta número 7 fue retirada y enmarcada en el estadio.

“Ya vendrá el momento de tener más difusión. Yo creo que igualmente hemos crecido muchísimo”. Gracias a las últimas actuaciones de la selección nacional, Kogovsek nota una mayor expansión del handball argentino en programas de radio, televisión y redes sociales.

Hincha fanático de River Plate, su máximo ídolo es Ubaldo Filliol, tiene una obsesión por Soda Estéreo.
“Fue todo para mí. Los fui a ver más de 30 veces. He ido a un Gran Rex, que hizo 14 funciones, y fui a ver siete veces ese mismo show”. También simpatiza por la pluma de Gabriel García Márquez y es periodista, profesión que no descarta ejercer: “Tal vez en algún momento pueda hacer algo. Me aboqué tanto al deporte que me consumió”.

Con una buena predisposición y algunas humoradas, el extremo derecho opinó sobre otros deportes, contó anécdotas de la Villa Olímpica, habló sobre su familia y explicó cuáles son los sacrificios cotidianos que atraviesa. Después de resolver sus inquietudes con respecto al handball, los alumnos intercambiaron puntos de vista.

“Soy una persona que dio todo por el deporte. Si me recuerdan por haberlo dado todo, yo estoy contento”. Andrés Kogovsek, cuando las ventanas del aula voces mostraban la oscuridad de Villa Crespo, abandonó Eter bajo aplausos.

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