Pasa en ETER

“Soy un charlatán del micrófono”
Por Mariano Cervini

Ramiro López, más conocido como “El Rama”, fue haciendo su carrera a pulmón hasta convertirse en uno de los conductores más destacados de la movida tropical. En una charla con los estudiantes de la carrera de Locución, compartió anécdotas y experiencias de su vida profesional. Desde su inicios como telefonista en una radio local hasta llegar a conducir Pasión de Sábado, el programa de televisión número uno de cumbia. Consejos de este locutor sin título que supo formarse desde la humildad y el trabajo.

El aula Rabine en el segundo piso de la Escuela tiene un cartel: prohibido entrar con zapatillas. Es miércoles a la noche y los 
estudiantes están descalzos y sentados en el piso como si fueran aprendices de algún arte oriental milenario. En un momento golpean a la puerta y aparece Ramiro López, “El Rama”, como un gran maestro Buda que recibe los aplausos y la admiración de los presentes. Es el único que entra con las zapatillas puestas: unas Adidas multicolores que anticipan su personalidad suelta y divertida.

“Chicos yo no estudié. Hay gente que se está quemando las pestañas, comiéndose los libros como ustedes... a mi me da vergüenza estar hoy acá”, dice uno de los referentes de la movida tropical apenas se sienta y recibe un : “noooo, vos sos un genio”, de los futuros locutores que demuestran el reconocimiento por un personaje que ama la profesión desde la humildad y el trabajo. De a poco, el conductor autodidacta de radio y televisión, va contando su historia de vida.

“Mi primer amor vino por la radio. Empecé siendo disc jockey. Grababa cassettes vírgenes de FM Horizonte y después los pasaba en un boliche que se llamaba Mirage. A través de la radio conozco a un pibe que hacía un programa que se llamaba Off Side, y pasaba una música buenísima, de The Cure, U2. Hoy en día ese locutor del cual me hice amigo y que después me llevó a una radio de Palomar, es el director artístico de FM 100, que es Diego Poso. A Diego fui a llevarle unas galletitas a la radio porque me había ganado un cassete y me dice: Che, hoy no vino el telefonista… ¿No me hacés la gamba? Yo lo escuchaba todas las tardes, para mi era Héctor Larrea. Y ahí me amuré en el teléfono, no me sacaron más”, dice y despierta el entusiasmo de los presentes que enseguida notan esa forma de hablar tan franca que supo hacer de “El Rama”, un estilo propio y una voz característica.

“A mi me dicen El Rama de la Gente, porque me gusta hablar por radio como si estuviera hablando con ustedes hoy, acá, sin muchas vueltas”, acota y cuenta que llegó a la movida tropical casi por casualidad.

“Después de ser telefonista me pusieron a operar. Un día viene Juan Carlos Lucena, que era dueño de más de diez bailantas, y escucha una tanda que ponía yo de Los Decadentes, Los Twist, Xuxa, Rafaella Carrá, y me dice: esta es la alegría que le falta a mi bailanta, ¿no te animás a pasar música para mi? Entonces empiezo a pasar música en Tentación Bailable, una bailanta de San Martín. La bailanta movía muchísima plata. Yo pasé de cobrar 50 pesos de aquella época a ganar 500 por pasar una hora de música. Ahí dije: donde me tatúo “amo a ricky maravilla” y desde ahí me quedé y hace más de 15 años que estoy en el mundo de la bailanta” dice Ramiro, que nunca más dejó la radio y hoy conduce su programa todas las mañanas de 9 a 1 de la tarde en Radio Génesis 104.1 en el partido de San Martín, localidad en la que vivió toda su vida.

La charla fluye y los alumnos se animan a preguntar por su técnica vocal. El Rama contesta con la sencillez que lo caracteriza: “No pienso en la técnica; todo lo que hago frente a un micrófono me sale del corazón, de mi amor por la radio” dice y cuenta que la primera vez que encaró un micrófono fue porque habían faltado todos los locutores de la radio en la que estaba de operador: “Los primeros temas que presente fueron un desastre. Tartamudeaba de los nervios. Después me fui aceitando a medida que ganaba horas de vuelo. Ahí también me escuchó Lucena y me vino a ver. Esto es lo que quiero para mi radio, me dijo. Basta de esos locutores que están todo el día impostando la voz, necesito algo natural, algo fresco como lo tuyo. Vos tenés que tener un programa de radio, dijo. Y me dieron un programa. Ahí empecé con Expreso de Medianoche, mi primer programa de 00:00 a 6 am.”, recuerda Ramiro, que cree fundamental “las horas de vuelo frente a un micrófono” para ganar experiencia.

El Rama usa las manos para hablar, con sus gestos parece traer los recuerdos al presente para compartirlos con los futuros locutores. Se toma el tiempo para dar algún consejo: “Cuando vos pensas que estas solo en el micrófono y nadie te escucha es mentira. Siempre hay alguien que está del otro lado y tenganlo clarísimo que al tipo que está del otro lado vos, de alguna manera u otra, le llegás.”

Rama en el estudio

Los alumnos aplauden y la charla se traslada al estudio de locución. Esta vez Rama se viste de profesor. La actividad trata sobre un ejercicio con los alumnos en el estudio que llevaron sus textos para locutar con Ramiro López. Empiezan la práctica simulando una apertura de programa tropical. Los grupos van pasando y “El Rama” se divierte como si fuera la primera vez que toca un micrófono. El operador hace que todos bailen al ritmo de Dalila, Rodrigo, Amar Azul y La Nueva Luna. Rama aprovecha para hacer algunas devoluciones cuando termina el ejercicio: “Traten de no hablar con el cantito característico de la movida tropical, porque eso ya pasó de moda”; “Metansé en lo cotidiano: el tipo que escucha radio tropical es el que labura todo el día en una obra o el ama de casa colgada con tres pibes del brazo; apunten a esa cosa de barrio que los identifique con la gente”.

Dicen que cuando uno se divierte, el tiempo pasa más rápido. Así parece haberles pasado a los chicos y las chicas de Locución, cuando notan que la charla seguida de clase práctica con Ramiro llega a su fin. Aplausos, foto final y la promesa de una salida en grupo a una bailanta con El Rama como anfitrión. La simpleza de un grande que sabe del oficio.

@marianocervini

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