Pasa en ETER

LIBROS RECOMENADOS

Chicas muertas es una crónica sobre tres adolescentes asesinadas en los ochenta. La autora, Selva Almada, lo cuenta así: Yo tenía trece años y esa mañana, la noticia de la chica muerta, me llegó como una revelación. Mi casa, la casa de cualquier adolescente, no era el lugar más seguro del mundo. Adentro de tu casa podían matarte. El horror podía vivir bajo el mismo techo que vos. La prosa de Almada llegó a las manos de los lectores con El viento que Arrasa. Después, Ladrilleros. Ya había publicado, antes de las ventas multiplicadas de El viento, Mal de muñecas, Niños y Una chica de provincia.

Se habla de la prosa de Selva. Un fragmento de Chicas muertas:

Apenas entrar en la ciudad había que pasar enfrente del frigorífico Vizental. Las altas chimeneas del edificio siempre echando humo, día y noche, llenando todo el pueblo con su olor untuoso y pestilente a carne, cuero y huesos cocinándose. Si pasábamos a la mañana muy, muy temprano, me gustaba mirar a los empleados del frigorífico que cruzábamos en el camino: venía en dirección contraria a nosotros, hombres y mujeres en bicicleta, todos vestidos de blanco de pies a cabeza. Había algo irreal y extraño en esos ciclistas pedaleando lentamente por la banquina, la luz sucia de la mañana rodeándolos, por momentos parecía que flotaban: Un batallón de fantasmas.

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