Pasa en ETER

CUENTERA DE PROFESIÓN
Por Martín Osorio.

“Vos te conseguís un pequeño universo portátil, te metés en él y ya estás listo para que te llueva un poema”, afirmó Diana Tarnofky, bajo un paraguas transparente adornado con retazos de tul de colores que colgaban de cada una de sus varillas. “¿Chist, chist…, chist, chist! El chistido me florece ¿Es que no vas a esperarme? - recitaba- Estoy tan sola… y te veo en la punta de la calle. Grito tu nombre y no sale…”. Mientras, el auditorio fluía en la quietud del silencio conquistado por la seducción de las palabras y los gestos. La luz tenue y cálidamente alterada hacía olvidar el aula, habitualmente blanquísima por el resplandor de los tubos fluorescentes. El tintineo de un pequeño xilofón completaba el embrujo. Tarnofky contaba cuentos, recitaba poemas, los interpretaba, les ponía su voz, les prestaba el cuerpo y se lanzaba a la conquista del vacío.

El miércoles 24 de septiembre, la narradora visitó Eter como parte de las actividades programadas en el marco de “La Semana del Libro” que se desrolló del 22 al 26 del mismo mes y que año tras año organiza la escuela. Compartió con los estudiantes del turno noche de primer año de la carrera de periodismo, cuentos, poemas y además, habló acerca de la profesión de cuentera.

Tarnofky narró, entre otros, “Sociedad anónima” y “Preámbulo a las instrucciones para darle cuerda a un reloj”, de Julio Cortázar; “En el castillo que se va”, de Marina Colasanti y “El anillo encantado”, un cuento anónimo. “No esperaba que la actividad me resultara tan novedosa. Nunca nadie me había narrado un cuento de esta manera. Aunque algunos eran textos que ya conocía, la experiencia es otra a nivel sensorial e intelectual. Además, la puesta en escena me pareció interesantísima”, expresó David, uno de los alumnos presentes.

“Me gusta la posibilidad que me da la narración oral de crear universos en ámbitos muy diversos: espacios teatrales mágicos en un aula , en un galpón, en un terreno baldío o en un hospital”, contó Tarnofky, quien lleva 19 años relatando historias. La narradora explicó que comenzó como actriz. Estudió teatro, mimo y clown motivada por la necesidad de encontrar la manera de expresarse mediante un lenguaje poético hasta que vio un aviso en el diario y se anotó para tomar clases de narración oral con Marta Lorente. Luego, estudió con Juana Larrosa en un curso de especialización docente en educación por el arte. “En la cuentera pude juntar todas mis partes dispersas”, sentenció.

Además, informó que se la puede oír en el programa “Sonidos Agitadóricos” que conduce la periodista y locutora, Liliana Daunes, y que se emite por Radio Nacional, los domingos de 19 a 21. 
Tarnofky trabaja también, en un grupo interdisciplinario que vincula salud y arte y da clases de narración.

Antes de retirarse, la narradora conversó con algunos de los estudiantes que parecían,todavía, envueltos en la experiencia embriagante que propone 
Tarnofky. “La poesía es contar con palabras eso que no se puede contar con palabras”,señaló y se despidió.

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