Pedro no está muerto
por Juan Butvilofsky

Mi mamá, Norma, asegura haber entendido al más misterioso de los misterios: cómo sigue esta vida después de la muerte... Ella sostiene que por nuestras acciones, y por lo que ellas desencadenan, nos volvemos eternos. El ejemplo que usa siempre a la hora de argumentar su verdad, la teoría de Norma acerca de lo eterno, es este: cuando hablamos, el sonido ocupa un micro espacio en el universo, hilo de energía que jamás desaparecerá, y que solamente, y para siempre, mutará y se trasladará, como lo hace el viento... Básicamente, mi vieja estima que lo que irradiamos, por el sencillo hecho de estar vivos, será nuestro inmortal sello por todos los tiempos... Además de los huecos del cosmos que llenamos en el día a día, existen también otro tipo de demostraciones sin fecha de vencimiento. El sentido adiós, o ese hasta luego, que Juan Román Riquelme y sus compañeros le gritaron a Pedro Pompilio es una clara muestra de eso... Riquelme procuró jugar el partido de su vida, a modo de homenaje para su difunto dirigente amigo, pero las piernas sólo se lo permitieron un rato. Cuando la emoción y el cuerpo del Diez se entregaron juntos, Boca dominó a San Lorenzo. Cuando el aire abandonó al corazón del Capitán, la visita emparejó el duelo... Más allá de la tardía resurrección del "Ciclón", por la cantidad y, sobre todo, por la calidad de acciones ofensivas que desperdició el local en un clásico a puro vértigo, la victoria "xeneize" fue justa: los de Carlos Ischia inauguraron definitivamente un campeonato nuevo... Si la teoría de mi mamá, Norma, es correcta, Pompilio, por haber honrado a su existencia viviendo, brillará vigente como ayer, aunque en otro estado, bien despierto. Riquelme aportó la poesía para este asunto tan complejo: "Gracias por todo, Pedro"...

Juan Butvilofsky
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