Por Kabul
SON.AR

No todo está perdido en el rock argentino. Cada sábado, este ciclo muestra buena parte de lo bueno y nuevo que hay para escuchar.

Desde mediados de año, Kabul pone al aire los sábados a la tarde una excelente propuesta: "Son.ar", un ciclo en donde bandas en ascenso se alternan con algunos tótems de la independencia rockera y, cada tanto, canciones poco conocidas o verdaderas "inconseguibles" de grandes bandas de la historia del rock argentino. Pero, sea la categoría a la que pertenezcan, se trata siembre de bandas que tienen una búsqueda más ambiciosa que la media (bastante baja, hay que reconocerlo) del rock del país.

El menú musical del programa está excepcionalmente pensado. Basta ingresar a algunas de las listas de cada emisión (publicadas en http://www.fmkabul.com/sonar/) para comprobarlo. En un mismo día (pongamos, el 28 de agosto), giraron propuestas de tan diversa extracción e historia como Martín Buscaglia, Cinerama, Fun People, Cienfuegos, Los Álamos, Los Gatos (sí, los de Nebbia, con "Antonio", una verdadera joya sepultada en el tiempo), Pez, Norma, el Indio Solari, Gustavo Cerati, Palo Pandolfo o Los Natas.

Los temas se encadenan casi sin solución de continuidad, apenas intervenidos por algún comentario o dato aportado por el conductor, Eddie Babenco. Aunque muy breves, en ellos Babenco demuestra -seguramente apoyado desde la producción- conocimiento sobre la historia del género y sobre el complejo terreno del under en el que se mueven la mayoría de las bandas de "Son.ar".

A las listas se suma cada semana una de las "Son.ar Sessions", en las que, tras una breve presentación en primera persona del músico o la banda, sale al aire un mini-recital en vivo. Por allí pasaron, por ejemplo, Smitten, Lisandro Aristimuño y Norma, entre otros.

El oyente inquieto se quedará, sin embargo, un poco hambriento de información sobre las bandas. El programa parece pensado más como una compañía musical para el escucha que como un ciclo de difusión en sentido estricto. Al comienzo o sobre el final de cada canción suele colarse algún dato, pero la mayoría de las veces es escasa. En ocasiones, incluso, ni siquiera se repiten los datos del tema cuando termina. Se rompería, es verdad, una fluidez muy bien lograda, pero ayudaría a cumplir el que, se supone, es uno de los objetivos del progama: el de difundir, el de hacer conocer.

De todas formas, es apenas un detalle que no pone en cuestión la certeza de que es difícil imaginar un mejor lugar que "Son.ar" para asomarse lo nuevo de lo nuevo, lo indie de lo indie en el rock argentino. Lo indie no sólo en términos comerciales sino, sobre todo, artísticos. Aquí, aquellos que no transitan las avenidas estéticas que pavimenta el mercado no son colados, son protagonistas.

Lucas Petersen