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EL "OTRO" TERCER SECTOR
Unidos por la solidaridad
Distintos grupos de jóvenes comprometidos con la actividad social caminan los barrios para dar ayuda a aquellos que más lo necesitan. No fundan ONG ni fundaciones. Tampoco tienen militancia política o social. Apenas si buscan un mínimo apoyo oficial. Así, espontáneamente, sostienen mecanismos solidarios con un alcance cada vez mayor.
Marcela Orué está separada, tiene cuatro hijos y un sobrino a su cargo. Trabaja como empleada doméstica y además recibe cien pesos por mes de ex marido. Vive en el barrio Rialto de Dique Luján, en Tigre, en una casita hecha de madera que le proveyó la empresa automotriz Ford hace unos años, al igual que a la gran mayoría de sus vecinos. El baño de su casa cuenta sólo con un pozo. "Cada vez que nos bañamos, el agua humedece las maderas y se terminan pudriendo", cuenta con resignación. Sin embargo, dentro de cinco meses, eso será sólo una amarga anécdota ya que tendrá un baño y una cocina de material que habrá hecho ella misma, como resultado de su fuerza de trabajo. "Con el baño y la cocina nuevos, nuestra vida va a ser más digna", se entusiasma Marcela. Lo mismo ocurrirá con el resto de las once familias beneficiarias de un plan denominado "Autoconstrucción".
Este sueño no sería posible si no fuera por personas como Érica del Frate, que, junto a doce personas, son parte de la fundación "Plan Techos", destinada a ayudar a familias que tienen problemas de vivienda. La idea nació a la luz de la crisis del 2001 por iniciativa de un grupo de jóvenes estudiantes de la UBA -la mayoría ya son profesionales- que trabajaban día a día con colaboradores, familias y vecinos de los barrios, para solucionar las necesidades habitacionales de las personas de más bajos recursos del Conurbano bonaerense. "Después del 2001 se vio de la manera más cruda la brecha social. Había que ayudar desde algún lado", recuerda Érica, referente de la fundación.
Si bien comenzaron con ideas pequeñas, luego apostaron por algo más fuerte y buscaron mayores recursos. "Todo comenzó hace más de un año. Hicimos un relevamiento de las necesidades que tenían los vecinos de Rialto, llevamos los resultados al municipio de Tigre y nos aprobaron el proyecto", relata Érica. Y agrega: "Nosotros vendríamos a ser facilitadores, pero el trabajo es ciento por ciento de ellos. Si no nos uníamos a la Municipalidad, nos moríamos porque no hubiésemos podido conseguir esa gran cantidad de materiales".
Sin embargo, este plan tiene varias aristas y diferentes opciones de trabajo que son más o menos accesibles, dependiendo de la situación habitacional de cada distrito. En el comedor comunitario del Barrio Rialto, que da de comer de lunes a viernes a más de 20 familias, tuvo lugar el encuentro previo para establecer y coordinar un plan de trabajo con los beneficiarios del proyecto. Allí las familias decidieron las reglas, que eran las siguientes: cuántas horas trabajarán por día, qué medidas tomarán con quienes lleguen tarde, cuántas faltas justificadas podrán tener cada uno de ellos, y qué sanción le cabe a quien se ausenta más veces de las permitidas. En ese sentido, Hugo, el vecino más añejo, fue terminante: "Cada uno debe ocupar un rol determinado y debe ser responsable de los días que falta y justificarlo debidamente". Ver imágenes en la Galería de fotos.
Según Marcela Bambicha y Andrés Pinto, una joven pareja que no supera los veintitantos años, con el proyecto "se consolida la unidad entre los vecinos". Actualmente viven en la casa del papá de Andrés con un hijito de dos años y comparten un pequeño espacio que se divide en un comedor, una pieza y un baño. "Con la ayuda de los chicos vamos a hacer el baño y la cocina al lado, así el lugar se agranda y podremos estar más cómodos", expresa con anhelo Andrés, quien al principio, cuando se acercó la fundación, se mostraba descreído porque pensó que "era todo política" y que les iban a pedir algo a cambio. "Los chicos tienen una voluntad genuina y quieren cambiar nuestra realidad", concluye.
Otra asociación, denominada "Nunca Jamás", desarrolla una tarea que consiste en apadrinar y ayudar a las escuelas del interior del país. "Esto comenzó a través del libro de visitas de Ismael Serrano. Laura Collavini, la presidenta de la institución, dejó un mensaje diciendo que estaba cansada de ver que nadie hacía nada por los chicos, y que ella tenía ganas de hacerlo. Y dejó su mail por si alguien quería sumarse a la idea. "Ahí fue que cada uno fue sumándose, y llegamos a ser no solo una ONG sino un grupo de amigos maravilloso", relató Lorena Illescas, una de las colaboradoras de la entidad.
Este grupo de once jóvenes, que aún no tiene una sede estable para realizar su trabajo, se junta en el Burger King de Corrientes y Florida una vez a la semana para analizar las propuestas que cada mes pondrán en marcha. Ya apadrinaron tres escuelas, una en Catamarca, una en Formosa y otra en Santiago del Estero, llevando donaciones de alimentos, útiles, ropa, juguetes y todo lo que puedan necesitar los niños. Mira la historia de los chicos aquí.
Para llevar a cabo estos emprendimientos realizan campañas que se sustentan por medio de la página web www.proyectonuncajamas.com.ar. "La ayuda es más por el boca en boca y la solidaridad de la gente que nos rodea", contó Lorena, que además afirmó que no cuentan con ayuda de empresas ni del gobierno.
Otro grupo de personas, a través del plan llamado "Palabras en Colectivo", lleva adelante desde 2009 un trabajo de alfabetización en la villa 21 de Barracas. Su labor está enfocada en adultos en situación de exclusión, y su tarea la desarrollan en tres comedores comunitarios del barrio. Ver imágenes en la Galería de fotos.
Yendo de casa en casa, invitan a los vecinos a participar ya sea como colaboradores o ayudantes. El año pasado contaron con la asistencia de catorce personas que aprendieron a leer y a escribir. "Esta es la herramienta que elegimos para contribuir a la inclusión de todos aquellos a los que les negaron la posibilidad de aprender a leer y escribir", enfatizó Cynthia Hurtado, una de las veinte alfabetizadoras que conforman la agrupación.
Para su próximo proyecto, la gente de "Nunca Jamás" está recolectando pintura, libros infantiles, novelas, pinceles, acuarelas, oleos y cartulinas para festejar en octubre el Día del Niño a los chicos de las tres escuelas apadrinadas, una iniciativa que promueven desde su blog: http://proyectonuncajamas.blogspot.com.
Por su parte, el "Plan Techos" pondrá en marcha su campaña para poder construir doce casas más a las familias del barrio Dique Luján de Tigre. Por último, el grupo de alfabetizadores ampliará el trabajo que vienen haciendo en la Villa 21 de Barracas. A estas organizaciones los une la solidaridad y las ganas de ayudar sin obtener nada a cambio, siempre bajo la fuerza que le brindan sus jóvenes integrantes.
Melisa Maya
Omar Salibi
Emanuel Sierra
Federico Garnica
Agustín Menghini
Estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo en ETER.
27/9/2010
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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