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ERA UNO DE LOS ESPACIOS PARA EL CINE ARGENTINO
La segunda muerte de Tita Merello
A principios de julio de este año, el Instituto de Cine y Artes Audiovisuales decidió no renovar el contrato de alquiler del Complejo en el centro de la ciudad. Hay un proyecto en marcha en la Legislatura porteña para subsidiar las salas históricas de cada barrio.
Nació como cine-teatro Suipacha, en 1930. Luego, desde 1996, se dedicó de manera exclusiva a exhibir películas argentinas, de las más renombradas hasta aquellas que no entraban en el circuito comercial. Pero el Instituto de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) decidió no renovar el contrato que mantenía con los propietarios del lugar y las salas del Tita Merello dejaron de funcionar a partir del 1° de julio.
Al ser consultadas, las autoridades del INCAA se limitaron a responder, vía correo electrónico, que los espacios en la ciudad de Buenos Aires destinados a la proyección de películas argentinas son dos: el cine Gaumont, de Rivadavia 1635, y el ArteCinema, que está ubicado en la calle Salta, cerca de la Plaza Constitución. Además, destacaron que el cierre del Tita Merello, en Suipacha al 400, fue decisión de sus dueños, la familia Suñé.
A partir de una iniciativa de José Miguel Onaindia, ex director del INCAA, Fernando Madedo, realizador y docente de cine, creó un grupo en la red social Facebook para impedir el cierre del Tita Merello. "La campaña tuvo muchas adhesiones por lo que decidimos abrir un blog para juntar firmas y elevar ese petitorio a la Legislatura porteña", explica Madedo y agrega: "El Tita tenía una función importantísima en la formación de espectadores, que es algo que debería fomentarse a través de políticas públicas".
Además, Madedo insiste en que debería evitarse que el complejo tenga el mismo destino que han sufrido otros cines de Buenos Aires, que se convirtieron en bingos, iglesias evangélicas y hasta playas de estacionamiento, previa demolición de sus edificios. "El artículo 12 de la Constitución Nacional le confiere al Poder Legislativo la posibilidad de declararlo como un bien de utilidad pública con el fin de preservarlo como patrimonio. De esta manera, podría expropiarse el Tita Merello, y otorgárselo a una ONG que se encargue de la programación. Es una posibilidad", plantea el realizador.
El petitorio con 2.000 firmas fue entregado el pasado 21 de julio en la Legislatura porteña, y fue remitido a la comisión de Cultura, que preside el diputado Raúl Puy. Fue este funcionario quien presentó en mayo pasado el proyecto de ley para la creación de la "Comisión de Relevamiento de Salas Cinematográficas y Teatrales Históricas Barriales". Esta iniciativa propone que se cree un fondo que ayude económicamente para que las salas históricas de cada barrio porteño continúen en funcionamiento y que las que hayan sido clausuradas se reabran.
"En este caso es el Tita Merello, pero en todos los barrios hay cines que deberían ser recuperados. No es simple que vaya a salir, porque este proyecto debe ir a la comisión de Hacienda. Sabemos que para el macrismo la cultura no es un tema prioritario, pero como no tienen mayoría en la Legislatura, esta iniciativa debería sancionarse", señala Puy.
Mientras se espera que la Legislatura sancione la ley que protegería los cines históricos de las Comunas en las que está dividida la ciudad de Buenos Aires, se puede seguir adhiriendo a esta campaña, tanto en el grupo de Facebook "No al cierre del Tita Merello" como en el blog: http://noalcierredeltitamerello.blogspot.com/.
Aluminé Cabrera
Natalia Salonia
Gabriela Snaidas
Estudiantes de la carrera de Periodismo en ETER.
14/9/2010
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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