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EXTRANJEROS EN EL VIII MUNDIAL DE BAILE DE TANGO DE BUENOS AIRES
La apropiación del tango
Con el objetivo de encontrar nuevos "diseños", mayor práctica y reconocimiento, parejas de todo el mundo participaron del festival. Historias personales y sensaciones compartidas de quienes llegan al país para convertirse en "el mejor" del género.
Hace tiempo que la tradición dejó de ser sólo argentina. El tango cruzó todas las barreras y hoy es producto de exportación. Sin ir más lejos, una pareja japonesa fue la ganadora del Mundial de Baile de Tango del año pasado. Sin límites ni fronteras, el 2x4 rioplatense eriza la piel de muchos a miles de kilómetros de su cuna y algunos de ellos llegaron al país para demostrar que lo pueden bailar bien, muy bien.
Detrás del sueño por alzarse como campeones del mundo en la edición 2010 de la competencia, hubo increíbles y sencillas historias de vida con acento extranjero y ritmo de milonga. Pasen y vean.
Milonga Oriental
"Por una cabeza" es el tango que más le fascina. Ella, acompañada de su traductor electrónico, limpia los cristales de sus lentes al mismo tiempo que en un dificultoso español pronuncia: "Me encanta el tango. Hace cinco años que bailo".
Kyoko Katoh nació en Chiba, una ciudad portuaria cercana a Tokio. De esa costa llegó a otro puerto, el de Buenos Aires, hace tan sólo dos meses, cuando el Consulado argentino le concedió la credencial de identidad para misiones especiales. Es que a través de la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA), un organismo del gobierno nipón dedicado a trazar puentes para ayudar a los países en desarrollo, Kyoko recorre el mundo para enseñar la cultura de su país. Esta vez hizo escala en el conurbano bonaerense: una escuela de la colectividad de la tierra del sol naciente, ubicada en el partido de José C. Paz, la vio llegar con su paso tranquilo.
Es amiga de Daniel Nacucchio (ver "Los argentinos creen que son mejor que los demás") y Cristina Sosa, ganadores del Campeonato Mundial de Tango Salón en el 2008: "Yo bailo gracias a ellos", cuenta Kyoko. Los conoció en Tokio, cuando Nacucchio inauguró su escuela de baile en esa ciudad. "La pareja que baila debe tener un eje y moverse alrededor de él. Yo me dejo dirigir por mi compañero", enseña Kyoko, con ademanes enérgicos.
Cuenta que en Kioto, la vieja capital japonesa, la juventud se aboca al tango. Es que perciben la sensualidad de este baile e invierten en lecciones, vestuario, zapatos y material discográfico: "Las clases para aprender a bailar son muy caras y sólo gastan los que realmente son fanáticos", cuenta Kyoko, quien asegura que hay todo un negocio preparado en su país para lucrar a partir del 2x4.
Kyoko Katoh baila en jeans y confiesa que es más cómodo para ella: "No necesito las medias red, las faldas cortas y el maquillaje que tanto se usan en Japón para ir a las milongas", dice detrás de sus lentes.
Pasión azteca nacida en Youtube
En su México natal, Luis Daniel Hipólito Díaz navegaba por internet cuando por Youtube encontró un video del "Campeonato mundial de Tango", allá por el 2006. "Lo vi y me dije: 'Pues venga, no llevo mucho tiempo pero no se me hace imposible lo que hacen'. Grande fue la osadía porque no es imposible pero sí lleva una preparación bastante profunda que en ese momento no teníamos. Vinimos a competir a Buenos Aires casi sin haber bailado tango, pero no quedamos tan mal, aunque por supuesto no llegamos a la final".
Oriundo de Durango, a 12 horas de la Ciudad de México, con su pareja de escenario Jasel Bermúdez, Díaz abrió la primera milonga del lugar, que funciona cada sábado de 8 de la noche a 2 de la mañana. El lugar tiene una particularidad: enseñan un baile más rítmico, por la influencia de salsa o el "banda", sin olvidar lo "típico" del tango argentino. "Algún brazo cerrado, pasos largos, o más picadito cuando se lo permita", explica Díaz.
Aquel que en sus comienzos fue un inexperto y atrevido bailarín, por haberse animado a venir a competir sin preparación alguna, supo sintetizar lo que marcó su paso por el tango: "Al principio era muy pasional, un romanticismo muy profundo. Después conociendo más las letras es una sensación de libertad, porque este baile te permite tener una comunicación en pareja como si fuera una charla que no tiene ninguna otra danza. Para mí es eso, la libertad de poder platicar con el cuerpo a otra persona".
Mirá en Youtube un video de la pareja bailando en el Festival de Tango.
Ecos de Medellín
Las nuevas generaciones nacen en Colombia con "una espinilla", esa que dejó Gardel cuando falleció en Medellín. Así, bailar, escuchar y sentir al tango se volvió tradición en la tierra del café hace más de 70 años. Diego Benavídez y Natasha Arbolea lo bailan hace doce años y desde hace siete comparten el escenario. Además, y como si fuera poco, son pareja: "El tango ha sido, aparte de nuestro proyecto, la forma de amarnos y de ese amarnos han salido dos lindos retoños", cuenta Benavídez.
Los organizadores de las eliminatorias en Bogotá, aseguraron estar empapados de todo lo que pasa aquí y por eso, luego de un parate de tres años, volvieron a concursar.
"La competencia hace un ambiente maravilloso, se siente delicioso poder conocer parejas de otros países, de aquí mismo de Buenos Aires. Hay una acogida muy buena de los locales", detalló Arbolea.
A segundos de subir al escenario, la pareja aseguró que el crecimiento de hace seis años hasta ahora en el campeonato es notable: cada vez hay más parejas, más participación, más amor por el tango.
Mirá en Youtube un video de la pareja bailando en la ronda clasificatoria del Festival de Tango.
Cruzando el charco, algo más que un título
"Cuando uno se abraza para bailar tango, especialmente tango salón, todo desaparece y lo único que existe soy yo y mi pareja", describe Nazareno Listur. Nacido en Montevideo, comienza a bailar once años atrás junto a su compañera Mariana Medina, ambos por llegar a los 30 hoy.
Con respecto al baile, el uruguayo señala que es muy similar al que se practica en Argentina y que si bien hay quienes afirman que existe un "tango oriental" no es más que una variante del paso básico. En cuanto a la movida del 2x4, relata que gracias a una nueva camada en su país ahora hay milongas todos los días de la semana, mientras que hace un par de años atrás había sólo dos en todo Montevideo.
Listur señaló que "fácilmente" hacía cuatro meses que se estaban preparando con la coreografía para escenario, y que para la categoría salón dedicaron un poco más de tiempo. "Yo digo que nunca terminás de aprender por más que uno salga campeón. Lo más importante del festival es que nos ayuda a todas las parejas lo que nos exige el jurado. Más que nada nosotros personalmente lo tomamos como un incentivo para seguir adelante, para estar siempre al día. Yo creo que el tango va más allá de salir campeón del mundo", remata el bailarín.
Mirá en Youtube un video de Nazareno y su pareja, Mariana Medina.
En Chile, un 2X4 enamorado
Maximiliano Alvarado conoció a su mujer hace 15 años en un club de tango en Santiago de Chile. "A los 17, saliendo del cuarto medio del colegio nos encontramos en el club de tango. En aquel entonces cuando partimos había mucha gente mayor, mucha gente adulta, era raro vernos en ese ambiente y nos enganchamos, nos enamoramos", cuenta.
Desde que se conocen no dejan de bailar juntos el 2x4. Su política de trabajo es prepararse de manera constante para entregar un "mejor" servicio a la gente que los mira. La pareja se presentó por sexto año consecutivo en el festival. "Estas instancias son muy buenas también para poder preparar nuevas cosas, elaborar nuevas dinámicas para no quedar y hacer siempre lo mismo", expresa Alvarado.
Mientras prendía su camisa a la espera de su turno en el escenario, Alvarado analizó al tango como algo subjetivo, que "no tiene parámetro de medición exacta porque cada uno lo siente como lo siente". Con respecto al género en su país, dijo: "El tango que se baila allá es el tango que se baila en todo el mundo, a nivel salón, el tango bien abrazado, a piso bien controlado y básicamente el tango de exhibición y de show".
Mirá en Youtube un video de la pareja, Paloma Berríos, bailando en la ronda clasificatoria del Festival de Tango.
Florencia Rodríguez
Analía Casal
María Zeni
Estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo en ETER,
14/9/2010
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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