CLUB 69, EN NICETO
La locura de los "cluebes"

Cuando el jueves da paso al viernes, se desata en el boliche de Palermo una fiesta que ya es un clásico de la noche porteña. Arte, sensualidad, varieté y electrónica, extranjeros y famosos (y una generosa cuota de deshinibición) son algunos de los ingredientes del menú.

Por Sergio Florez *

En la delgada línea que delimita el jueves del viernes viven gran cantidad de personas que no desean aguardar la llegada "oficial" del fin de semana para salir. Oficinistas, profesionales, estudiantes y, por sobre todo, muchos extranjeros que quieren aprovechar su estadía al máximo. En la esquina de Niceto Vega y Humboldt, más específicamente en Niceto Club, una larga fila aguarda para ingresar a Club 69, la ecléctica fiesta que desde hace más de 11 años combina música electrónica y varieté. Si usted en un pobre diablo, deberá pasar por Caja y abonar los 40 pesos que le permitirán acceder a la experiencia de un jueves diferente. La cortina se abre y dos jóvenes mujeres enfundadas en medias de red, plataformas y escote sugerente junto a dos hombres en shorts elastizados y torso firme lo recibirán con un sensual "Bienvenido", al tiempo que acarician su cuerpo.

Todo está listo para el festejo. El clima invita a socializar. Pasillos y recovecos con luces rojas y violetas encierran las más variadas anécdotas. "Los baños de mujeres en todos lados son un quilombo pero acá están bien organizados. En el de planta baja, drogas. Y en el del primer piso, sexo", se ríe Fiorella, una camarera de 27 años, habitué del lugar. Su fiel compañera de andanzas, Lola, explica que la proporción de extranjeros es de alrededor del 80%. "Somos pocos los que venimos seguido y nos conocemos todos. Es como un Club realmente. El resto es gente de afuera. Hay una movida muy grande con los hostels", afirma esta estudiante de Recursos Humanos mientras sorbe enérgicamente un Fernet.

En la pista, la gente baila desaforada mientras el primer DJ invitado sacude la bandeja. Los tragos corren y el olor a marihuana se torna envolvente. Fácilmente se detecta a las personas que asisten por primera vez cuando la expresión de sus caras se trasforma al ver la plataforma movible que recorre el salón con una bailarina suelta de ropas. "Es algo increíble. Todo es muy erótico. Es el lugar ideal para salir a hacer locuras", dice Stephanie, una imponente rubia australiana.



Llega el primer corte de la música y los B-Boyz toman el escenario. Un grupo de expertos bailarines de hip hop que sorprenden con piruetas cuasi circenses y un físico tallado en madera. A medida de que el calor del ambiente comienza a subir, los B-Boyz se quitan las remeras para el delirio de las señoritas (y señoritos también). El show finaliza y la música vuelve a ganar protagonismo.

Cada jueves, la estética muta y puede ser desde una selva a una fiesta sadoromántica, del antiguo Egipto a un castillo vampiresco. Su impronta única atrae a personalidades como Dante Spinetta, Emmanuel Horvilleur, Babasónicos, Sofía Gala, Katja Alemann y figuras internacionales como Collin Farrell, Calle 13, Tommy Lee y Black Eyed Peas.



A las 4, los aplausos despiden al DJ del "warm up" y una voz impostada retumba en los parlantes. "It's showtime", clave para que la Compañía Inestable del Sixty Nine tome el escenario y estalle el gran momento sensual de la noche porteña. Quince performers, en los que se destaca el trasformista "Madame La Cacho", cantan y bailan al ritmo de Gloria Trevi, Paloma San Basilio, Rafaella Carrá u otros clásicos. Como cierre artístico, enormes globos blancos caen del techo y la gente, cual niños en cumpleaños, se agolpa para poder tocarlos y enviarlos a la otra punta de la pista.

El tiempo parece no existir (o no importar) y las pantallas gigantes continúan escupiendo imágenes lisérgicas en forma constante. Ya todo está listo y así seguirá hasta que las campanas toquen las 7 y el declinar de la música y la luz del amanecer devuelva a los 1200 clubbers, paracaidistas y kamikazes a la cruda realidad de un viernes por la mañana, olvidada en Club 69.

* Egresado de la Carrera de Periodismo. La nota fue escrita en 2009 en la materia Agencia, de tercer año.

12/05/2010

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