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MODA Y MEDIOS
El poder de los editores de moda
Parte del éxito o el fracaso de una colección depende del veredicto de los suplementos y las revistas de moda. En la compleja relación entre periodistas y marcas se mezclan gustos personales, líneas editoriales, regalos empresariales y reclamos de avisadores.
Por Ángeles Fassere *
Muchos recuerdan la película El Diablo viste a la moda, en la que la temida editora Miranda Priestly (Meryl Streep), con solo fruncir los labios, podía obligar a un diseñador a cambiar una colección de ropa completa. Fuera de la ficción, en nuestro país los editores de moda no tienen el poder de Miranda (quien personifica a Anna Wintour, directora de la revista Vogue de Nueva York), pero no dejan de ser imprescindibles para que una colección de moda sea exitosa.
"El editor es un curador de las tendencias", explica la ex editora de la revista Elle Ana Torrejón. "Elige lo mejor de las colecciones, o lo que tiene que ver con la estética y la ideología del medio para el que trabaja", enfatiza.
Personajes como Anna Wintour, o Carine Roitfeld, editora de la Vogue francesa, dan muestra de que sus opiniones son cruciales para el desarrollo y crecimiento de la marca. "La influencia, el apoyo, colaboración y difusión de Roitfeld en los inicios del diseñador Tom Ford para Gucci resultó vital", argumenta Torrejón.
Lectores clientes
Según Carmen Acevedo Díaz, secretaria de redacción y encargada del suplemento de Moda y Belleza del diario La Nación, la opinión de los editores es importante también para los lectores y posibles clientes. "Le dan más crédito a lo que dice un medio y menos a los avisos publicitarios", asegura Acevedo Díaz.
En la misma línea, Torrejón afirma: "Si una colección no le gusta al editor, y la prensa así lo refleja, va a tener una incidencia negativa en un porcentual del público lector que es cliente o consumidor".
Mimos a la prensa
La importancia de los medios para la moda se ve reflejada en los esfuerzos que hacen muchas empresas para atraer a la prensa. "Algunas marcas te mandan regalos, te invitan a almorzar, te llevan de viaje. Son inversiones. De todas formas, su publicación en el medio no va a depender de aquello, sino de que lo que propongan sea noticioso", asegura Acevedo Díaz.
"El lugar más exótico donde me invitó una empresa fue Islandia. Una marca italiana de joyas presentó su perfume en la Laguna Azul, un lugar insólito rodeado de campos de lava y de playas arenosas. El recorrido fue una especie de safari con pistas en el camino en busca del perfume. Después apareció un frasco gigante de hielo con la Laguna Azul de fondo", agrega.
Pero en el mundo de la moda, aseguran los editores, los medios no son esclavos de sus anunciantes. Muchas veces expresan su disconformidad ante acciones de las marcas. Ese fue el caso de la colección de Polo Ralph Lauren, en la que se editó con Photoshop la imagen de una modelo para que quedara extremadamente flaca. "Le dimos con un caño, pese a que es avisador nuestro", relata Acevedo Díaz, de La Nación. "Hicimos una columna y un video criticando aquel hecho. Fue elocuente la reacción".
Si bien la relación entre los periodistas de moda y las empresas son armónicas, el límite es muy fino. "Cuando se realizan eventos, como por ejemplo el Bafweek, en donde están todas las marcas comerciales y muchas son avisadoras del diario, ahí empiezan los conflictos", sostiene Carmen Acevedo Díaz, y agrega: "Miden mucho qué espacio se les da en el medio y cada empresa considera que lo suyo es lo mejor. Algunas pierden un poco el norte, en el sentido de hasta dónde pueden llegar".
* Egresada de la Carrera de Periodismo. La nota fue escrita en 2009 en la materia Agencia, de tercer año.
15/04/2010
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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