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TV COMUNITARIA
Hacé tu propio programa
De las primeras experiencias en los años 80 a la actualidad, la televisión alternativa ha transitado un largo camino, jalonado de persecuciones y pequeños triunfos. Las respuestas que brinda, los desafíos que enfrenta y los anhelos de una forma distinta de comunicación.
Por Érica Díaz *
La TV alternativa, fuera de la ley, con dificultades técnicas, pero con el apoyo de vecinos y de los movimientos sociales, busca un lugar de resistencia y expresión cultural. Experiencias como la TV Piquetera, Abajo la TV y Canal 4 Darío y Maxi mantienen un espíritu independiente de los discursos masivos y ejercitan una práctica comunicacional que cuestiona la privatización del espacio radioeléctrico y el contenido de la televisión comercial y estatal.
El pionero en la materia técnica fue el ingeniero Ricardo Leguizamón, quien, con la ayuda de un colega polaco que había trabajado durante la Segunda Guerra Mundial construyendo radares, montó el primer canal de televisión comunitaria del país, el Canal 4 de Alejandro Korn, en la provincia de Bs. As, a mediados de los 80.
Las primeras transmisiones aparecieron en pleno apogeo del fenómeno de las radios de baja potencia, un marco que fue propicio para generar un nuevo espacio de vinculación y expresión. De esta manera los canales alternativos se multiplicaron y en 1992 había más de 250 en todo el país.

Pero en la segunda mitad de los noventa el número de televisoras fue decreciendo por las dificultades económicas para reemplazar los equipos después de cada allanamiento. Para el Comité Federal de Radiodifusión (COMFER), era una actividad clandestina y, frente a esta ilegalidad, la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC) secuestraba los transmisores. Así ocurrió con el mítico Canal 4 Utopía, que luego de 14 allanamientos, con la última incautación de sus equipos ya no pudo volver a salir al aire.
Desde sus inicios la TV libre desafió a estas entidades, sufriendo persecuciones y decomisos al no poseer las licencias que exigían pero que a la vez no otorgaban, ya que la vieja Ley de Radiodifusión (22.285), promulgada durante la última dictadura militar, negaba la posibilidad de crear medios cooperativos o sociales sin fines comerciales.
Por otro lado, algunos canales se fueron institucionalizando, comercializando o fueron respaldados por los municipios, dejando de lado su independencia y sus proyectos iniciales.

El fenómeno volvió a surgir luego de la explosión popular de diciembre del 2001, incentivado por la necesidad de la gente a recuperar la palabra. En distintos puntos del país grupos de vecinos y organizaciones sociales empezaron a crear canales con la propuesta de generar un espacio de reunión y debate.
Desde 2002, para contar con una señal, los movimientos sociales comenzaron a hacer por los barrios transmisiones "ambulantes", prestaban los equipos y brindaban apoyo técnico a los grupos que deseaban transmitir sus programas. El objetivo era "Cortar la ruta de la información", hacer "un piquete en el aire", recuerda Raúl Carricart, director del Canal 4 de San Telmo, que participó de diversas experiencias comunicacionales.
Carricart asegura que actualmente montar un canal de televisión tiene un costo promedio de cinco mil pesos y que el principal problema está en su mantenimiento y puesta en el aire. Explica que "los elementos necesarios son un transmisor, un cable coaxil, una antena, un monitor, cámaras de video, micrófonos y una videocasetera. Para poder captar la señal hace falta estar conectado a una antena de aire". Con estos dispositivos y algún lugar que sirva como estudio se pueden alcanzar hasta 10 kilómetros de cobertura.
Alberto Martínez, presidente de la Asociación Argentina de Teledifusoras Pyme y Comunitaria (AATECO), asegura que "son difíciles las probabilidades inmediatas de que se otorguen nuevas licencias" y recuerda que "el ex presidente Néstor Kirchner firmó por el Decreto 527/05 una prórroga por diez años a las licencias de los canales de TV abierta, radio y TV por cable". AATECO esta integrada por más de 200 canales de televisión abierta por aire, de baja y media potencia. Se fundó en 1989 como una entidad orientada a difundir la actividad, promover la creación de canales alternativos y, frente a la necesidad de discutir encuadres legales, reclamar la organización de las frecuencias para fines comunitarios.

La Asociación destinó un transmisor para ser compartido por varios comunicadores. Con él, hizo su primera experiencia, en el 2004, la TV Piquetera en la localidad de Ezpeleta, del conurbano bonaerense. Para la emisión inicial se repartieron volantes en el barrio con la siguiente instrucción: "Si tiene cable, se puede desconectar y poner la antena de aire ó se puede armar una antena con dos tenedores de metal conectados al cable de la antena del televisor y pinchados en una papa. También sirven".
¿Qué tiene que tener un canal para ser comunitario? Matías Mafut, productor del programa "Kermarak", que se emite por Canal 4 Darío y Maxi (en homenaje a los piqueteros Darío Santillán y Maximiliano Kosteki, asesinados el 26 de junio de 2002 en la estación de Avellaneda), sostiene que "tiene que ser la comunidad la que se apropie del medio, que la gente se involucre y pueda filmar, producir, dirigir y editar. Tiene que tener la creación de los vecinos y que las organizaciones hagan sus propios programas, que se apropien de la pantalla y que puedan debatir".
La meta de estos canales se vincula con la conquista de la voz popular, con dar a conocer las ideas y los intereses de las organizaciones sociales, políticas, y de las asambleas populares. Sus integrantes se transforman en productores y protagonistas de su propia televisión. En cuanto al contenido de la programación, proponen una agenda de temas vinculada a las reivindicaciones de los sectores populares, como son los emprendimientos productivos, la contaminación, las actividades culturales de la zona y temas relacionados con la salud, el trabajo y la educación.
Se intenta desmitificar la imagen que se impone en los medios dominantes, intentan hacer programas que construyan una conciencia crítica que -consideran- se ha perdido a partir de los mensajes que la TV hegemónica les muestra. "No se trata de crear una fuente de divertimento o entretenimiento, se trata de producir televisión, sonidos e imágenes con una historia y conciencia crítica capaz de crear un mundo distinto", expresa Mafut. "El objetivo de los medios de comunicación privados -denuncia- es modelar la opinión pública, acomodar la verdad mediática a sus intereses, y de este modo pautar cuál es la verdad. Las empresas privilegian el beneficio privado por sobre el beneficio de la sociedad, por eso apuntamos a crear un canal de televisión donde la información no es mercancía, sino donde este medio contribuya a mejorarnos como sociedad".
En cuanto a la forma de sustentarse, realizan fiestas y no aceptan publicidad. Mafut aclara que "la autogestión no es una utopía, es una forma de manejarse distinta a la que está acostumbrada la sociedad de hoy, regida por relaciones de explotación y desigualdad. El escenario en el que vivimos no va a modificarse dentro de estas relaciones con los medios de comunicación como difusora de un único pensamiento regido por la mezquindad. Para terminar esta situación hace falta que nos organicemos desde nuestros lugares, con nuestros propios intereses, los obreros, empleados, desocupados y estudiantes. Participar con nuestras herramientas para que se escuche y vea lo que no se difunde en los medios masivos".
*Egresada de la Carrera de Periodismo en 2009. La nota fue escrita en el marco de la materia Agencia.
16/03/2010
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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