Juan Carlos Volnovich
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Una mirada desde el psicoanálisis
"La práctica del psicoanálisis no se reduce a la clínica psicoanalítica de un consultorio con un paciente. El psicoanálisis es una teoría que implica la constitución de un sujeto psíquico y explica las relaciones de ese sujeto con la sociedad". Desde ese lugar, Juan Carlos Volnovich, psicoanalista, cree que es muy importante lo que esa disciplina puede aportar respecto al tema de la prostitución. Y desde la tranquilidad y armonía de su consultorio en el barrio de Palermo se explaya durante el tiempo que podría durar una sesión, para explicar en forma pausada pero categórica, que el consumo de prostituciòn no puede ser planteado como un problema psicopatológico. Pero inmediatamente agrega que tampoco puede quedar delimitado al discurso jurídico.
"Yo creo que todo lo que es el aparto legal es fundamental y es importantísimo pero es totalmente insuficiente, y también lo es el aparato psicológico. Por eso no hay un tipología de cliente, porque eso sería reducir la problemática a la psicopatología, es decir, a que son perversos sexuales, o que son enfermos. Entonces, si son enfermos, hay que curarlos; si son delincuentes hay que encarcelarlos. Por el contrario, yo creo que se trata de un problema político, y reducirlo a enfermedad y/o delincuencia, hace el juego a los intereses más reaccionarios y más conservadores".
Volnovich enfatiza el aporte del psicoanálisis en la elaboración de la teoría de la desmentida (ver nota principal), como esa contradicción del sujeto que al mismo tiempo puede rasgarse las vestiduras y horrorizarse frente a algo y por otro lado consentir, complacer, convalidar lo mismo que condena. La denuncia de algo que pasó o pasa lejos de uno puede encubrir lo que está pasando y no se quiere ver.
"Son innegables los progresos respecto a cómo circulan en el imaginario social los crímenes de lesa humanidad cometidos por la última dictadura. Pero son relativos, porque tanto como denuncian y revelan por un lado, por otro cubren y tapan. Entonces la gente reconoce el salvajismo de los militares que desaparecieron a treinta mil personas, pero es indiferente ante los miles de niños que mueren de hambre, por razones evitables. Este mismo mecanismo se aplica a la prostitución y a eso debemos estar alertas".
El psicoanalista sostiene que es imposible dividir las aguas entre una prostitución buena, la que defienden quienes creen que las mujeres pueden elegirla libremente como medio de vida, y una prostitución mala, la que involucra esclavitud y menores. Para él defender la prostitución es como defender la tortura, como si pudiera pensarse en una tortura buena y una mala. Agrega que la práctica de la prostitución está muy generalizada y, que tras un manto de erotismo y sexualidad, se esconde la denigración de la mujer y la convalidación de un modelo degradado de mujer que el patriarcado supone cubierto con el interés sexual.
"Esta mujer tiene relaciones sexuales conmigo, no porque me desea, sino porque yo le pago, diría el cliente. Y esto quiere significar que tal vez lo más anhelado por el varón, que es el objeto de deseo de la mujer, es lo más temido y es muy probable que lo que esté presente en ese acuerdo de sexo por dinero sea no sólo la denigración de lo femenino sino también el mantener el deseo de la mujer coartado, congelado, aún en los casos en los que para la propia voluntad o el narcisismo de los varones, aspiren a que las prostitutas tengan un orgasmo o placer, como manera de demostrar que él es bárbaro y fantástico".
Pero como tampoco el psicoanálisis está exento de divisiones, dentro de sus filas hay una línea, considerada la más tradicional, que sostiene que el varón se organiza como tal en rechazo a lo femenino, sacándose todo lo que de mujer y niño tiene para constituir su identidad y "hacerse hombre", en contra de las mujeres. Por otro lado, Volnovich, trabajando en la investigación de "como nos hacemos hombres", cree que los varones, que nacen destilando feminidad por todas partes, quedan muy tempranamente prisioneros de identificaciones e imperativos masculinos tradicionales que los supone fuertes, violentos audaces y denigrantes de lo femenino. Para él, el proceso no pasa por sacarse lo que de mujer el varón tiene, sino que pasa por desprenderse de esas normas que dicen que "hay que ser un macho y sobreactuar estereotipos tradicionales".
Juan Carlos Volnovich es médico y psicoanalista. Tiene una importante trayectoria en el psicoanálisis de niños y en cuestiones de género. Durante la última dictadura militar estuvo exiliado en Cuba, donde trabajó en el servicio de psiquiatría de un hospital de La Habana. Es conocida su colaboración con organismos de derechos humanos y particularmente con Abuelas de Plaza de Mayo.
Lourdes Landeira
Cecilia Iglesias
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