Sonia, rebelde y desobediente

La historia de una mujer valiente, que antes de dejar la prostitución pasó por la calle, el sindicalismo, la organización con sus pares y, en una lucha sin tregua por recuperar su identidad avasallada, aún hoy se sigue buscando.

Sonia Sánchez recorrió un largo camino hasta llegar donde hoy está, y hasta sentirse como hoy se siente. Sonia se paraba en una esquina de Capital para prostituirse cuando una de sus compañeras la instó a agremiarse, a ser parte de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), pero eso es sólo el comienzo de una larga historia."No sabía nada, ni siquiera sabía quién era yo, lo que había hecho la prostitución en mi persona era quebrar mi identidad, despojarme de todo mi entorno", dice Sonia Sánchez de quien era, de cómo empezó a sindicalizarse en 1999.

Nueve años después, la presencia de Sonia es avasallante. Desde entonces hasta ahora fue parte de AMMAR CTA, pero decidió irse; "No te daban un tiempo para pensar, a los que yo hoy llamo parásitos (los gremialistas), les entró muy fuerte el discurso de 'trabajadora sexual' y ya tenían todo preparado para que firmemos la afiliación; y ahí dos mujeres dijimos: 'no, no vamos a firmar' porque si toda la vida mentimos que esto no es un trabajo. ¿Por qué voy a sindicalizar, voy a blanquear esto? ¿El fiolo qué pasa a ser? ¿Pasa a ser un empresario? ¿Lo blanqueás? Ahí es que me echan". Después formó AMMAR Capital, donde se juntó con otras mujeres que se definían como "en situación de prostitución", corset que al poco tiempo a Sonia empezó a apretarle.

"¿Vos viste cómo suena? 'Mujer en situación' suaviza. Pero no puede cambiar, porque hay putas viejas que mueren prostitutas, y ¿ellas estuvieron 'en situación'? No. Es otro maquillaje, el lenguaje es un lenguaje muerto, neutro, como el lenguaje de trabajadora sexual. Tapa, oculta. Entonces, 'trabajadoras sexuales' viene de las ONGs y de estos parásitos que son los sindicalistas. 'Mujeres en situación de prostitución' no es para cambiar. Es para seguir maquillando más suavemente esa violencia", dice esta chaqueña que tuvo que destruir para crear, para renacer de las cenizas de una identidad prestada.

En 2005 Sonia viajó a Bolivia y conoció a María Galindo, de Mujeres Creando (una organización feminista autónoma que plantea la creatividad como instrumento de lucha y el cambio social como instrumento creativo). Ese fue, sin lugar a dudas, su quiebre más brutal, su reconocerse entre otras que buscaban lo que ella. "Yo no sabía que existían, ni qué hacían, porque estaba atragantada de forro. Y cuando yo digo así es porque no ves nada, no sentís nada… no ponés en discusión nada, y cuando las conocí, uau, flashée…. Dije 'esto es lo que estaba buscando', y en ese camino estoy. En el camino de desobedecer, de rebelarme. Ese viaje a Bolivia fue para mí el fortalecimiento de lo que venía haciendo, volví con mucha más fuerza y sentí que ese lugar ya no era mi espacio, que esa organización (AMMAR Capital) que yo había ayudado a formar ya no me pertenecía más", cuenta con voz bien bajita pero bien firme también.

Hoy Sonia se está redescubriendo. Mientras conversa y cuenta, atiende el local de La Vaca, la cooperativa de periodistas de la que forma parte. Hoy Sonia asegura que ella era puta, que el Estado es proxeneta, que el marido de cualquier prostituta es fiolo, que el cliente no existe, existe el prostituyente. Sonia vive en una búsqueda permanente, especialmente preocupada en cómo llamar a qué, en no dejar que palabras de otros se le cuelen, en descubrir detrás del maquillaje el verdadero significado de las palabras. "Llegué hasta acá haciendo quiebres: con el lenguaje -de hecho, lo que yo te estoy diciendo es mi lenguaje, ya no hay discurso que me bajen-; estoy conociendo mi cuerpo, porque me lo he apropiado -porque cuando eres puta tu cuerpo no te pertenece, es del prostituyente que lo alquila-; estoy disfrutando y estoy dándome permiso de desear sin miedo. Es una etapa muy rica. Por eso tomé la decisión de nunca más organizarme entre putas. Para mí es un techo organizarme entre putas o entre iguales. No, no somos iguales, ni de mujer a mujer somos iguales." La Vaca editó el libro del que es coautora con María Galindo, Ninguna mujer nace para puta.

"Si te ponés en cuestión no te queda otra que correrte. En el momento que dijiste 'puta', te tienes que correr, te queda claro. Se naturalizó todo y no se pone en cuestión nada, porque somos una sociedad hipócrita. Nosotros desde La Vaca ponemos en cuestión eso. Sin oferta no hay demanda. Ver porqué las mujeres tenemos esa cosa de ser solo teta y culo. Los medios de comunicación ahí tienen un rol muy importante. Ya no tienes cabeza, no tienes piernas, no tienes nada. Es como una fábrica de putas la televisión.".

Junto con Maria Galindo y el colectivo de Mujeres Creando en Bolivia y Ammar Capital en Argentina, realizaron en 2006 una muestra que se llamó "Ninguna mujer nace para puta", que en nuestro país se presentó en el Centro Cultural Borges. Esa decisión de proyectarse en la sociedad, de buscar la devolución de mujeres "no putas", ese intercambio hizo que en 2007 naciera un libro con el mismo nombre. Son conversaciones, es una entrevista a dos voces, las de Galindo y Sánchez, de las personas que fueron y las que hoy deciden ser; es una interpelación a todas y a todos para mostrarnos que son y existen y son causa y consecuencia de algo, algo de lo que somos responsable todos.

"A mí eso me provocó mucha angustia, cuando terminé de escribir el libro, porque me quedé sin ninguna identidad. Yo creo que hoy soy Sonia nada más, no soy una mujer desocupada, hoy tengo trabajo; sólo sé que yo soy desobediente y rebelde y eso es lo único que me puede describir. Y me sigo buscando, tengo ganas de hacer cosas, de seguir rebelándome. Si escribí un libro, dije basta, me corrí de la puta esquina, interpelé al Estado, a la sociedad… Hice muchas rupturas, eso fue un proceso de liberación muy fuerte…". Esa es Sonia, y mañana ella no sabe quién será, porque se corre, se corre todo el tiempo, se redefine, se rebela: "Si te corrés todo el tiempo, si estás construyendo todo el tiempo, sos menos cooptable."

Diana Gualberto
Lourdes Landeira


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