CGT VS. CTA EN EL GREMIO DE LOS MOTOQUEROS
La interna gremial va en dos ruedas

Durante 2009 el conflicto sindical entre los trabajadores del subterráneo y la crisis dentro de la fábrica de Kraft marcaron la agenda mediática. Desde hace diez años el SIMECA lucha por obtener la personería gremial como sindicato de Mensajeros y Cadetes, pero el ASIMM logró el apoyo de la CGT y con menos de dos años de existencia ya logró la personería.

Por Francisco Alba *

Al recorrer a pie la Avenida 9 de Julio uno se adentra en el mundo de los motoqueros. En cada semáforo en rojo se amontonan decenas de ellos. Algunos cruzan unas breves palabras y antes de que la luz cambie de color, como si fuese la largada de una carrera, aceleran la máquina ganándole las primeras posiciones a los automovilistas. Desde los bulevares que separan a esta avenida de las calles Carlos Pellegrini y Cerrito, sus paralelas, varios grupos de mensajeros y cadetes se juntan a comer y tomar cerveza mientras esperan por el siguiente viaje.

A partir de esas reuniones a la vera de 9 de Julio y en otros puntos de la Ciudad se fueron forjando diferentes grupos. Algunos de ellos hoy se expresan en dos sindicatos enfrentados, en una réplica de la pelea entre delegados del subterráneo y la UTA, enmarcada también por la disputa entre la histórica CGT y la CTA, que lucha hace años por su personería.

Motoquero es una definición que algunos aceptan ("así se le dice al trabajador en moto", dijo uno) y otros repugnan ("esos son los que andan por las rutas con una rubia atrás", dijo otro). Más allá de términos, al compartir el espacio urbano, entre ellos fueron creando costumbres específicas de esta tribu. "Hay varios códigos que se fueron imponiendo entre nosotros. Por ejemplo, si alguien que anda en moto sufre un inconveniente en la calle o un accidente, inmediatamente los demás vamos a parar a ver qué pasa y ayudarlo", contó Sergio Sapiro, que trabaja como mensajero desde hace casi veinte años. Él tiene 49 y se considera uno de los más "viejos", tanto en edad como antigüedad. "En los noventa este era un trabajo redituable. Ahora hay tanta oferta que los contratistas pueden echarte cuando quieren y llaman a otro más barato", dijo Sapiro. "Además, casi todos laburamos en negro, por lo que no hay ningún contrato que nos sujete ni cobramos indemnización. Hace diez años yo ganaba 1500 pesos y ahora sigo ganando prácticamente lo mismo".

Según las estadísticas publicadas en 2008 por la secretaría de Tránsito y Transporte de la Ciudad de Buenos Aires, hay más de cien mil motocicletas radicadas en la Capital Federal. Esto es un 23% más con respecto al año anterior. Por otro lado, según varias fuentes del rubro, serían más de 30 mil las motos utilizadas en la ciudad para delivery y mensajería.

En una de las "reuniones de boulevard", comenzó a plantearse la necesidad de un cambio en las condiciones de trabajo. Franco Armando, habitué de la esquina de 9 de Julio y Avenida de Mayo, aclaró: "El mensajero trabaja entre 8 y 12 horas. Trabaja a destajo y sin un sueldo básico. Por cada viaje el 50% queda para nosotros y el 50% para la agencia o la empresa que nos contrata, pero yo corro con el 100% de los gastos: el seguro, la comunicación, la nafta de la moto, el servicio mecánico".

En 1999, uno de estos grupos decidió formar el Sindicato Independiente de Mensajeros y Cadetes (SIMECA). En el rubro los reconocen como el sindicato "combativo". "La mayoría de ellos son pibes jóvenes y no tienen problemas en ir al frente, siempre se plantan, contra cualquiera. Quedó claro desde el principio, cuando enfrentaron a la montada durante la represión del 20 de diciembre del 2001", detalló Sergio Sapiro (ver SIMECA: trabajadores contra el capital). Es por esto que muchos los tildan de "zurdos" y que -según cuentan- cuando intentaron sumarse al sindicalismo tradicional la CGT los rechazó. Entonces optaron por el amparo y la protección de la CTA.

Luciano Schillaci, su actual secretario gremial, definió al SIMECA como "un pequeño grupo de compañeros que ante la injusticia laboral y la falta de protección legal de los mensajeros tuvieron la idea de armar un sindicato que los represente y pueda paliar un poco toda esta problemática: la falta de legalidad, la falta de trabajo en blanco y de todos los derechos legales como trabajador".

La falta de representación en el rubro y el individualismo a la hora de trabajar generó una enorme división a nivel gremial. Los pocos que lograron blanquear su situación como delivery de comida encontraron su lugar en el sindicato de Pasteleros, algunos cadetes de empresas multinacionales se agremiaron en el sindicato de Comercio y las grandes agencias como "La Postal", "Motonorte" y "El Dorado" comenzaron a relacionarse con Camioneros. Esta última alianza culminó, según denuncia el SIMECA, en la formación, en 2007, de la Asociación Sindical de Motociclistas Mensajeros y Servicios (ASIMM). Según varias fuentes, Gerónimo "Momo" Venegas fue su "padrino" luego de que Hugo Moyano se negase a involucrarse. Las agrupaciones 17 de Octubre y Motoqueros Peronistas comenzaron a militar en el sector y crearon su sede en un taller mecánico ubicado en la calle Herrera 1599, donde la línea telefónica se encuentra fuera de servicio.

Según una investigación del diario Crítica, fue Mariano Recalde, el abogado que desde julio ocupa el sillón más importante en la estatizada Aerolíneas Argentinas, quién logró que el ASIMM obtuviera la personería gremial en agosto último.

Debido a esto, SIMECA se afilió a la CTA e inició una demanda administrativa y legal por discriminación. La idea, según Javier Altrudi, secretario de prensa del sindicato, es enfrentarse en un cotejo de afiliados para ver quién es más representativo, según establece la Ley de Asociaciones Sindicales.

No es casualidad que en su última conferencia de prensa, el secretario general de la CTA, Hugo Yasky, apuntase: "Tomada es el responsable de la situación de zozobra e inseguridad que padecen los trabajadores de subterráneos, los pilotos de Austral, los motoqueros del SIMECA y los trabajadores de Kraft, entre otros".

El conflicto de los mensajeros y cadetes marca un nuevo ítem dentro de la interna gremial nacional. Después de un 2009 que continúa agitado, todo parece indicar que mientras no se abra el juego la tensión es inevitable. Luciano Schillaci, desde su militancia, tiene muy claro su objetivo: "Lamentablemente han muerto muchos compañeros a lo largo de estas luchas, y lo que yo sueño es terminar con la muerte de los mensajeros. Hoy por hoy, a nivel nacional se mueren 6 personas por día arriba de motocicletas. Nosotros queremos terminar con eso, terminar con la muerte, terminar con la opresión, y que ser mensajero sea un trabajo digno que permita vivir y no que lleve a las familias a sufrir la pérdida de un ser querido".

* Estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo
en ETER.


23/11/2009

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