LEY DE MEDIOS Y MÚSICA EN LAS RADIOS

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El otro track de la ley
La Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual dispone que el 30% de la música programada por las radios debe ser de origen nacional y, de ella, la mitad debe ser de producción independiente. Aunque podrán ser eximidas las emisoras temáticas, la medida generó una fuerte polémica en el mundo discográfico y radial.
"Corre el año 2015. Son las tres de la tarde y en FM Aspen acaban de sonar los últimos acordes de 'La recuperada', de Arbolito". Este bien podría ser el comienzo de un cuento futurista salido de la pluma de algún fanático argentino del género, pero lo cierto es que es una conjetura lógica que muchos de los profesionales que trabajan en radio se están planteando en estos días, tras la aprobación de la nueva Ley de Medios. Allí se establece la obligatoriedad para todas las radioemisoras privadas de emitir en su programación un 30% de música de origen nacional. Pero la medida no sólo tiene en vilo a musicalizadores y programadores radiales sino, y sobre todo, a las discográficas: de ese porcentaje de temas nacionales la mitad debe ser producida en forma independiente, de modo tal que su autor o intérprete ejerza sus propios derechos de comercialización. Musicalizadores, discográficas, intérpretes y representantes varios salen de las peceras para abrir la polémica.
"En la radio (Rock and pop) están molestos. Y es lógico. Si yo estuviera aún trabajando como musicalizador la medida también me jodería mucho. Si voy a escribir, me gusta usar todos los verbos y sustantivos, no sólo un determinado porcentaje que me impongan". El que habla es Sergio Cirigliano, productor de Rock and Pop, columnista del programa "Cuál es" y durante varios años productor artístico y musicalizador de FM Aspen, una emisora que se caracteriza por pasar exclusivamente clásicos del rock y el pop en inglés. Cirigliano está a favor de la ley, pero en relación a lo establecido en el artículo 65 (ver recuadro) opina que al establecer este tipo de porcentajes inevitablemente "se contaminan los contenidos artísticos" de la FM. "Además, en el mundo existen muchísimas radios que pasan sólo música anglosajona y no se muere la patria por eso".
"Es verdad, en otros países existen ese tipo de radios pero también otro tipo de medidas en las legislaciones que protegen a los artistas nacionales." Diego Boris contesta con la autoridad de quien ha sabido dar respuestas a todas las objeciones. Desde la presidencia de FIMA (Federación Independiente de la Música de la Argentina), Boris participó en gran parte de las audiencias y foros que definieron los contenidos que iban a estar presentes en el anteproyecto de ley que luego terminó en sanción. Para él, esta medida era necesaria porque en el país no existía ninguna medida previa que velara por la difusión de los músicos argentinos. "Afirmar, como han dicho, que por lo establecido en este articulo no vamos a poder escuchar más a los Beatles en las radios me parece un disparate. Y te lo dice alguien que se hizo músico por ser fan de los Beatles, pero mientras queda un 70% de espacio para pasarlos a ellos, este 30% para los músicos nacionales es un paso muy importante porque por primera vez se asume a la música como arte que debe ser fomentado y porque por primera vez existe la posibilidad de abrir espacios a miles de artistas independientes que de otra manera nunca podrían abrirse un lugar".

El caso de FM Aspen
Desde que se aprobó la ley, esta emisora suele aparecer como referencia en el centro de los debates. La identidad de Aspen en el ámbito local se define en directa relación con lo sajón de la música que transmite y lo que se dice es que lo reglamentado por el artículo 65 se transformaría, para esta emisora, en una imposición de contenidos y en un cambio de "estilo" obligado. En esta línea se manifiesta Diego Perri, encargado de prensa de bandas vinculadas al sello EMI: "Si es ley, las emisoras se van a tener que acomodar y cumplirla y hay radios que van a tener que cambiar sí o sí sus formatos. Es el caso de Aspen, que sería una de las más afectadas". Con Perri coincide Cirigliano en cuanto a definir a esta FM como una de las más afectadas por la medida. Sin embargo, disiente respecto a su pronóstico de adaptación: "En estos casos tan paradigmáticos yo creo que o se da marcha atrás con la medida o se deja todo como está. Nadie la va a cumplir, porque además va a ser muy difícil de regular". El artículo, igualmente, deja abierta la posibilidad de que la autoridad de aplicación autorice a "emisoras temáticas" a no cumplir estos porcentajes.
Más allá de la letra de la nueva norma, para Diego Boris el cambio no tiene que ser radical sino que debe ser gradual: "Una ley no cambia la realidad, no se va a imponer desde un comienzo el cambio porque cuando se hace todo de golpe no resulta. Con la ley no se tiene que salir a perseguir ni a prohibir pero sí tiene que servir para que la música en tanto arte le discuta al mercado el lugar que éste le asigna".
Vencedores vencidos
La nueva ley apunta a beneficiar a los autores y músicos independientes, entendiéndolos como aquellos que no están bajo el ala ¿protectora? de una compañía discográfica. Andrés Doti es la guitarra y voz de TresDibujos desde 2002, cuando con sus amigos Leandro Gillig (bajo) y Maximiliano Kerk (percusión) formaron la banda. Ninguno se dedica full time a la música ya que no les genera réditos económicos. "Nuestro proyecto, nuestros discos, nuestras giras son total y absolutamente autogestionadas", afirma Doti con orgullo. Para este músico todavía amateur, la ley es positiva y negativa a la vez: "Es una buena puerta que se abre, pero imponer algo tampoco es la forma ideal. En los 80, con la prohibición de pasar música en inglés en los medios de comunicación, se dio el primer gran desarrollo del rock nacional, con bandas como Sumo, Soda Stereo o Los Redondos, para empezar a generar algo que no existía. Pero fue una cagada la imposición de cortar ciertas formas de expresión". Con varios años de ruedo en los circuitos under, la implementación de la ley todavía le provoca cierta desconfianza: "Por ahí esto es una llave para que bandas realmente under podamos entrar en los medios, pero creo que para nosotros va a seguir siendo tan difícil como ahora y quizás no sea la forma de difusión que necesitamos".
Para Leandro Gillig, bajista de TresDibujos, "una banda de rock no necesita un gobierno, un sistema, y puede estar en contra de él. ¿Por qué me tiene que decir el Estado cuánto tengo que tocar y cuánto tengo que cobrar? Un 30 por ciento de música nacional está bien, ¿pero el otro 70% de qué va a ser?".
En la vereda de enfrente se paran las grandes discográficas. La Cámara Argentina de Productores de Fonogramas y Videogramas (CAPIF), en su momento, presentó por medio de su director ejecutivo, Javier Delupí, una objeción en nombre de todo el sector al por entonces proyecto de ley:
"Se advierte una injustificable intención de eliminar a los productores fonográficos de la producción cultural argentina como si los mismos fueran culpables de vaya a saber qué males, olvidándose que en la medida que hay una grabación sonora, siempre existe un productor de fonogramas y que el productor de fonogramas puede y tiene los más diversos tamaños sin que quepa prejuzgarlo ni discriminarlo por el hecho sano y generador de empleo que implica su organización como empresa".
Respecto a las cuotas mínimas que establece la ley, CAPIF considera que "el repertorio nacional representa no menos del 50 por ciento del mercado general de la música grabada, que a su vez es el radiodifundido". Pero donde mayor arbitrariedad advierte el organismo es en la partición de ese porcentaje:
"Al exigir que la mitad de dicha cuota (es decir, 15 % del total) sea independiente, sin dejar claro el significado difuso de dicha calificación en términos precisos, y atribuyéndole requisitos a la música a difundirse donde el autor y/o interprete ejerza los derechos de comercialización de sus propios fonogramas mediante la transcripción de los mismos por cualquier sistema de soporte teniendo la libertad absoluta para explotar y comercializar su obra, lo cual implica básicamente la negación a la participación de los sellos discográficos representados por CAPIF sobre dicha porción de las emisiones".
Además, CAPIF advierte que el proyecto se dispone a ofrecer una protección diferencial y arbitraria. Según el organismo, esta sería inconstitucional, ya que "viola la obligación asumida por la Argentina en el Convenio de Berna y la Convención de Roma" que obligan a dar el mismo trato tanto a las obras nacionales como a las extranjeras. Además recuerda que "son esos convenios internacionales los que a su vez permiten que la producción cultural argentina sea también respetada y protegida en todo el mundo".
Daniela Presaisen
Daniela Corfield
Nicolás Borojovich
Ivana Thome
Alejandro Federici
* Estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo en ETER.
26/10/2009
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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El artículo de la polémica
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Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (sancionada el 9 de octubre de 2009).
"Capítulo V, Artículo 65, Inciso 1 a) ii)
"Contenidos de la programación
"Servicios de radiodifusión sonora
"Privados
"ii) Como mínimo, el 30% de la música emitida deberá ser de origen nacional, sea de autores o intérpretes nacionales, cualquiera sea el tipo de música de que se trate por cada media jornada de trasmisión. Esta cuota de música nacional deberá ser repartida proporcionalmente a lo largo de la programación, debiendo además asegurar la emisión de un 50% de música producida en forma independiente donde el autor y/o intérprete ejerza los derechos de comercialización de sus propios fonogramas mediante la trascripción de los mismos por cualquier sistema de soporte teniendo la libertad absoluta para explotar y comercializar su obra. La AUTORIDAD FEDERAL DE SERVICIOS DE COMUNICACIÓN AUDIOVISUAL podrá eximir de esta obligación a estaciones de radiodifusión sonora dedicadas a colectividades extranjeras o a emisoras temáticas."
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