ARTE URBANO
Graffitis: una práctica que se transformó en arte

Empezaron como una expresión marginal e improvisada y con el tiempo sus hacedores lo convirtieron en un arte más complejo y elaborado. Para algunos los "graffiteros" son vándalos, pero ellos consideran que su misión es embellecer la ciudad.

"Una novia sin tetas más que novia es un amigo", pintaban "Los Vergara" en los '80, entre otras frases grotescas o ingeniosas. Algunas bandas de rock under como Sumo, también graficaban sus logos en cuanta pared pudiesen. Hasta las hinchadas de fútbol usaron los aerosoles para imprimir su pasión. Hoy, los graffitis, con la cultura del hip hop mediante, se han transformado en un elaborado arte urbano, que en algunas obras hasta se relaciona con el muralismo más vanguardista.

Según Ernesto Philipp, sociólogo y docente de la UBA, en la Argentina hay dos etapas de auge en la "movida graffitera": una en la primavera democrática de 1983, que es cuando aparecen Los Vergara con sus pintadas como una parodia de la consigna política. Y la otra, a partir de comienzos de esta década, influenciado por la cultura del hip hop, en donde ya comienzan las obras más elaboradas y complejas que se asemejan a las artes plásticas. Algunas pintadas consisten en hacer firmas elaboradas, con intrincadas letras de diseño propio y colores llamativos. Y los más osados se dedican a realizar figuras complejas, humanas o de personajes ficticios, casi siempre en aerosol.

Sin embargo, en algunos casos esta práctica urbana sigue siendo clandestina, y sus creadores son acusados de vandalismo. En otros, los artistas piden permiso antes de pintar y de esta manera se van haciendo un público y ganando la simpatía de los vecinos. "Antes hacía tagging (técnica que consiste en sólo firmar) o bombing (irrumpir en paredes y pintar lo que se pueda a toda velocidad), pero ahora hago freestyle, que es pintar lo que te viene a la cabeza sin ningún boceto y siempre pido permiso. En el 99 por ciento de los casos me dicen que sí", señala "Roma", un joven de 25 años que vive en San Martín, y entre sus obras cuenta el mural de la estación Puan del Subte A.

Además de las paredes de los costados de los ferrocarriles como el Mitre o el Sarmiento, los muros de barrios como Palermo, Belgrano o algunos del conurbano, los trenes y los subtes también son blanco de las pintadas de estos artistas. "Una vez, cuando era más chico, estábamos pintando un tren abandonado en la estación de José León Suárez, y la policía nos corrió a los tiros", cuenta Roma. Otro graffitero, "Betswo", que más bien se dedica al tagging, cuenta: "No puedo revelar cómo es que hacemos para pintar en los trenes. Lo que sí, a veces nos corre la policía o nos meten en cana por pintar en la calle. Y también los vecinos suelen tratarnos como a delincuentes".

"Roma", además de graffitero, es diseñador gráfico, y da clases de este particular arte en la Universidad de Tres de Febrero. "El graffiti prende más bien en las clases populares, y muchos de esos pibes te sorprenden con la cultura que tienen. Esta bueno porque a través del graffiti les llegan otras cosas del arte. Es más fácil que en los suburbios le llegue eso que un cuadro de Piccaso", sostiene.

Los jóvenes que se dedican a esta actividad se autofinancian para hacer sus obras. Los aerosoles que usan son especiales, de la marca española Montana, y cada uno cuesta alrededor de 20 pesos. Aunque a partir de la proliferación de esta actividad también surgió la versión "gasolera" y argentina de estos trabajos. Tal como señalan los graffiteros, algunos de estos artistas comenzaron a pintar con pintura a la cal o con látex, ya que la actividad, en promedio, demanda casi 200 pesos en aerosol por obra.

Si bien algunos son acusados de vandalismo, estos artistas urbanos sostienen que lo que buscan particularmente para emplazar sus obras son los sitios más deteriorados de la ciudad. Allí donde ven una pared deteriorada o un espacio propicio para aportar una cuota estética que sume al embellecimiento de la ciudad, se disponen a pintar y a realizar una búsqueda artística. Más allá de que después sean considerados artistas o delincuentes.

Ángeles Fassere
Erica Díaz
Bruno Rossi
Juan Alarcón

* Estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo
en ETER.


19/10/2009

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