CIRUGÍAS PROGRAMADAS
Una espera no tan dulce

Las constantes postergaciones en las cirugías programadas, que pueden llegar hasta los dos años, deterioran fuertemente la calidad de vida de los pacientes que necesitan acudir al hospital público para realizarse operaciones.

La postergación de las cirugías programadas es un problema todavía sin solución en el sistema de salud. Desde hace años esta situación es moneda corriente en los diferentes hospitales de la Capital Federal y el Conurbano Bonaerense. Mientras tanto muchos pacientes siguen esperando un quirófano para no tener limitadas sus actividades cotidianas y, en el peor de los casos, para no sufrir un agravamiento del cuadro que los aqueja.

Ana María Mansilla tiene 66 años, es revendedora de Avon y hace tres meses, en el Hospital Evita Pueblo de Berazategui, le descubrieron un cálculo que le está obstruyendo el conducto biliar de la vesícula algo altamente riesgoso para su salud a menos que se lo extraigan. Aún así sufre postergaciones constantes para llegar a su operación.

"Hace tres meses que vivo esperando y pensando si será mañana que me va a reventar la vesícula y me voy a morir, porque en el Evita no me pueden operar, me dan turno pero me lo van pasando. Primero era por falta de insumos, después por falta de personal, después por las dos cosas juntas, y yo con los dolores que me agarran en cualquier momento no puedo ir lejos a otro hospital, además que no tengo para el pasaje", describe Mansilla con la voz quebrada.

"El hospital depende del Ministerio de Salud de la Provincia y la falta de insumos es recurrente, no llegamos a cubrir la demanda de atención. En el caso de las cirugías, si es de urgencia seguro se atiende, con lo que sea, tratamos de hacer lo posible", explica Teresa López, cirujana general del Hospital Evita de Berazategui, y agrega: "Lamentablemente lo mejor que te puede pasar es que no sepas previamente que te tienen que operar, y de una que te operen de urgencia, porque tener turno para una cirugía programada es un vía crucis".

Las causas de las demoras y postergaciones son múltiples: falta de insumos, escasez de anestesistas y ausencia de mantenimiento de la aparatología, entre otros.

"Hay algunas intervenciones quirúrgicas, como las de vesícula o las hernias, que ya ni se programan porque la demora excedería los dos años", explica Julián González, integrante del servicio de Clínica Médica del Hospital Posadas de Haedo.

Gabriela Szchuman, médica del departamento de endocrinología del Hospital Durand, de la Capital Federal, coincide: "Lo más grave es en operaciones de vesícula, donde la demora se puede extender hasta los dos años. Para casos de alto riesgo como el cáncer el retardo en este momento es de un mes, pero ese tiempo puede ser determinante para definir si una persona con esa enfermedad sigue con vida".

Mansilla cree que lo que le sucede no es algo particular sino que se transformó en una cuestión de clase: "Yo sé de mucha gente que le pasa lo mismo, la otra vez hablé con un hombre que tuvo que esperar un año para que lo operaran en el Hospital de Ramos Mejía. Somos pobres y nos toca esto. Para el sistema somos descartables. Encima en la recepción te tratan re mal, pero no es culpa de los médicos: ellos hacen todo lo que pueden".

M. Amalia Colombo
Darío Belingar
Francisco Alba
Carlos García Palavecino
Claudio Perri

* Estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo en ETER.


28/09/2009

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