LA EDUCACIÓN SEXUAL EN LAS ESCUELAS
De eso no se habla

El 1º de septiembre comenzó el II Curso Virtual de Educación Sexual Integral en las escuelas, para la capacitación de docentes e implementación del tema en todos los niveles educativos. Pese a la sobreestimulación que los medios realizan del sexo, la realidad en las aulas parece ser otra y el tema continúa siendo tabú para grandes y chicos. ¿Cómo reaccionan los docentes cuando tienen que hablar de sexualidad con sus alumnos? ¿Son capaces de responder todas sus inquietudes? Tres maestras de los distintos niveles educativos cuentan su propia experiencia.

Para fortalecer el "Programa Nacional de Educación Sexual Integral" en todas las jurisdicciones del país, este mes comenzó un curso por Internet destinado a docentes y directivos de escuelas de 15 provincias (el año pasado se llevó a cabo la primera edición, dirigida sólo al nivel secundario). Los temas fueron fijados por el Ministerio de Educación, vinculados a la diversidad, a la perspectiva de género y a la prevención de enfermedades de transmisión sexual, en busca de contribuir al crecimiento saludable y al ejercicio pleno de los derechos reconocidos en la Convención Internacional de los Derechos de Niños/as y Adolescentes. Sin embargo, es cuestionado por algunos docentes. "El curso me parece que no va a resultar porque hace años que están queriendo hacer esto y no hay un plan a largo plazo, como tampoco una verdadera capacitación", plantea Mónica Domínguez, docente de 4º grado de la escuela Santa Magdalena de Olivos.

La iniciativa se enmarca en la ley 26.150, aprobada en octubre de 2006, donde se establece que "todos los educandos tienen derecho a recibir educación sexual integral en los establecimientos educativos públicos, de gestión estatal y privada de las jurisdicciones nacional, provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y municipal". Para aplicarla, en un principio se distribuyó un manual para la formación docente a todos los colegios secundarios, muy criticado por el arzobispo de La Plata y presidente de la Comisión de Educación Católica del Episcopado, monseñor Héctor Aguer, por considerar que le dan una "visión reduccionista, sin referencia al amor y la ética".

En las aulas, la mayoría de los docentes acaso ni se plantean lo que dice la Iglesia. "La mayoría de los maestros le escapan a la educación sexual. Cuando algún chico hace alguna pregunta al respecto, muchos esperan a que toque el timbre del recreo para no tener que responder", cuenta Domínguez, quien además asegura que, por lo general, los adultos se niegan a darle espacio a los niños para que puedan consultar. Adriana, quien no quiso revelar su apellido, es profesora de matemáticas desde hace 18 años y madre de dos adolescentes de 12 y 14 años. Ella asegura que, al ver el desinterés de los docentes, prefiere enseñarles y explicarles a sus hijos ella misma.



Para las educadoras, los grandes se sienten incapaces de hablar de la sexualidad con los chicos porque carecen de conocimientos. Si se tiene en cuenta que el acceso a la información es un derecho para todos, consideran que es imprescindible la capacitación de los docentes y la comunicación en el hogar para su mayor eficacia. Su temor de tratar el tema reside en el ofrecimiento de datos, tanto por falta como por exceso. "Los niños preguntan cómo nace un bebé, por ejemplo, y en esa situación aparecen dudas sobre qué responder, si bien lo que están preguntando es algo muy concreto", sustenta Mariela Raggi, maestra de un jardín de infantes privado de Haedo, provincia de Buenos Aires.

Continuamente a los chicos se les ocurren inocentes inquietudes que, pese a causarle gracia a la mayoría, ponen en aprieto a los docentes: ¿Por qué los grandes gritan si es lindo como usted dice? ¿Por qué las nenas y los nenes no son iguales? ¿Por qué los bebes están en las panzas de las mamas? ¿Por qué no podemos ver el cuerpo del otro?

"Tantos años como docente me enseñaron a mantener un delicado equilibrio entre responder y no decir de más, pero que igualmente lleva implícita la inevitable incomodidad ante la sexualidad infantil", sostiene Raggi.

Un estudio realizado por el Centro Latinoamericano Salud y Mujer (CELSAM), asociación civil cuyo objetivo es contribuir a mejorar la salud de la mujer a través de información, orientación y educación, revela que "la familia guarda un silencio temeroso de hacer daño si toca estos temas con los hijos e hijas, anclados en el mito de que dar educación es sinónimo de estimular a los chicos a una desenfrenada actividad sexual y dar permiso a todo tipo de excesos". "Es una pena el no poder contar con el apoyo de los padres. Ellos esperan a que la escuela se encargue de todo, pero no entienden que su rol es también fundamental", lamenta Domínguez. Por lo tanto, según los especialistas y educadores, es necesario que los padres y docentes trabajen en conjunto y se comprometan a dedicarle espacio de manera consciente y sistemática a los temas sexuales, para crear en los niños un clima de confianza durante la construcción de su identidad. La maestra de primaria asegura que el mejor método para hablar del tema es tratarlo con naturalidad. "Aún hoy parece ser un tema tabú y no le encuentro el por qué", expresa.

Las tres docentes coinciden en que la solución a esta problemática sería incorporar la enseñanza y los contenidos de la sexualidad en la carrera de la docencia, dentro del profesorado, para estar correctamente preparadas e informadas a la hora de tratar el tema con sus alumnos. Con la educación sexual sostienen que se podrá contribuir a terminar con el silencio que sigue rodeando al sexo, como también a la formación de personas más concientes de su propio cuerpo.

Ana Álvarez
María Elisa Borthelle
Norberto Fryszberg
Paula Valdivieso
Victoria Ramos

* Estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo en ETER.


21/09/2009

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