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ESCUELA FRENTE VITAL
Una casa para la dignidad
En Don Torcuato, Sabina Sotelo abre todos los días su hogar para que 24 vecinos de 16 a 50 años cursen la primaria. Con reconocimiento oficial, la escuela lleva el nombre de su hijo Víctor, que en 1999 fue víctima del gatillo fácil y hoy es un ícono para los "pibes chorros". "Lo hacemos para que su historia no se repita", dice la presidenta de la ONG "Por la Vida".
Esa tarde de 1999, al tiempo que se amontonaban cerca de 1.000 personas que habían llegado desde distintos barrios para saber si era cierto, se desataba una lluvia torrencial, premonitoria. La policía, más precisamente Héctor "El Paraguayo" Sosa, le había tirado cinco disparos a quemarropa a Victor "El Frente" Vital, hoy santo de los pibes chorros. Sabina acababa de perder a su hijo, víctima del tristemente célebre gatillo fácil.
De ese tiempo a esta parte, Sabina Sotelo convirtió su dolor en acción permanente. Se mudó al barrio Gutiérrez de Don Torcuato, formó una ONG que se llama "Organización por la Vida", tiene un merendero en su casa al que van cerca de 170 chicos cada tarde y creó una escuela en su patio. Además, desde 2004, forma parte del Consejo Consultivo de la Provincia de Buenos Aires, donde fue invitada para participar de un comité de notables que sigue casos de corrupción y violación de los derechos humanos.
Llegar al Gutiérrez es casi una misión imposible si uno se olvida de nombrar al club "Hindú". Como en otros partidos del norte del conurbano, en Tigre, a 30 kilómetros de la Capital, el 10% más rico de la población argentina se entrecruza con aquellos que el año pasado, según datos oficiales, tuvieron 31 veces menos ingresos: es decir, el 10% más pobre. Así, una casa residencial se ubica enfrente de una casilla, donde los vecinos se eligen por clase social y no por proximidad, donde la interacción es, por momentos, casi inexistente.
A pocas cuadras del lugar, y con el dato de que la casa de Sabina tiene un enorme cartel de chapa verde que identifica a la ONG, se puede creer que con preguntarle a cualquier vecino basta para encontrarla. Sin embargo, la mayoría parece no conocerla. Finalmente, a tres cuadras de Fernando Fader 343, antes de llegar a las calles sin asfaltar, un vecino la identifica: "Sí, la de los derechos humanos, la que tiene el comedor que funciona como aguantadero, donde los delincuentes se juntan, toman cerveza, y se fuman alguna que otra cosa". Lo dicho: tan cerca, y con tanta distancia.
Más tarde, Sabina no se sorprenderá al escuchar cómo la definía el hombre de apenas unas cuadras más allá: "Nadie me viene a preguntar 'Señora, ¿qué es lo que usted hace?'. Todos hablan pero nadie sabe lo que hacemos. Que me denuncien, que me investiguen, pero por Dios, que se aclaren las cosas. Si ellos saben que tengo delincuentes acá y no me denuncian, son cómplices míos", dice, contundente.
En la Argentina, se calcula que son más de 115 mil las organizaciones sociales como la de Sabina. En la ONG "Por la Vida", diez personas se turnan para organizar eventos y así recaudar fondos, o para darle de comer a los chicos del comedor. "Logramos la colaboración de la Provincia y el Municipio de Tigre. Y lo más importante, los chicos confían en nosotros y nos cuentan sus problemas", cuenta Sabina, que puede tocar varios temas de una sola vez y aún conservar un sentido en lo que dice. Y que vive tal cual como habla: multifacética, enérgica, incansable.
"No tenemos subsidios de ningún plano, los hemos solicitado por todos lados, pero no hay respuesta", explica 'La Sotelo'. Hasta el momento, la Municipalidad del Tigre les donó una casilla prefabricada donde funciona la escuela, los pupitres los acercaron desde el Ministerio de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires. Pero la mayoría de las cosas que tienen la consiguen a pulmón, a fuerza de rifas, donaciones voluntarias, bingos y eventos en general. Como todavía la ONG no recibe dinero del Estado, Ricardo Nieto, el marido de Sabina, se ocupa de los trámites para conseguirlo y todos juntos pelean para construir los baños que tanto hacen falta para la escuela y el comedor.
Entre frases y proyectos
Las dueñas del fondo de la casa son Jessica y Pamela ("como se llamaba la novia del Frente"), las dos raza perro negras que gruñen a cualquiera que se le acerque a Sabina; salvo los alumnos de la escuela -que van de 13.30 a 16.30 hs.- a los que parecen ya tener identificados. El aula se asoma al salir al patio, pero no se ve desde la calle. Hay un caminito sinuoso que lleva hasta al lado del mástil, donde la puerta está abierta por el calor. La primera mirada es invitadora: muchos colores, carteles, frases sueltas que eligen los estudiantes. "Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida. Esos son los imprescindibles", reza una.
Según el Censo 2001, en Argentina hay una tasa de analfabetismo del 2,6%. En los mayores de 50 años trepa hasta el 4,4%. Los analfabetos de más de 65 años representan el 6,2%. El único profesor de la escuela oficial Nº 704 "Frente Vital" está sentado en el fondo del aula y, desde ahí, cuenta: "Al principio teníamos 40 inscriptos y se fueron bajando, tenemos ahora un promedio de 24 alumnos. Cuando se abra el turno noche se hará una nueva inscripción porque es una zona que no tiene muchos centros de adultos y la demanda es bastante, por eso esperamos ansiosamente el otro turno". El horario nocturno serviría para que todos aquellos que trabajan durante el día puedan acceder al colegio.
Los alumnos tienen entre 16 y 50 años. Hay una madre que va con su hija, hay chicos que retomaron la primaria "para poder saber algo", y también hay mujeres como Marta que, después de ocuparse de su padre, su esposo y sus hijos, decidió darse una tregua para dedicarse a ella, lograr su meta de terminar la primaria. "Cuando mis hijos eran chicos me dolía no poder ayudarlos con las tareas", relata. Es ella la encargada de hacer la merienda.
Ricardo y Sabina son una pareja que producen como si fueran un equipo mayor: ella toma el mate dulce, bien dulce y, entre trago y trago, suele atender llamadas telefónicas: puede sonar el de la casa, el celular o el handy. Cuando corta, siempre vuelve a retomar la conversación, sonriendo, cómoda, informal. Él sueña con hacer varios cuartos en la parte de adelante de la casa para que funcionen como un hogar, que les dé un lugar a los pibes que vienen al comedor y no tienen casa. La Unesco reveló en una encuesta (solicitada por el Ministerio de Desarrollo Social bonaerense) que el 35 % de los jóvenes de entre 15 y 20 años del Conurbano que no estudia ni trabaja cree que en 5 años estará "muerto" o "excluido": "Yo diría que muerto", enfatiza la presidenta de la ONG.
"Si te tiraran una soguita como para agarrarte y decir bueno, voy a seguir... yo vivo peleando". 'La Sotelo' no es una heroína. Tampoco comparte la ideología de la caridad tradicional. Ella busca crear estrategias que sirvan a futuro para los chicos, darles herramientas, estar donde el Estado debería estar, pero no está. Ella no es ella sola, es la cara visible de un grupo de mujeres organizadas que, como ella, perdieron a sus hijos por el gatillo fácil. Mujeres que se cansaron y dijeron basta: "Atrás mío hay otras madres que luchan", afirma Sabina, incansable. Como siempre.
Diana Gualberto
María Clara Maurer
Estefanía Alves
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
Para contactarse:
"No luchamos por los chorros sino por nuestros hijos y para que se haga
justicia. Nosotros somos un grupo de familiares que nos contenemos. Nos reunimos una
vez por mes. Contamos los avances de nuestros casos, aprendemos a encarar a un
fiscal, a un secretario. Te apiolás cuando te quieren engrupir. Vos sabes cómo pelearla.
Yo lidero el grupo (…) porque hay mamás que no saben dónde están paradas, que no
tienen dinero para ir a Tribunales. Entonces para juntar fondos hacemos una canasta
familiar y vendemos rifas de un peso o jugamos a la lotería para sumar monedas porque
hay mucha gente que no tiene trabajo. Nos reunimos por todos los que cayeron y por los
vivos para que no haya más 'Victor'". Sin querés acercarte a la ONG o hacer donaciones:
Fernando Fader 343 - Don Torcuato - Partido de Tigre
Provincia de Buenos Aires - Código Postal 1611
4846-2395 / 155414-2077
elfrente.ong@gmail.com
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