Política Basura

Mientras en Argentina las cooperativas de cartoneros luchan para conseguir un lugar físico donde acopiar los elementos recolectados y la maquinaria adecuada para tratarlos, en Brasil cuentan con un fuerte respaldo oficial.

Recién en 2003, cuando los cartoneros ya se contaban por miles en la ciudad de Buenos Aires, surgió una convocatoria por parte del Estado argentino. El Instituto Nacional de Cooperativas y Mutuales reunió a varios referentes de cada barrio. Allí se dieron cuenta de que todos compartían los mismos problemas: deficiencias en la seguridad e higiene y abusos de parte de los locales donde vendían su mercadería, por eso se unieron.

"Comenzamos alrededor de 14 cooperativas, formadas y listas para obtener una matrícula. Hoy quedamos solamente 5, porque el Estado no las asiste", afirma Valentín Herrera Curi. Esta falta de apoyo contrasta con el artículo 44 de la ley 1854, más conocida como la Ley de Basura Cero, que establece que el Gobierno de la ciudad deberá adoptar "las medidas necesarias para establecer líneas de crédito y subsidios destinados a aquellas cooperativas de recuperadores urbanos inscriptas en el registro permanente".

Oscar Barrionuevo, de Greenpeace Argentina, sostiene que es importante que las mismas reciban apoyo. "De esa manera, sus integrantes dejan de estar marginados y se cumple con un objeto social al reintegrarlos a la sociedad como corresponde", aclara.

"La diferencia entre ambos países existe por una cuestión de decisión política. Si nuestros gobernantes no apoyan con hechos el tema del cuidado del medio ambiente, esta realidad no se va a modificar. Un ejemplo es el tema de la Ley de Basura Cero que hace dos años fue aprobada y no se la implementa", asegura Barrionuevo.

Mientras tanto, desde 2007, el Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social de Brasil (BNDES), conjuntamente con los ministerios de Trabajo y Empleo, y de Desarrollo Social y Combate al Hambre, desarrollan el primer ciclo de un proyecto de apoyo económico que beneficia a cerca de mil quinientos recolectores de materiales reciclables del país vecino.

"El objetivo principal es la inclusión de los trabajadores de la cadena productiva del reciclaje en Brasil, a través de atender las necesidades de financiamiento de sus cooperativas, usándose instrumentos de crédito y fomento característicos de un banco de desarrollo y de una política inclusiva", aseguran desde el BNDES.

Se trata de un fondo de más de 12 millones de dólares del cual cada una de las 34 cooperativas que participan, recibió un valor promedio de 370 mil dólares.

Las organizaciones están distribuidas en 34 municipios de 9 Estados, además del Distrito Federal y cada año se evalúan nuevos proyectos y se renueva la convocatoria, con el fin de ayudar a otros emprendimientos.

"Este fondo social está constituido con parte de las ganancias anuales del BNDES, y apoya proyectos de carácter social en las áreas de generación de empleo y renta, servicios urbanos, salud, educación y deportes, justicia, alimentación, habitación, medio ambiente, desarrollo rural y otras vinculadas al desarrollo regional y social, y naturaleza cultural", explican.

En febrero de este año se entregaron 2 camiones de caja cerrada y 30 coches para la recolección a la Cooperativa Reciclagem, Trabalho e Produção, de Brasilia. Solo allí están congregadas 110 familias, con un promedio de cuatro hijos cada una.

La conciencia de reciclaje del país vecino alcanza conductas impensables para la sociedad argentina en general. Los mismos vecinos son quienes clasifican la basura en bolsas de diferentes colores. De esta forma, los colectores da rua, con sus carros pintados de acuerdo al material que juntan, no tienen que abrir las bolsas para sacar lo que necesitan. Una iniciativa parecida se intentó aplicar en la Ciudad de Buenos Aires, aunque no contó con la colaboración que sí tuvo en muchas ciudades brasileñas.

"En la Argentina cuesta tomar conciencia porque no hay una decisión política al respecto. Esto significa, entre otras cosas, planes de educación medioambientales que nuestros gobiernos no contemplan", reflexionó Barrionuevo, de Greenpeace Argentina.

Con el propósito de instalar en la sociedad el tema del tratamiento de la basura, Reciclando Sueños le propuso al Gobierno de la ciudad la organización de un festival bajo el lema "Por la ecología y el cuidado del medio ambiente". La idea es hacer en octubre una serie de recitales en el Obelisco. La limpieza, al igual que los bajos costos para Siderar y Acindar, estará a cargo de la cooperativa.

Comentarios: contenidos@eter.com.ar

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