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NO TODO ES EXTRAVAGANCIA PARA LAS CÁMARAS DE TV
El lado B de la Marcha del Orgullo
Lejos de la exuberancia y el desparpajo que atraen tanto a los medios, entre las decenas de miles de participantes de la manifestación por los derechos homosexuales en Buenos Aires hay muchas otras historias. Antes de la realización, algunos de ellos adelantaron por qué y cómo formaron parte de la movida.
Ruido. Gente. Griterío. Marchar por una causa en común.
Maquillaje. Topless. Lentejuelas. Bailar hasta emborracharse.
El sábado 5 de noviembre se realizó la Marcha del Orgullo LGBTIQ (lesbianas, gays, bisexuales, trans, inter y queer) número 20 de la Argentina, y aunque los últimos sustantivos parezcan más adecuados para describir lo que puede suceder, no es tan así. Todo eso puede estar en un solo lugar. ¿Todo eso en un solo lugar? Sí, todo eso en un solo lugar.
La Marcha del Orgullo LGBTIQ se realiza todos los primeros sábados de noviembre, y ya es costumbre mirar en los canales de TV a los travestis más extraños mostrando silicona, parejitas de muchachitos vestiditos de marineritos y un montón de situaciones bizarras que causan gracia y miedo, según el caso. Pero el arco iris tiene 7 colores, y no todo es lo que parece. En esta marcha (y aunque no parezca en todas las anteriores también), cada uno puede elegir su propia aventura y ser como quiere. Extraño o no, silicona o no, disfraz o no, la idea de la inclusión, de la diversidad es aceptar a todos, sean como sean.
Evelyn tiene 32 años, hace cuatro es parte del movimiento "La Fulana" y la del sábado iba a ser su cuarta marcha. "La primera vez fui porque me enteré y me encanto, la verdad que me encantó, fui por mis propios medios, no conocía a nadie, y después fui conociendo gente, y después termine yendo al grupo al que participo ahora".
Harvey Milk, además de ser el primer político estadounidense en llegar al Senado siendo abiertamente gay, logró muchas otras cosas antes de su temprana muerte. Una era incentivar a todos los homosexuales a que "salieran del clóset". No era que Milk quería un mundo de locas bailando por las calles. Pensaba que si cada uno se declaraba y vivía su vida como homosexual, el resto lo empezaría a aceptar. Si de repente un primo, un hermano, un padre, un hijo, un amigo completamente sano, inteligente y decente, contaba que era gay, quizás aunque sea sus personas más cercanas cambiarían la concepción de que un gay era un enfermo mental.
Muchos años después de la muerte de Milk, a Evelyn le pasó algo parecido. "Cuando fui a mi primera marcha fue cuando también fue el click en mi vida para tomar la decisión de vivirla como homosexual. Yo viví siempre una vida muy conservadora, estaba casada, tenía un hijo, pero estaba ya con alguien, o me lo encontraba por chat, y no sabía cómo enfrentar el problema, entonces estuve muchos años callándolo. Cuando voy a la marcha y veo que hay un montón de gente que no era como mostraban en la televisión, variedad de gente que no muestran los medios, dije: esa es la vida que yo quiero. Me sentí muy cómoda, esto es lo mío".
¿Será verdad que no todas las lesbianas se visten de hombres? ¿Será verdad que no todos los travestis quieren llamar la atención? ¿Será mentira que los gays quieren ser mujeres? ¿Será que todavía nos hacemos este tipo de preguntas?
Emiliano tiene 24 años, sabe que es gay -dice- hace 23 y medio, pero sólo 4 años atrás lo dio a conocer. Es chileno y vive en Buenos Aires desde 2006, y la del sábado iba a ser su primera marcha. "Siempre a viví por televisión y la verdad es que me da miedo. Yo soy muy pudoroso y me intimido muy fácil y todo lo que veo en fotos y videos es demasiado para mí". ¿Qué cambia este año, entonces, para que Emiliano pierda su virginidad marchera? "Una amiga me dijo tantas veces que la única razón por la cual yo no quería ir a la marcha era porque nunca había ido, porque la había visto por televisión, que me convenció. Quizás tengo muchos prejuicios, quizás es verdad. No sé, el sábado te cuento", decía días antes.
Es paradójico entonces que Santiago, de 21 años, estudiante de Periodismo y, aunque usted no lo crea, heterosexual, diga que esta es su segunda marcha. "Fui el año pasado porque un amigo me pidió que lo acompañara, no tengo muchos amigos gays, pero las causas en las marchas son híper interesantes e importantes. Este año voy a ir con mi novia." Es que el lado b de la Marcha del Orgullo tiene muchas de estas cosas que parecen extrañas simplemente porque no las escuchamos. Hay lesbianas vestidas de mujeres que simplemente van de la mano por un costadito evitando la multitud, hay travestis de perfil bajo y hay gays que sólo van a apoyar la lucha por la ley de identidad de género, la consigna por la cual se convoca a todo el mundo que quiera ir a la marcha.
"En su momento sirvió para captar la atención, pero no es lo que queremos mostrar. Es decir, por más que sea burdo, ellos (los travestis) fueron los primeros que salieron y se mostraron. Pero hoy también, vos prendes la TV y lo único que te muestran es eso. Lo más importante es que es gente auto convocada, Nadie les da un pancho y una coca", cuenta Evelyn, cuatro marchas después.
Si la diversidad es aceptar a todos, para quienes participan de la marcha no está mal que el travesti que quiera mostrarse en cámara y tirarle besitos lo haga. Cada cual con su tema. El heterosexual con su novia, la lesbiana vestida de hombre o vestida de mujer, el gay con o sin disfraz. El arocoiris tiene 7 colores y todos son bienvenidos en la fiesta de la diversidad.
Carolina Giuliani, Manuel Aldonate, Yamila Obregón y Romina Ventura
Estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo en ETER. Esta nota fue escrita en la materia Agencia.
8/11/2011
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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