Otros cines de ayer que la siguen peleando

La movida para recuperar el cine El Plata no es la única en la Ciudad. En otros barrios, los vecinos también se movilizan para rescatar salas que, como la de Mataderos, fueron un símbolo cultural del lugar que hoy ya no está:

El Aconcagua de Villa Pueyrredón

Fue inaugurado en 1945. En su entrada se leía un cartel que decía: "No se puede acceder en jeans ni zapatillas". Al cerrarse en la década del ´70, la sala paso a ser, además de garage, una iglesia evangélica durante 16 años. En abril de 2010, los vecinos crearon una asociación civil que ya cuenta con más de 2000 integrantes. Su expropiación se encuentra en la comisión de Presupuesto, donde el macrismo decidió que sea gestionado por los propios vecinos, en lugar del Ministerio de Cultura. Ahora la idea es poner en condiciones el Aconcagua para hacer un centro cultural que incluya desde talleres hasta proyecciones destinadas a los vecinos de Villa Pueyrredón.

El Gran Rivadavia de Floresta

El cine se inauguró en mayo de 1949 con la proyección de Tronado y destronado, con Bob Hope. En 2004 fue cerrado por ruidos molestos y a mediados de 2009 unas 1400 firmas fueron entregadas al Ministerio de Cultura porteño y en la Secretaria de la Nación para poder protegerlo. Aunque no volvió a abrir sus puertas como sala de cine, el año pasado fue declarado de interés cultural y se festejó con la proyección de "El secreto de sus ojos".

Cine-Teatro Cumbre de Saavedra

Su expropiación se encuentra en tratamiento en la comisión de Planeamiento Urbano con una protección cautelar al inmueble en donde funcionaba el Cine-Teatro. Su dueño Carlos Emilio Folcia se vio en la necesidad de cerrarlo, por varios problemas, entre ellos la falta de financiamiento a espacios artísticos y culturales. En marzo de este año, teniendo como objetivo alcanzar un viejo sueño de vecinos y comerciantes, se propone la recreación de este Cine-Teatro como lugar de encuentro social ya que no existe ninguno de estas características en el barrio.

Taricco, de La Paternal

Según los vecinos, el cine debe su nombre a Luis Juan Taricco quien compra un terreno pegado a su casa, entre la Avenida San Martín y Nicasio Oroño y funda una heladería con la proyección de películas, y poco a poco va mutando como cine por el año 1906. "Era uno de los primeros, muy chico y humilde, tenía mesitas y sillas y era más parecido a una confitería. La gente se sentaba a tomar algo y veía los estrenos", recuerdan los vecinos. Por el Taricco pasaron Carlos Gardel, Azucena Maizani, Astor Piazzolla y Juan Carlos Chiappe, entre otros. No se sabe concretamente cuando cerró, pero se estima que fue durante la década del '60, ya que en 1969 funcionaba un supermercado. Vecinos de La Paternal y la Asociación Amigos de la Avenida San Martín lograron la protección histórica del predio luego de presentar unas 5.500 firmas en apoyo de la iniciativa y el Taricco fue declarado "Sitio de Interés Cultural" en el 2004 por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires.

El Pueyrredón de Flores

El cine que no funciona desde hace 20 años. Se inauguró en 1873 con capacidad para dos mil personas y por él pasaron los espectáculos líricos más importantes. En 1911 fue rematado y luego adquirido por empresarios que se encargaron de su mantenimiento. Luego la sala se renovó a fines de la década del 50, pero como cine-teatro cerró definitivamente en 1989. A partir de allí, el inmueble fue utilizado como agencia hípica, hasta 2009. Desde entonces, vecinos del barrio, ONG's y legisladores se juntaron para encontrar una opción para recuperar el edificio. A partir de la propuesta de la diputada Diana Maffía, de la Coalición Cívica, la Legislatura declaró "Sitio de Interés Cultural" al Pueyrredón de Flores.

Esta nota fue escrita por estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo de ETER, en la materia Agencia.

1/11/2011

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