UN SÍMBOLO CULTURAL DE MATADEROS
Cine El Plata: la lucha continua

La lucha de un grupo de vecinos evitó que la vieja sala abandonada se convirtiera en un CGP y reactivó el proyecto de crear allí un centro cultural. En julio, en un accidentado estreno, el Gobierno porteño lo reinauguró como un microcine. Ahora, en el barrio esperan que en 2012 avancen en la segunda etapa de obras, para que termine de concretarse un sueño de años.

"Hoy podemos decir que el cine está, que por lo menos existe, ahora vamos a ver que va a pasar en el futuro", repite uno de los integrantes de la Coordinadora Vecinal por el Cine El Plata. Tras varios años de espera, la avenida Juan Bautista Alberdi al 5700, de Mataderos, se ve más llamativa. Es que las instalaciones del ex cine El Plata y ahora centro cultural empiezan a brillar, pero muy de a poco. La idea siempre fue recuperar el cine, que había cerrado en 1987 para convertirse en un depósito de electrodomésticos. La permanente lucha de los vecinos de uno de los barrios que se ubica más al Oeste de la Ciudad de Buenos Aires va logrando sus méritos, aunque las cosas se demoren más de lo deseado. Nunca pierden la esperanza. Tienen como promesa que hasta no ver el complejo cultural terminado por completo no van a bajar los brazos.

En 2004, el fallecido legislador socialista Norberto La Porta hizo una gestión para que el Gobierno de la Ciudad comprara el predio del cine, lo convirtiera en un centro cultural y lo declarara "patrimonio histórico del barrio". La compra fue efectuada el 4 de diciembre de ese mismo año, durante el mandato de Aníbal Ibarra, por un monto de $ 1.750.000. Pero nada resultó tan fácil como se creía. En 2005, un puñado de vecinos, luego se fueron sumando más, comenzaron a recorrer las calles de Mataderos para juntar firmas y obtener el centro cultural que estaba pactado en el proyecto pero que había quedado trunco. La unión de la comunidad sirvió para que se formara la "Coordinadora Vecinal por el Cine El Plata 100 % centro cultural". Esa unión tomó mucha más fuerza a partir de que Cristian Ritondo, legislador del PRO, anunciara la construcción de un nuevo edificio de CGPC (Centro de Gestión y Participación Comunal) en esas instalaciones.

"Parecía una zona de guerra, el escenario y las escaleras de mármol estaban destruidas", cuenta Nélida Ferrero, vecina de Mataderos, mientras recuerda haber visto el cine totalmente desmoronado para pasar a convertirse en un centro comunal. Nélida se acuerda que la última función que se brindó fue el hoy clásico nacional "Esperando la carroza" y rememora la cantidad de películas que vio durante su infancia cuando El Plata estaba en su esplendor, después de abrir la puerta al séptimo arte un día de 1947. Se promocionaban la mayoría de las películas de Alberto Olmedo.



En septiembre de 2009 la jueza Gabriela Seijas ordenó que paralizaran las obras de demolición y falló a favor de los vecinos luego de que estos apelaran a la Justicia. Ellos, quienes habían conseguido un arreglo con el INCCA para que les permitiera pasar películas en la puerta del cine, tomaron la decisión de abrirlo, a fines de 2010, sin permiso, y lo empezaron a refaccionar con sus propias manos. Hasta que finalmente pudieron reunirse con Hernán Lombardi, actual ministro de Cultura porteño, quien les prometió que las obras comenzarían durante 2011.

Después de 24 años, el cine iba a volver a abrir sus puertas. La inversión de la primera etapa demandó casi unos 3 millones de pesos, según el Gobierno Porteño, y se determinó que el lugar fuera administrado por la Dirección General de Museos. La primera instancia contemplaba la construcción del hall central, la puesta en valor de la fachada, una nueva marquesina, refacción de sanitarios, una sala de cine para 170 espectadores, y un acceso para personas con capacidades diferentes, ente otros. El 18 de julio fue el día tan esperado por la mayoría de los vecinos de Mataderos. La gente se acercaba al cine con paraguas, debido a la intensa lluvia que caía sobre la Capital. A pesar de sentirse felices por la reapertura de una sala de cine del nuevo complejo, se desilusionaron porque los trabajos de refacción no estaban bien hechos. Primero empezó a caer agua sobre las paredes, después sobre las butacas, hasta que comenzó a inundarse la sala. "Parecía una escena de película (y no era la que estaban proyectando). Era increíble ver cómo la gente que estaba disfrutando de la función se levantaba de las butacas y se iba corriendo", cuenta Rubén Carballo, que había asistido con sus dos nietos, mientras va de la alegría por la reapertura del cine, a la tristeza por cómo tuvo que interrumpirse una noche que iba a ser de pura fiesta.



Habían quedado atrás las marchas de la Coordinadora Vecinal que llevaba una bandera con el lema "Macri: no nos robes el cine". Aunque por un instante los vecinos ya se imaginaban marchando hacia la Legislatura para pedir una explicación por lo acontecido. "Empezamos a creer que esto lo inauguraron así de rápido por las elecciones que se aproximaban y querían demostrar que este barrio también importa para Macri, pero nos tiró abajo toda la ilusión que habíamos creado", dice Carballo desesperanzado.

Pero contrariamente a lo que esperaban, las reformas volvieron a aparecer, al igual que las ilusiones. Estas últimas casi de manera inevitable. El deseo es que todo esté terminado después de tanto tiempo. Aunque todavía no está oficializado en el "Presupuesto 2012" del Gobierno de la Ciudad, el ministro Lombardi pediría 5,5 millones de pesos para finalizar por completo el casi utópico centro cultural El Plata.

"Estamos lejos de lo que pretendemos para el actual pequeño cine que hicieron. Y mucho más lejos del objetivo final de un centro cultural que comprenda dos cines, un teatro y salas de exposiciones y usos múltiples, como estaba previsto desde el primer momento", expresa Alberto Dileo, de la Coordinadora. La agrupación, que se reúne en la entrada del cine y organiza festivales y asambleas, aguarda la segunda etapa en la que se prevé un cine-teatro con capacidad para 360 personas, instalación de cortinas metálicas, cielorrasos complementarios, terminación del segundo microcine en la planta alta y un salón de usos múltiples. Las miradas de todos los que anhelan la reinauguración total está puesta en la aprobación del presupuesto que aseguraría el sueño del barrio, ese que resiste y se renueva día a día.

Esta nota fue escrita por estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo de ETER, en la materia Agencia.

1/11/2011

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