Buena onda de gorra, Lisa
Tarde del sábado. Pablo se levanta de una siesta. Hace calor, por eso se ata el pelo largo que lleva con orgullo y se come un "naranjú", mientras prende el family game para jugar al tetriz, ya es todo un experto en eso. Agarra el teléfono y llama a Alejandro, uno de sus amigos, para arreglar a qué disco ir a la noche, la última vez fueron a Trax, hoy tendrían que cambiar. El Infierno tal vez sea una buena opción. No atiende, por eso prueba con Franco. Marcar su número lleva más tiempo, tiene muchos nueves, pero con él tiene suerte y la salida queda confirmada.
Entonces decide ir a andar en skate un rato. Se viste con un vaquero y campera de jean, una gorra puesta al revés (no puede faltar) y agarra su Walkman con un casete que tiene Guns N' Roses de un lado y Vilma Palma e Vampiros del otro. Antes de salir se toma una latita de gaseosa por 75 centavos, que le cuesta lo mismo que el boleto del 22. De pasada alquila una película en Blockbuster, la nueva cadena que hizo desaparecer a los videoclubs del barrio, para ver el domingo a la tarde con su novia y se queja porque le cobran 50 centavos de más por haberse olvidado de rebobinar la última que alquiló, Terminator, un peliculón.
Ahora, Pablo, de casi 40 años, chapas cortas y un poco voladas, recuerda con una sonrisa esa época tan distinta. El avance de la tecnología, el gusto de los consumidores, la saturación de algunos productos en el mercado y los cambios en la economía del país fueron y son algunos de los factores que hicieron que negocios, productos y, en general, todo un estilo de vida cambiara radicalmente desde los ´90.
En cuanto a negocios, los que sufrieron la peor parte fueron los videoclubs, para los cuales la llegada de Internet, y con él la posibilidad de bajarse películas, incluso antes de que se estrenen en el cine, los exterminó. La cadena Blockbuster fue desapareciendo de a poco hasta no dejar rastros. Sin embargo, algunos videoclubs de barrio supieron aprovechar esta posibilidad que les dio Internet para sobrevivir y reflotar luego de tantos años a la sombra de la gran multinacional.
También con la devaluación fueron desapareciendo los Todo por Dos Pesos y bazares similares. Para combatir los precios altos de las panaderías, a fines de los ´90 aparecieron los Mr. Luna, Las Medialunas del Abuelo y otros locales por el estilo que hacían facturas más pequeñas y baratas, pero que empezaron a desaparecer en el 2003. También se esfumaron muchas actividades recreativas "modernas" de la época, como los Laser Shot, aquel juego de pistolas con láser y lugares oscuros.
Lo cierto es que los '90 tuvieron lo suyo, pero la moda que marcaron quedó atrás y pocos negocios y productos de aquella década siguen siendo efectivos y masivos hoy. Todo pasa.
Esta nota fue escrita por estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo de ETER, en la materia Agencia.
18/10/2011
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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