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EL ESTADO EDILICIO DE LA UBA
Contrastes y deudas pendientes
Mientras que facultades como Ciencias Económicas ostentan excéntricas comodidades, en otras, como Medicina o Filosofía, no hay gas, los cortes de agua son "muy frecuentes" o no existe la infraestructura necesaria para las personas con discapacidad.
Vidrios rotos por entre cuyos restos, en pleno invierno, se cuela el frío y modernos sistemas de calefacción. Ventiladores a los que les faltan alas y nuevos equipos de aire acondicionado. Rampas de acceso rotas y novedosos elevadores para discapacitados. Paredes colmadas de avisos de todo tipo ("acá, si te quedas quieto dos segundos, te empapelan", avisa una alumna de la institución) y carteleras dispuestas en "lugares estratégicos con el fin de evitar la contaminación visual", según las palabras de las autoridades. Lo que podría tratarse de un simple juego de dicotomías no es más que el contraste de la realidad que se vive a diario entre los 14 edificios de la Universidad de Buenos Aires en los que se dictan 67 carreras y, en algunos casos, también el Ciclo Básico Común (CBC), además de otras actividades.
"Este año hice un curso de verano y en las aulas estaba más fresco que en mi casa. Ir a clase era un verdadero lujo", cuenta Rodrigo Bruno, un estudiante de tercer año de Ciencias Económicas que cursa en el edificio ubicado en Avenida Córdoba 2122. Sucede que durante febrero, él, al igual que muchos de sus compañeros, usó el edificio nuevo de la Universidad inaugurado el año pasado, que fue una de las obras de la UBA que más polémicas despertó en la historia. Mientras que las autoridades sostienen que fue donado por un ex alumno y que distintas empresas que colaboraron interesadas en dicha inversión, desde la FUBA (Federación Universitaria de Buenos Aires) alegan que fue el Consejo Superior quien, a modo de negociado, mandó a construirlo sin que le importara la brecha que, de este modo, se generaba con el resto de las facultades públicas.
Pablo Barreto, dirigente de la agrupación "Desequilibrio", asegura que el espacio del nuevo edificio es ocupado en su mayoría por alumnos de los postgrados, que generan un ingreso de aproximado 35.000 pesos por cada curso. "Si estas nuevas aulas se destinaran a los cursos de grado se podrían eliminar los rankings para determinadas materias", afirma el militante. En esta facultad funciona un sistema de puntuación con el cual se permite acceder o no a cursar algunas asignaturas.

El moderno edificio anexo de Económicas, centro de polémicas.
Mientras que de un lado de la avenida Córdoba cerca de 44.700 estudiantes de las cinco carreras que se dictan en ese edificio viven una situación que incluye asientos acolchonados en la mayoría de las aulas, detectores de humo en los pasillos y hasta papel higiénico en los baños, con solo atravesar Plaza Houssay las condiciones cambian: es que, por ejemplo, en Medicina (Paraguay 2155) ni siquiera cuentan con gas. "Para poder estar sentado en una clase, hay que traer más abrigo del que se necesita para caminar por la calle. Hay pocos baños, que durante el día no se limpian, por lo que, pasadas las 18 horas, vamos a hacer pis a los locales de comidas rápidas más cercanos, dado que el olor que hay acá te mata. Además, es frecuente que se corte el agua", relata Georgina Berretta, quien cursa el segundo año de su carrera y, además, milita en "La Mella" (una agrupación estudiantil que no se identifica con ningún referente de relevancia nacional). Agrega: "Nosotros somos cerca de 30 mil alumnos pero el edificio esté tan venido abajo que parece estar preparado para una cantidad mucho menor de gente".
Por su parte, esta situación se repite, aunque en menor medida, en ambas sedes de la Facultad de Filosofía y Letras, donde cursan 15 mil estudiantes de nueve carreras diferentes. La sede que está ubicada en 25 de Mayo 221 no tiene problemas en cuanto a la conservación de su infraestructura por tratarse de un antiguo edificio que forma parte de la historia de la Capital Federal. Sin embargo, sí los tiene en lo relativo a la limpieza: "Hay ratas y nidos de palomas por donde uno mire. Hace seis años que doy clases acá, y desde ese momento tengo picaduras de pulgas", explica María Fernanda Jauretche, coordinadora de un curso de idiomas. La otra, ubicada en Puán 480, parece que nunca hubiera recibido las reformas necesarias para empezar a funcionar (ver Morgues, fábricas, fundaciones…): "No hay rampas. Eso hace que las personas con discapacidades sólo puedan asistir a sus clases cuando los ascensores funcionan, cosa poco frecuente dado que no hay una empresa que venga a controlarlos mensualmente", cuenta Greta Winckler, quien cursa la carrera de Antropología.
Tras largos e intensos reclamos, que hasta llegaron al extremo de la toma prolongada de la institución, algunos estudiantes de estas facultades que parecieran haber quedado en el olvido pudieron hacer oír sus reclamos. Hoy se encuentran a la espera del cumplimiento total de las promesas realizadas por el Consejo Superior. Tal es el caso de los alumnos de Ciencias Sociales, que, hasta fines del año pasado, se encontraban divididos en dos sedes distintas, una ubicada en Marcelo T. de Alvear 2230 y la otra en Ramos Mejía 841. A partir de este año las carreras que funcionaban en la sede de Parque Centenario se mudaron a lo que será el edificio único de Sociales.
Sin embargo, a pesar de lo que asegura la mayor parte de la comunidad educativa, Mónica Pinto, decana de la facultad de Derecho y una de las integrantes del Consejo Superior de la UBA, sostuvo - a través de una de sus secretarias- que "si bien la situación edilicia por la cual está atravesando la Universidad en este momento dista de ser la mejor a lo largo de la historia, tampoco resulta real que hayan algunos edificios en estado deplorable". Y concluyó: "La mayoría de los reclamos que se nos hace no son más que manejos políticos llevados adelante por alumnos y docentes que están disconformes con las autoridades que hoy en día lideran la institución".
Esta nota fue escrita por estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo de ETER, en la materia Agencia.
11/10/2011
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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