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LA SALA ALBERDI, A UN AÑO DE LA TOMA
"La autogestión va bien"
Los integrantes de la "Comisión de Alumnos, ex Alumnos y Amigos" de ese espacio del Centro Cultural San Martín aseguran que el funcionamiento de la sala ocupada es todo un éxito. Aunque desde el Ejecutivo de la Ciudad intentaron desalojarlos, estos jóvenes siguen resistiendo. Brindan talleres y espectáculos a la gorra. Y difunden su causa con gacetillas y el Facebook.
Los intentos del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por cerrar la Sala Alberdi del Centro Cultural San Martín, en Sarmiento 1551, comenzaron hace cinco años. La "causa" principal fue que no cumplía con las medidas de seguridad post-Cromagnon, aunque desde un principio profesores y alumnos denunciaron que el verdadero motivo era el interés de las autoridades porteñas en convertir al espacio en un "Edificio Cultural Multimedial". La decisión de "tomar" la Sala fue resuelta por una asamblea el 17 de agosto de 2010, a raíz de la falta de respuesta del gobierno local ante el fallo del Juzgado Contencioso Administrativo y Tributario de la Capital N° 5, a cargo de la magistrado Fabiana Schafrik, que lo intimaba a "reparar en el plazo de 30 días las anomalías detectadas". Desde ese momento comenzaron a autogestionarla.
Yamila, integrante de la Comisión de Alumnos, ex Alumnos y Amigos de la Sala Alberdi, cuenta que la idea central de la medida fue desde un principio que "la gente pueda acceder a una cultura y a una educación popular", ya que todos los talleres y espectáculos son "a la gorra". Y los realizan todos los días, dictando talleres a la tarde y brindando espectáculos por la noche, los cuales tienen "gran concurrencia de público, principalmente los fines de semana, donde se llega a 400 espectadores por día", continúa Yamila, contenta porque "la autogestión va bien".
Si bien han recibido el apoyo de la Asociación Argentina de Actores, de Argentores y de algunos legisladores de la Ciudad, principalmente cuando aparecen las ordenes de desalojo, quienes más "bancan" la ocupación y autogestión del lugar son los jóvenes que participan de los talleres. "Por suerte son cada vez más", dice Raúl, también integrante de la Comisión, que según afirman "supera los 200 integrantes" y se turnan, en pequeños grupos, para las tareas diarias como "preparar la comida, armar los escenarios, redactar las gacetillas de prensa, actualizar el Facebook y, talvez lo más importante, mantener limpia toda la sala".

Los actuales gestionadores cuentan que "desde 1990 la sala no recibe presupuesto para mantenerse". En esos años los docentes formaron una cooperativa para financiar sus salarios, brindando espectáculos a la gorra. En 2009 el director general de la Dirección General de Enseñanza Artística (DGEART), Marcelo Birman, "la disolvió y propuso el traslado de los 30 talleres oficiales que se dictaban, con la excusa de un problema eléctrico", aún recuerdan.
El espacio que utilizan como "casa" es una vieja oficina de la DGEART, en donde están las bolsas de dormir, la cocina, la computadora, cientos de carteles y banderas, varios mates y otras pertenencias de los "habitantes". Se desciende por un costado de los decorados y es una silla la que hace las veces de escalera. El lugar podría albergar a muchos de los espectáculos que hoy están en el circuito comercial, ya que tiene gran cantidad de butacas y un amplio escenario. Pero, ante la falta de atención y presupuesto, tanto por parte del gobierno de Mauricio Macri como del de su antecesor Jorge Telerman, la sala Alberdi hoy está reconvertida en el hogar de cientos de jóvenes que defienden lo que Yamila define como "una cultura para todos, en contra de una cultura mercantilista".
Esta nota fue escrita por estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo de ETER, en la materia Agencia.
11/10/2011
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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