TRADICIONAL PASEO DE COMPRAS EN LA CIUDAD
Escondidos entre la comida

No todo lo que se vende en el Mercado del Progreso, un clásico de Primera Junta, se come. Con ingenio, un grupo de puesteros intenta ganar una porción de los clientes que llegan al lugar tentados por innumerables delicias para venderles cosas como muebles o cuadros luminosos. Aquí, cinco historias que reflejan ese peculiar sacrificio.

El Mercado del Progreso (www.mercadodelprogreso.com.ar), en Del Barco Centenera y Rivadavia, Primera Junta, se destaca por ser uno de los más importantes de la Capital Federal en cuanto a gastronomía, especialmente por sus productos de primera calidad. Tal es así que a los puestos de carnicería, verdulería, pescadería y otros comestibles los visitan no sólo gente del barrio, sino también del resto de la Ciudad y del Gran Buenos Aires. Sin embargo, los puestos culinarios no son las únicas opciones. Al frente de una papelera, una carpintería o una fábrica de cuadros luminosos, entre otras opciones, un grupo de puesteros deben ingeniárselas para subsistir en un ambiente donde el foco de atención es la cocina.

El mercado cuenta con 174 puestos internos y 17 externos. De todos ellos, sólo 35 no venden alimentos, menos del 20 por ciento del total. Entre esos negocios aparece la innovación de los cuadros de Guido; el sacrificio Charo, una refugiada peruana; el merchandising futbolero que vende Sergio, las artesanías en madera de Miguel y la papelera de Carlos. Los cinco resisten con un nivel de ventas que sufre sus altibajos.

Guido Alberto Navetto tiene su puesto de fábrica y exposición de retratos luminosos llamado "Star Color" (ver video) desde hace 22 años y por su originalidad no padece su pasatiempo. "Trabajo bien porque innové mucho, a tal punto que debo ser la persona del Mercado que más fabrica", comenta Navetto. Este artesano de Monte Hermoso, al sur de la provincia de Buenos Aires, fabrica los adornos con lámparas de bajo consumo, y ya no con tubos fluorescentes y reactancia como en otra época. "Originalmente eran con neón, pero nunca lo quise hacer así porque el día que se te agota el neón, hay que descolgar el cuadro y llevarlo a una fábrica de carteles que lo haga con ese químico", aclara.



La historia más particular acaso es la de Charo, una refugiada peruana que colabora con el Proyecto Asociativo Migrantes y Refugiados en Argentina (MyRAr). Su puesto ofrece productos regionales y textiles, que son principalmente de origen salteño. Charo comenta que "el proceso de venta es lento porque la gente viene al consumo diario, pero igual se acerca, sobre todo porque les da curiosidad". Ella cree que el mercado tiene poca publicidad, por eso no concurren turistas, que son a su entender los que más comprarían sus productos. "El proyecto es muy lindo y tiene muchos años, pero lamentablemente en lo personal voy a estar poco tiempo porque tengo que regresar a mi país", dice apenada.

Los tres emprendedores restantes tienen historias en común. Tanto Sergio Fornalori como Miguel Rodríguez y Carlos Visco trabajaban afuera del Mercado con sus respectivas actividades, pero en un momento tuvieron la posibilidad de instalarse allí y aceptaron el desafío.

Sergio Fornalori tiene su lugar hace cinco meses. "El mercandising que ofrecemos en 'Para el Hincha' (http://paraelhincha.mercadoshops.com.ar) se vende principalmente por internet, pero la gente que ocupaba este sitio me lo ofreció, porque se iban, y a mí me venía bien". Fornalori explica que durante la semana las ventas de todos los puestos se realizan con gente de la zona. Pero el día fuerte es el sábado, cuando va gente de otras localidades, como Pilar. "Lo que facturamos el fin de semana generalmente nos cuesta tres días llegar a hacerlo en la semana". Remarca que la actividad ha ido creciendo desde que abrió el negocio. "Todos los meses se vende un poco más".

Carpintería Miguel está desde hace ocho años, pero Miguel Rodríguez, su dueño, se dedica al rubro en la zona de Primera Junta desde hace 39. "Los clientes son los mismos de siempre. Algunos empezaron a comprar con sus hijos y ahora vienen con sus nietos, je". Miguel destaca que aunque el mercado esté dedicado casi exclusivamente al rubro alimenticio, ellos pueden trabajar bien. "Hay momentos donde bajan un poco las ventas. Pero en diciembre, enero y febrero, cuando la gente está afuera, vendemos más que las verdulerías". Los trabajos que hacen en la carpintería son muebles por encargo, generalmente a medida, y los sábados, días de mayor movimiento, se dedican a las entregas a domicilio.

"Antes trabajaba como corredor para una empresa y para la propia gente del mercado, hasta que hace dos años y medio pude poner mi puesto", comenta feliz Carlos Visco, dueño de "Papelera El Progreso". La buena relación que él tenía con los otros puesteros lo ayudó a instalarse rápidamente y a lograr una clientela fija y confiable. Los productos que más se consumen son los envases descartables y bolsas plásticas.

El Progreso del Mercado ofrece la oportunidad a distintas ramas de microemprendedores de difundir sus propuestas y ganarse la vida en un lugar poco común.

Facundo Martín, Daniel Grosso, Carla Simioni, Lorena García y Micaela Cicioli
Estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo en ETER. Esta nota fue escrita en la materia Agencia.

27/09/2011

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