DIÁLOGO EN LA OSCURIDAD
Lo esencial es invisible a los ojos

La Ciudad Cultural Konex invita a atravesar una experiencia distinta que les permite a las personas ponerse, por una hora, en el lugar de un ciego. Se trata de completar un recorrido en plena oscuridad siguiendo las palabras de un guía no vidente. Un estímulo para los (otros) sentidos.

Desorientación. Miedo. Impotencia. Miedo. Desesperación. Miedo. Soledad. Miedo. Confusión. Miedo. Sobre todo eso: miedo. Esas son las sensaciones más comunes cuando se pierde, o se deja de usar, aunque sea por un instante, el sentido primordial, el sentido madre: la vista. Sin embargo, esas sensaciones cambian cuando se empieza a confiar en los demás sentidos. Ese es el objetivo de Diálogo en la Oscuridad, una exhibición realizada de jueves a domingo en el Centro Cultural Konex, en la que personas ciegas comparten con los visitantes, durante una hora, cómo es vivir en un mundo sin imágenes.

El alemán Andreas Heinecke fue el creador de esta propuesta de integración social, inaugurada, por primera vez, en Frankfurt en 1988, luego de que tuviera que ayudar en su rehabilitación a un compañero de trabajo que había perdido la vista en un accidente automovilístico. El recorrido se desarrolla en completa oscuridad y los visitantes, organizados en pequeños grupos y provistos de bastones blancos, son guiados a través de los diversos escenarios especialmente diseñados para ser reconocidos a partir de los sonidos, olores y texturas. No es posible visitar Diálogo en la Oscuridad sin la compañía de un guía ciego.

"Por una hora, van a dejar de usar el sentido de la vista", dice la encargada, Carolina, antes de introducir al grupo de diez personas en una experiencia fuera de lo común. Apenas se pone un pie adentro, todo alrededor comienza a desaparecer, se borra, hasta que al final del pasillo ya no se ve nada. Ganas de llorar. Ganas de salir corriendo. "¿Estás acá?", "¿Sos vos?", son las preguntas, junto con la constante búsqueda de personas a través del nombre, que se volvieron moneda corriente en el medio de la oscuridad total, donde cuesta ubicarse. La gente se esfuerza por abrir los ojos o mirar alrededor, a pesar de que sabe que es totalmente inútil. El bastón blanco y la voz del guía no vidente son las únicas dos cosas que brindan cierta seguridad, no mucha.

El recorrido tiene una duración de aproximadamente una hora en el que se van generando paisajes invisibles, como un paseo por el parque, el primer escenario al que se accede, donde el guía invita a reconocer ciertos objetos comunes, como un pino, piedras o un banco, ya no con la vista, sino a través del tacto. También otras rutinas normales como un cruce de calle, en el que, comúnmente, algo tan simple como llegar a la vereda de enfrente se vuelve todo un desafío, entre la desesperación que produce sentir los autos parados en el semáforo y escuchar constantes ruidos de bocinas; y una visita al mercado, donde se pueden reconocer las diferentes por los distintos olores. Sin dudas, la parte más emocionante del recorrido es un viaje en lancha en el cual, a pesar de que se sabe que en realidad no existe ningún río, se puede sentir el movimiento del viaje como si fuese real. La última parada es en una cafetería: allí, el grupo de personas comparte con el guía las emociones vividas durante la visita.

"Es increíble lo difícil que se nos vuelve a nosotros que estamos tan acostumbrados a usar la vista para reconocer todo lo que tenemos a su alrededor y ver lo desenvueltos que se manejan ustedes. Realmente es admirable", asegura uno de los visitantes durante la charla, algo que comparte todo el grupo.

Desde su apertura, Diálogo en la Oscuridad se ha presentado en más de 110 ciudades del mundo. En sus 23 años de trayectoria, esta exhibición ha recibido a seis millones de visitantes, que han tenido la oportunidad de vivir esta experiencia única, y ha dado empleo a más de 6.000 personas ciegas, o con baja visión, de todo el mundo.

Una visita altamente recomendable, con un toque distinto: "personas no videntes son las que guían a las personas videntes" y que, además, ayuda a mejorar las actitudes hacia la población con capacidades diferentes en general y no sólo hacia la población ciega.

Diálogo en la oscuridad se puede visitar hasta noviembre inclusive, de jueves a domingo, en Sarmiento 3131, con entradas de entre 30 y 40 pesos. Ver horarios.

Esta nota fue escrita por estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo de ETER, en la materia Agencia.

27/09/2011

Comentarios: contenidos@eter.com.ar

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