RED SOLIDARIA ORGANIZÓ UN OPERATIVO CON EL RENAPER
DNI para los sin techo

Gracias al documento, podrán ejercer sus derechos civiles, como votar o acceder a la salud gratuita. Inscribieron a más de 900 personas que viven a la intemperie.

Ramiro es una de las 900 personas en situación de calle que fue documentado mediante un operativo especial que hizo la ONG Red Solidaria junto al Ministerio del Interior. El principal objetivo es que mediante la obtención del DNI puedan ejercer sus derechos civiles, como por ejemplo el acceso a la salud gratuita.

Para esta ocasión, Ramiro volvió a tomar vino desde el miércoles a la noche, cuando le pidieron que se prepare porque "le harían el documento nuevo". El jueves aprovechó el sol, y con uno de los últimos pedazos de jabón que le quedaban entre las cosas que recibió de la última donación, lavó su remera favorita. "Necesito salir bien en la foto para que no me miren mal cuando pido trabajo", comenta ansioso y expectante a la espera de subir a la combi azul celeste.

Entra. Dubitativo, indica su número de documento y empieza el trámite. No recuerda en qué ciudad nació pero sí que fue el Chaco, ya que sus padres vinieron a Buenos Aires en los '70 y fallecieron en un accidente de tránsito hace un poco más de 20 años. Dice que está soltero. Que sabe que es padre de un nene que ahora debe tener tres años, pero nunca lo conoció porque la mujer no lo quiso.

"La calle es mi casa desde los 20 años, y tengo 42. Pasé por todos los rincones, todos fueron míos aunque no me pertenezcan". Así responde Ramiro sobre su domicilio anterior, y el actual, y consulta: "¿Se puede poner que duermo cerca del Abasto? Porque casi siempre me pongo ahí con mi colchón".

Gracias a las más de 100 recorridas nocturnas diarias, que aún continúan, más de 650 voluntarios de Red Solidaria que desde mayo lograron establecer un vínculo de confianza y afecto con muchas personas que se encuentran durmiendo a la intemperie, lograron que los "Sin Techo" se presenten al operativo. Algunos habían sido anotados al nacer y estaban registrados en el sistema, pero otros, principalmente los más jóvenes, eran NN, según fueron informando los empleados que les tomaron los datos.

En la fila sigue Teresa, una cartonera de 54 años, que aprovechó que el trámite para ellos es gratis, y llevó a sus cuatro hijos para inscribirlos. Con un alto porcentaje de humedad, los 14 grados de la noche son cada vez más molestos para los ya últimos 70 "sin techo" que aguardan para ser atendidos sentados en la plaza Congreso de la Capital.

Desde las 20, cada ciudadano fue subiendo a una de las dos camionetas del Registro Nacional de las Personas (ReNaPer), y la jornada se terminaba cuando ya no había a quien documentar, cerca de las 3 de la madrugada. Los voluntarios eran los encargados de guiar y organizar la entrada y salida de cada persona. Abajo ya les adelantaban aquellas cosas sobre las que tenían que pensar para responder: su número de documento, la fecha y lugar de nacimiento, y algún domicilio que hayan tenido o puedan dar para ser registrados en el padrón electoral. El último paso, era apoyar los dedos en la pantalla verde para registrar las huellas, hacer una firma, y mirar a la cámara, para la foto.

"Me encontré con algo que forma parte de lo que día a día me enamora del trabajo de colaborar en esto: a muchos les pedimos que traten de presentarse arreglados para hacerse el DNI, y así llegaron acá, con ropa que limpiaron con esfuerzo, las manos y cara limpias, peinados y sin haber tomado alcohol o fumado en las últimas horas. Siento que ante la motivación de una oportunidad para ellos, se esforzaron en mejorar, y eso es un paso importantísimo", relata Aldana, una de las colaboradoras de Red Solidaria, que estudia Asistencia Social en la Universidad Nacional de Luján.

Igual que Ramiro y Teresa, cada uno llega con una historia diferente. La pérdida de un familiar importante, el abandono de un hogar reciente, una deuda que los dejó sin nada, un dolor, un engaño, alguna razón por la cual día a día trabajan en la lucha de conseguir un hueco que los refugie de lluvias o vientos fuertes. Al frío, la mayoría dice estar acostumbrado.

El Negro José es uno de los últimos en llegar al camión. Vino con su carro lleno de cartones, tres botellas y dos almohadas que juntó durante la noche. Pide que le hagan rápido el documento porque está apurado, no quiere que sea más tarde porque tiene miedo de perder el lugar en el hall de entrada de un supermercado de Barrio Norte, donde desde hace nueve noches consigue ubicarse para dormir.

Arriba del camión cada persona tarda menos de 20 minutos en dar sus datos y descender. Lo que más tiempo les lleva es la toma de la fotografía. Ramiro cuenta que no le gusta mirar a la cámara, y agrega: "Tampoco me gusta mendigar y que la gente me ande poniendo los ojos encima a mí, prefiero revolver bolsas de basura en la calle, o juntar lo que vaya encontrando en los barrios del norte es donde tiran más cosas útiles".

Lo que sigue es la entrega de los documentos. Cada trámite pasa por el control de dactiloscopia -se lee que coincidan las huellas del ciudadano con las registradas en el sistema para el documento señalado o se incorpora al sistema la huella del nuevo ciudadano-, sigue por una verificación a cargo del personal especializado en revisar que los datos tomados sean correctos y coincidan con la partida de nacimiento de cada ciudadano, y por último se imprime la libreta y cédula y se alistan en sobres para Red Solidaria.

La ONG adopta, según se pactó al principio, la correcta entrega de los nuevos DNI y devuelve al ReNaPer un comprobante que firma cada persona al recibirlo. Cada voluntario está a cargo de la entrega de dos o tres documentos. Por lo tanto, es así como Red Solidaria está trabajando sobre la localización de los más de 900 ciudadanos que estuvieron gestionando el trámite y les está entregando su documento en mano.

Si bien no es una tarea simple, tanto los voluntarios como los empleados del ReNaPer, coinciden al destacar que impulsar a los sin techo a que se presten para ser documentados, les abrirá la puerta a muchos derechos que poseen como ciudadanos, como el acceso a salud. No obstante, este punto no es el fundamental en las esperanzas de estos argentinos en situación de calle. Ellos están allí con la ilusión de poder conseguir un trabajo, un subsidio estatal, una casa, alguna ayuda económica que los estabilice, o al menos les permita vivir un poco mejor.

Foto: gentileza Prensa del Ministerio del Interior.

Esta nota fue escrita por estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo de ETER, en la materia Agencia.

20/09/2011

Comentarios: contenidos@eter.com.ar

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