MAIAMAR ABRODOS
"Soy una mujer común y corriente"

Es docente universitaria, actriz y transexual. Hace seis meses un juez le denegó el cambio de identidad. Mientras se debate un proyecto de ley de identidad de género, cuenta las complicaciones que tiene cotidianamente por falta de una legislación que la ampare.

"Yo soy la señora Maiamar Abrodos; no el señor, eso sería ridículo", aclara y autodefine su identidad la actriz, escenógrafa y docente, mientras se lleva la mano a la nuca y levanta el pelo colorado dándole volumen. Maiamar asegura que va a ser transexual toda la vida pero que sus derechos son los de una mujer, porque vive de esa manera. Sentada en un café, lleva puesto un vestido de plush de animal print. Es alta, pero eso no parece importarle a la hora de ponerse los tacos.

El caso de Maiamar tuvo repercusión en abril por la resolución del juez Miguel Güiraldes, que le negó una nueva identidad (su nombre femenino) con el argumento de que le daba "escalofríos" el cambio de sexo y la modificación de su DNI, y agregó que la operación le parecía una "mutilación". Cinco meses más tarde de la resolución, la Cámara de Apelaciones falló a favor de Maiamar y a la par comenzaron a debatirse varios proyectos en el Congreso de la Nación para tratar la Ley de Identidad de Género.

La actriz por momentos se diferencia del colectivo de Lesbianas, Gays, Travestis, Transexuales y Bisexuales (LGTTB) y discrepa en ciertos puntos que se están discutiendo para armar el proyecto. "Hay políticas personalizadas que no son abarcativas para todos y todas los que están buscando su identidad". Lo dice exactamente así, "todas y todos", mientras ceba mate. Y cuando haga falta retará a la cronista por un artículo mal empleado: "Somos las transexuales, no los transexuales. Corrijo porque si nos equivocamos en eso, volvemos para atrás", dirá. Advierte que hay un grupo muy grande que quiere que su documento contenga el término "transgénero", una idea con la que no concuerda, porque cree que "seguiría fomentando la discriminación y el hecho de ser diferentes".



Informe de Canal 7 cuando le negaron a Maiamar Abrodos el cambio de DNI.

"Hay que reeducar ideas muy abstractas", dice en referencia a la transexualidad y considera que no se puede tomar exactamente de un solo modo. La escenográfa asegura que en cuanto a la sexualidad, "hay tantas como personas". Pero acerca de lo transexual, no se siente conforme con su genitalidad.

Docente del IUNA y la Escuela Metropolitana de Arte Dramático (EMAD), Maiamar empezó a vestirse como mujer en enero del 2008, pero a pesar de eso nunca dejó de ser quien era. Al iniciar sus clases siempre aclara que es transexual aunque considera que ya no tendría que hacerlo. "Yo soy una mujer transexual. Es así, liso y llano", representa la situación con la mirada seria y moviendo las manos.

"Soy una persona común y corriente. Voy al supermercado, limpio, pago el alquiler", comenta, pero a su vez desea poder insertarse en todos los ámbitos. En cualquier acto cotidiano como pagar algo con tarjeta de crédito, Maiamar tiene que explicar ante el empelado que le pide el documento y al rechazarle el pago, le dice "Señora, esta no es usted". Por eso considera que la Ley de Identidad de Género tiene que ver con la vida privada de las personas y explica: "Todo el tiempo tengo que estar exponiendo algo que no soy".

Es una constante en la vida de Maimar la dicotomía entre su imagen y su documento masculino y el desgaste diario que esto le genera. Señala que hay que reinsertarse en la sociedad, "en lo cotidiano, como personas cotidianas" y ve a la ley como un puente que amplía sus derechos.

La artista considera que después de la sanción de la Ley del Matrimonio Igualitario empezó una concepción más relajada del tema, a pesar de que hace tres años atrás no era tan común. Y compara este hecho con lo que pasaba en sus años de adolescente. "Ahora soy una mujer de 45 años pero cuando tenía 15 o 20 lo más raro que se escuchaba es que alguien era homosexual", recuerda.

Por estos días espera que salga la ley. "No pretendo otra cosa, voy a ser transexual toda la vida, porque no nací como hombre o mujer, aunque mis derechos y mi vida son bien femeninos", argumenta Maiamar. Se sienta derecha, firme, con los hombros hacia atrás. Mira de frente y se autodefine: "Soy una persona seria, no me vas a ver hablando de más, ni riéndome por la vida de todo".

Julieta Lutz Díaz

Estudiante de tercer año de la carrera de Periodismo en ETER. Esta nota fue escrita en la materia Agencia.

13/09/2011

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