ESTUDIANTES CHILENOS EN LA ARGENTINA
La crisis educativa desde este lado de la cordillera

Las universidades chilenas están entre las más caras del mundo. Por eso, muchos jóvenes llegan aquí para poder estudiar de forma gratuita. En pleno conflicto por la educación en su país, marcharon al Obelisco para dar a conocer su situación.

"Hace unos días yo estuve allá y es increíble ver a obreros que por primera vez se rebelan y salen a hacer cacerolazos", le cuenta entusiasmada Rafaela Vianna a otros estudiantes chilenos en el Obelisco, donde se juntaron para manifestarse en apoyo a las protestas en Chile en reclamo de una profunda reforma al sistema educativo.

Unos 5.000 chilenos estudian en universidades argentinas. Dejaron familia y amigos, pero a pesar de los sacrificios se consideran afortunados. En su país son muy pocos los que tienen acceso a la educación superior.



Joaquín Peñafiel llegó hace cuatro años a estudiar diseño industrial y explica: "A ti para poder acceder a la universidad te piden un puntaje superior a 600 en la PSU (Prueba de Selección Universitaria), pero está diseñada para que la gente de pueblos rurales no pueda entenderla porque tiene referencias al lenguaje urbano o sobre el valor del metro (el subte). Por otro lado, los que obtienen los mejores promedios son, siempre, los alumnos de escuelas privadas".

Peñafiel compara el sistema de ingreso de su país con el Ciclo Básico Común de la Universidad de Buenos Aires (CBC). "En el CBC dependes de ti; en el sistema chileno lo que más influye es la educación secundaria que hayas podido pagar", sintetiza.

Según cuentan los estudiantes inmigrantes, en Chile unos pocos pueden acceder a la educción pública u obtener becas. El resto tiene que optar por no estudiar o acudir a las costosas universidades privadas. Aquí es donde ingresa el sector financiero: los estudiantes suelen terminar sus carreras con una deuda de hasta 40 mil dólares. Peor, quienes no pueden concluir sus estudios deben arrastrar los costos de un crédito diseñado para los ingresos de un profesional y -claro- muy difícil de pagar.

Por todo esto, Peñafiel cree que el negocio de la educación en Chile es inmenso y asegura que "tanto la gente del gobierno de Sebastián Piñeira como de la concertación -el partido político que gobernó Chile desde el alejamiento del dictador Augusto Pinochet- están metidos en él. Hasta Joaquín Lavín, el Ministro de Educación que renunció por la crisis, tenía vínculos comerciales con la Universidad del Desarrollo.

Es por eso que Daniela Poo, estudiante de medicina, piensa que esta crisis excede el ámbito educativo: "Empezó siendo por el sistema educativo, pero ahora se sumó el problema de la salud, la vivienda y el trabajo, por lo que es una crítica al sistema neoliberal mismo", analiza.

La dictadura militar encabezada por Pinochet (1973 - 1990) estableció una constitución de concepción liberal en 1980, en la que se privatizaba el sistema educativo diseñado durante el gobierno del presidente socialista Salvador Allende. Esa constitución tiene que ser modificada para satisfacer los planteos de los estudiantes chilenos.

Marcela Dominich llegó a Argentina para hacer un post grado en biología y cuenta que sigue todas las noticias que llegan desde Chile, no importa el medio. Paola Cornejo, que vino a hacer un posgrado en Antropología, prefiere informarse por redes sociales y algunos diarios de acá, "en especial Página 12". Para Daniela Poo "los medios en Chile no muestran lo que realmente sucede, están criminalizando la protesta".

Sobre cómo se desarrollará el conflicto, las opiniones son varias, y en algunos casos extremas. Joaquín cree que el único final posible es con la renuncia del presidente Piñeira. Para Poo se debería llamar a un plebiscito para modificar la constitución. Marcela Dominich espera que esto termine con "educación universitaria de calidad y gratuita".

Luis Waldman

Estudiante de tercer año de la carrera de Periodismo en ETER. Esta nota fue escrita en la materia Agencia.

13/09/2011

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