EN ARGENTINA LOS VARONES HOMOSEXUALES NO PUEDEN DONAR SANGRE
Adopción, sí; transfusión, no

Una norma impide que los varones homosexuales donen sangre. Según los especialistas, esto responde a que el índice de enfermos de HIV es más alto entre los gays. Pero desde organizaciones de homosexuales cuestionan las estadísticas y reclaman que sólo consulten si se ha tenido "relaciones de riesgo". El debate que viene después de la Ley de Matrimonio Igualitario.

Del millón y medio de donaciones anuales de sangre que hay en la Argentina, sólo el 3% son voluntarias. El resto son "de reposición", es decir que se realizan ante una emergencia de algún ser querido, para reponer la sangre utilizada ante la urgencia. Así, el país se ubica entre los que tienen mayores dificultades para abastecer los bancos de sangre. Sin embargo, el protocolo médico aún impide a los hombres gay convertirse en donantes: en su caso, no alcanza con la voluntad de hacerlo.

Esta prohibición, que no es exclusiva de la Argentina y se da en la mayoría de los países del mundo, tiene su piedra basal en un cuestionario de autoexclusión, que entregan los centros de hemoterapia y hospitales a los voluntarios como paso previo obligatorio a la donación. Entre otras cosas, a los varones se les pregunta si tuvieron relaciones sexuales con un hombre en los últimos doce meses. Si la respuesta es positiva, el consultado tendrá vedada a la posibilidad de donar al menos durante los siguientes 12 meses.

Martín y Luís, militantes de la Comunidad Homosexual Argentina (CHA, www.cha.org.ar), sufrieron esta "discriminación" cuando fueron a donar sangre al hospital Cosme Argerich, en el barrio porteño de La Boca. Unos días antes se habían realizado el test de VIH/SIDA en el Hospital Muñiz, especializado en infectología. Con el resultado negativo en la mano y en presencia de un escribano público intentaron realizar la donación de sangre, pero les fue negada. Marcelo Suntheim, ex secretario de la CHA y actual fiscalizador de la organización, se presentó ante la justicia por primera vez en 2004 y lo volvió a hacer el último 28 de junio, en el "Día Internacional del Orgullo Gay, Lésbico, Travesti, Transexual y Bisexual", pero esta vez en la justicia porteña. Suntheim asegura que se deben cambiar las preguntas e interrogar "sobre el uso del preservativo y no sobre prácticas sexuales", porque "no le interesa a la ciencia saber con quién uno se acostó; le interesa saber si se usó preservativo o no".

Desde la otra vereda, la Coordinadora General del Plan Nacional de Sangre del Ministerio de Salud, Mabel Maschio, afirma que "existe una mayor prevalencia de VIH, de Hepatitis B y de Sífilis en la población gay que en la heterosexual". Los índices, según la funcionaria, serían del "10% en la población gay" y sólo del "0,5% en la heterosexual", por lo cual los hombres homosexuales están dentro de los "grupos de riesgo" que se encuentran imposibilitados de donar. Sin embargo, la especialista aclara que no existe en la actualidad ningún estudio científico que avale la exclusión a todo el grupo de hombres gays como posibles donantes. Lo único que hay, indica Maschio, es "un trabajo que se publicó recientemente en Francia que plantea preguntar si han tenido más de una pareja gay en el último año. O sea, asumiendo que la pareja es estable y fiel y no ha tenido más de una pareja en el año, podrían tener el mismo riesgo que una pareja heterosexual fiel", explica la coordinadora.

Por el contrario, desde la CHA afirman que "si hay tantos registros hospitalarios sobre personas gays infectadas es porque fue históricamente una comunidad muy informada, que acudió masivamente a realizarse los testeos". Es decir que si los heterosexuales adoptaran la misma conducta, piensan los integrantes de la organización, el porcentaje de infectados con el virus sería similar entre los dos grupos: gays y no gays. En sintonía con esto, aseguran que los cuestionarios de anamnesis (autoexclusión) no preguntan sobre el uso de preservativo porque "esas preguntas irritan a la iglesia católica y a sectores conservadores que, con todo derecho, eligen tener sexo sin protección dentro del matrimonio, pero se olvidan que la monogamia no es la forma de protegerse del sida. Esto quedó muy claro cuando comenzaron a aumentar los índices de contagio dentro del grupo de mujeres monógamas casadas".

En caso de admitir relaciones homosexuales en el cuestionario, los hombres estarán imposibilitados de donar durante doce meses. Esto responde al denominado "periodo ventana", que es el lapso en el que la persona pudo haber contraido el virus de HIV sin que pueda ser detectado con una prueba de laboratorio. "Es el período internacionalmente aceptado, en el cual sabemos que si una persona estuvo expuesta a contraer una enfermedad transmisible por sangre la vamos a detectar. Se toma doce meses por seguridad", aseguran desde el Ministerio de Salud nacional. Refutando esto, Marcelo Suntheim asevera que "aun si uno apela al concepto de grupo de riesgo, el Estado tiene la obligación de comprar los reactivos, como el P24, que reducen el período ventana a tres días". Y agrega que "por más que desde el Ministerio de Salud hablen de grupos de riesgo, eso no los exime de cambiar las preguntas por otras que sí son útiles y que sí tienen que ver con la prevención", como indagar sobre "el uso del preservativo".

En España se eliminó la pregunta sobre la condición sexual y se incluyó una que se refiere a "relaciones de riesgo" (en la Argentina existe una experiencia similar en la ciudad rionegrina de El Bolsón). Según explica la doctora Maschio, esto no funcionó porque "se dieron cuenta que desde que eliminaron ese punto han tenido un mayor número de donantes homosexuales que heterosexuales con VIH positivo, e hicieron un estudio que arrojó que la mayoría eran hombres que tenían relaciones con hombres". Por este motivo "la mayoría de los países hoy están siguiendo la línea de diferir durante doce meses", agrega la funcionaria.

Desde la CHA, en cambio, denuncian que "en el fondo de esta cuestión hay un problema económico. Los insumos para testear y reducir el período ventana a tres días son mucho más costosos que el test Elisa que se utiliza actualmente y tiene un periodo ventana de 30 días. Además, sentencian desde la organización, "estos costos los tiene que asumir no sólo el Estado sino los bancos privados de sangre que están nucleados en la Sociedad de Hemoterapia Argentina (www.aahi.org.ar). El principal opositor a que se eliminen estas preguntas, el principal defensor del cuestionario de anamnesis es justamente la AAHI, de la misma manera que quienes sostienen el cuestionario en el resto del mundo son las sociedades hematológicas privadas".

Sobre las perspectivas de un cambio en la pregunta, desde Salud de la Nación creen que "una vez que se haga el estudio, y de comprobarse que tienen (los gays) el mismo riesgo (que los heterosexuales) se podría focalizar la pregunta en si tuvo más de una pareja en el año, sin distinguir si es heterosexual u homosexual". Desde el lado de los que defienden el derecho de los gays a donar confían en que "el actual Gobierno es muy receptivo de esas inquietudes sociales cuando ya conllevan una batalla larga", por lo que esperan que haya "una resolución que derogue la actual y cambien las preguntas en el corto tiempo".

Romina Ventura
Manuel Aldonate
Yamila Obregón
Carolina Giuliani

Esta nota fue escrita por estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo en ETER en la materia Agencia.

05/09/2011

Comentarios: contenidos@eter.com.ar

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