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JUEGOS DE MESA
El nuevo boom de los clásicos de siempre
Desde 2008 y en plena era digital, las firmas que comercializan juegos de mesa incrementaron sus ventas hasta en un 36%. Entre las razones se encuentran el cambio de hábito de los consumidores, la regulación a las importaciones, la adaptación de los juegos a los nuevos tiempos y el papel de la escuela.
Justo antes de vaciar sobre la mesa el contenido de una caja que alguna vez protegió a un plasma de 32 pulgadas, Daniel Hokama se detiene y advierte: "Todavía no está patentado, eh. Así que no cuentes cómo se llama el juego ni cuáles son las reglas". Dicho ésto, saca el prototipo del tablero que elaboró: un mapa de la ciudad de Buenos Aires prolijamente dibujado sobre cuatro cartulinas superpuestas y pegadas sobre un cartón. Luego extrae las cartas con los objetivos a cumplir, los dados y las fichas.
Este joven músico ideó un juego de mesa -uno de estrategia- sólo por diversión, para pasar un rato entretenido con sus amigos. Pero ahora que está al corriente de que en plena era digital, de redes sociales y consolas de videojuegos eso de sentarse alrededor de una mesa a jugar a algo está en auge, por más anacrónico que parezca, tiene decidido registrar su creación en la Dirección Nacional del Derecho de Autor e intentar comercializarla.
El crecimiento en las ventas de las grandes empresas del rubro justifican su repentino entusiasmo. "En nuestro caso registramos un alza del 36% en los últimos tres años, y esa cifra se sigue incrementando", asegura Carlos Ruibal, director de Marketing y Desarrollo de Producto de la firma que lleva por nombre al apellido familiar y que vende alrededor de un millón de juegos de mesa al año distribuidos entre el mercado local y los de los países limítrofes, México, España y Estados Unidos. Para otra empresa líder como Yetem, creadora del clásico T.E.G (Táctica y Estrategia de Guerra), el crecimiento comenzó en el mismo año, aunque fue algo menor. "Desde 2008 hubo una subida en las ventas de poco más del 25%", afirma Pilar Alemán, la directora de Marketing.
Otra cara del mismo fenómeno es la de Maldón Entertainment, una empresa que nació cuando Candelaria Mantilla se cansó de la rutina y que hoy comercializa dos juegos de gran aceptación: El Erudito y El Melómano. "Yo trabajaba en una agencia de publicidad, y un día, después de una jornada larguísima, me dije `no quiero trabajar más en ésto´ -cuenta Mantilla-. Entonces me pregunté qué haría si pudiera cambiar de actividad y no pensar en la plata, y ahí dije `un juego de mesa´". Fue entonces que convocó a su hermano, un primo y un amigo, y entre los cuatro diseñaron el juego que a ellos les gustaría jugar. Así surgió El Erudito, una mezcla original de preguntas, respuestas y apuestas, que, ayudado por las ilustraciones que le hizo el reconocido dibujante Liniers, consiguió que varias cadenas de librerías lo pusieran a la venta.

De la misma manera que los clubes de fútbol tienen vitrinas destinadas a exhibir sus trofeos, Ruibal cuenta con una sala que alberga tres escaparates repletos de juegos de mesa. Allí, rodeado por las distintas versiones del Carrera de Mente -el juego más vendido de la historia argentina: más de un millón de unidades-, el Trust Financiero, el Burako, el Memotest y cientos más, el director de Marketing de la firma explica las causas del buen momento que vive el rubro. "Existe un cambio de hábito del consumidor. El juego de mesa se está posicionando más como en Europa, donde quizás en lugar de salir, una noche los amigos se juntan en una casa, cenan y después se quedan jugando -dice-. Y otra cosa que ayuda es la regulación a las importaciones de juguetes, eso permitió una expansión de lo nacional".
Por estos días quienes trabajan en la industria del juego de mesa están tranquilos por los resultados que vienen obteniendo, pero hace unos años, cuando las consolas de videojuegos comenzaron a hacerse masivas, la realidad era otra. "Hubo un momento de temor. Nosotros pensábamos que iba a ser mucho más difícil la convivencia", reconoce Ruibal. Y si bien los juegos digitales también registran un alza en las ventas, el tiempo demostró que ambos soportes pueden coexistir. "Los juegos de mesa permiten un contacto personal, interactuar cara a cara; en cambio los videojuegos son más individualistas", diferencia Mantilla, y encuentra ahí la explicación para que la novedad no haya arrasado con lo clásico. Otro dato lo aporta Alemán. "Los juegos de tablero también aprovecharon las posibilidades que ofrece la Web, con presencia en redes sociales y versiones online de juegos muy conocidos".
Otro ámbito que ocupa un rol importante en esta nueva era dorada de los juegos de mesa es el educativo. Hace cinco años un grupo de maestros comenzó a investigar con los juegos y a llevarlos a las aulas, y esa iniciativa encontró repercusión. "Ultimamente los colegios están incorporando muchísimas juegotecas, que sirven para contener a los chicos en los tiempos libres y para educar -opina Ruibal-. De alguna forma los juegos de mesa no son ni más ni menos que lo que te toca en la vida después: ganar, perder, ceder cosas, negociar". Yetem, por su parte, tuvo un destacado reconocimiento. El año pasado lanzó una nueva versión del T.E.G., el Independencia, "que recrea el desafío de la independencia americana, protagonizada por patriotas y realistas -cuenta Alemán-. Este juego fue desarrollado por historiadores y declarado de Interés Nacional por el Ministerio de Educación de la Nación".
Esta nota fue escrita por estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo en ETER en la materia Agencia.
05/09/2011
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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