TERAPIAS DE SONIDO
Las buenas vibras están de moda

Las terapias alternativas son una opción para sobrellevar el estrés de la ciudad. En los 90 fueron la homeopatía, el yoga y otras prácticas de origen asiático. Luego, la comida sana y las "dietéticas". Tras la primera década del nuevo milenio, las terapias de sonido parecen estar instalándose como vanguardia "new age".

"La finalidad que tienen los gongs es erradicar la violencia en todos nosotros", asegura Ricardo Toriano con una tranquilidad y una firmeza que contagia. Habla sentado en la alfombra de su "multiespacio" del barrio de Caballito, rodeado de seis de estos enormes instrumentos cuyo origen está en Oriente Medio, aunque comúnmente se los relacione con China o Japón.

En el lugar, como en otros tantos lugares dedicados a las vida sana, se dictan clases, seminarios, se medita, se canta y se baila. Todas las actividades giran en torno al sonido y su poder terapéutico. La clave, dicen los que saben, son los sonidos armónicos que producen vibraciones cuyos efectos en el cuerpo sanan. Toriano asegura que llegó a vivenciar la curación completa de un cáncer de uno de sus alumnos, solo con estos métodos, sin usar la medicina alopática. Otros lo eligen como tratamiento complementario, pero la mayoría se acerca para mejorar su calidad de vida, o en palabra de los usuarios: armonizarse, meditar, modificar la energía y las malas vibras.

En esta práctica la estrella son los baños de gong: en los que una persona o grupo se predispone para escuchar -y sentir- el sonido y las vibraciones sanadoras de estos instrumentos por minutos u horas, depende del objetivo.



También están los masajes con cuencos tibetanos, que son vasijitas hechas de la aleación de siete metales: los terapistas las hacen sonar sobre el cuerpo -o alrededor de él- mientras pronuncian palabras de poder, con intenciones de paz o sanación que se llaman mantras y se transmiten al objeto y de este al cuerpo", explica Soledad, una de las chicas que asiste a los talleres.

También hay instrumentos de viento que se utilizan con fines terapéuticos, como el didgeridoo, de origen australiano. Es de madera y mide entre uno y dos metros. A través de la técnica de "respiración circular" -que se logra al almacenar aire en la boca y soplarlo mientras se inhala aire por la nariz- se genera un sonido ininterrumpido por varios minutos. Esta técnica incrementa la capacidad de respiración y la concentración, conduciendo fácilmente a estados meditativos, tanto para quién lo toca como para quién lo escucha. Se aplica a composiciones musicales, terapias de sonido y como instrumento de meditación.



Otra práctica relacionada son los cantos armónicos: "con la voz se logra este tipo de sonido que está dentro de todos los sonidos existentes, las diferentes culturas ancestrales se dieron cuenta que era particular y que si lo amplificaban eso se transformaba en algo muy poderoso", explica Toriano, quien también instruye sobre la historia de los instrumentos y de los lugares de donde vinieron.

El especialista ideó un proyecto que se puede poner en marcha en cualquier parte del mundo, con los instrumentos autóctonos de cada lugar: un mandala de sonido solidario. [link a Subnota.] organizó varios en el Planetario el año pasado y asistieron alrededor de 500 personas. Se forman círculos concéntricos, cada uno con un tipo de instrumento representando los centros energéticos del cuerpo humano. Quienes se acercan pueden participar dentro o fuera del mandala, disfrutando del espectáculo y de las emociones que genera. "La organización no cuesta ni un centavo y todos llevan un alimento que se dona a escuelas rurales y del conurbano", cuenta orgulloso su mentor.

Marilina Castañeda
Cora Martínez


Egresadas de la carrera de Periodismo en ETER. Esta nota fue escrita en la materia Agencia, de tercer año, en el segundo cuatrimestre de 2010.

01/08/2011

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