CAROLINA, ALIAS "TINY PAINTING"
Cuando la galería es la calle

Carolina, más conocida como "Tiny Painting", es estudiante de Artes Visuales del IUNA y trabaja como docente de Arte en institutos privados del conurbano bonaerense. Pero los fines de semana se permite librarse de las normas establecidas: sale a pintar y hacer pegatinas en las calles de La Matanza y otras zonas del Gran Buenos Aires.

Si bien siempre tuvo ganas de hacerlo, en un principio no se creyó capacitada para la tarea. Todo cambió cuando conoció a otros artistas del ambiente, que la motivaron. "Si tenés ganas de salir, hacelo con lo que tenés", le dijeron, casi como un mandato. Quienes terminaron por convencerla son personas que hacen pegatinas callejeras, un método algo más rápido que el stencil, y están agrupadas en la Federación Argentina de Stickboxing.

"Yo veía que estaba dibujando y se me acumulaban los papeles en la pieza y lo más que podía hacer era subirlos a mi fotolog en Internet. Pero sólo lo miran los floggers, que lo que buscan es acumular visitas. Por más que la web sea masiva, no hay comparación con lo que es la calle", cuenta.

Cuando pinta o hace pegatinas recibe todo tipo de críticas. Hay de las buenas y de las malas: "Qué bueno", "Qué feo", "¿Qué hacés?". Sin embargo, cuando vuelve al lugar descubre que la gente valora su trabajo. "Cuando paso veo que hay gente que se saca fotos, hay vecinos que me agradecen por haberle agregado algo al barrio", comenta. Y agrega: "Siento que me da vida pintar en la calle".

De cualquier forma, a diferencia de lo que sucede con algunos de sus compañeros, ella se rige por el respeto a los vecinos, a quienes consulta antes de llevar a cabo alguna de las pegatinas. "Hablo con ellos, les pregunto si les gusta el boceto que llevo, y, a veces, hasta me dan un tarro de pintura y un rodillo", relata. Los únicos casos en los que no hace el anuncio previo es cuando la pared está "muy venida abajo, como en alguna fábrica abandonada, o en alguna parada de colectivo del conurbano hecha de material". En esos casos, la pregunta que surge es: "¿A quién le voy a pedir permiso acá?"

El intercambio con los vecinos puede disparar para cualquier lado. Algunos tienen terror de que les pinte alguna persona desnuda o algo que haga apología de las drogas o el alcohol. En otros casos, son los beneficiarios quienes proponen el dibujo, aunque a la larga la que define es ella. "Yo los convenzo y termino pintando lo que quiero", suelta, conocedora de su método de seducción. Sabe qué decirles para que terminen por ceder.

Contrario a lo que muchos puedan pensar, ella asegura que cuando hace pegatinas no infringe la ley. "Es completamente legal", dice, convencida. Y se pregunta: "¿Si (el intendente de La Matanza, Fernando) Espinoza puede pegar carteles por todos lados con su cara, por qué yo no podría hacerlo?".

Con la autoridad que le da su trabajo en la calle, alza la voz contra quienes eligen exponer sus trabajos en las galerías. "Nuestro arte nace como una reacción a lo que se podría llamar el arte académico o de museo", justifica. Pera ella, su única galería es la calle.

Ignacio Soto

Egresado de la carrera de Periodismo en ETER. Esta nota fue escrita en la materia Agencia, de tercer año, en el segundo cuatrimestre de 2010.

16/05/2011

Comentarios: contenidos@eter.com.ar

NOTAS RELACIONADAS
PALERMO
Un hogar para el stencil

Galería de fotosaaaaaaaaaaaaaaa