MÚSICA URBANA
Reggae: Un fenómeno que se expande

La música de origen jamaiquino se encuentra en una constante expansión desde hace unos años y parece que aún no ha encontrado su techo. Del Sumo de los 80 a Nonpalidece en la actualidad, las bandas de este género se multiplican día a día en el país.

Los colores amarillo, verde y rojo tiñen con mayor frecuencia el paisaje porteño. Las rastas o dreadlocks se establecieron como uno de los peinados favoritos de todo aquel que se precie de escuchar buena música. Los artículos con imágenes relacionadas al reggae y al rastafarismo se venden como pan caliente porque se han multiplicado los locales donde cualquiera puede conseguirlos sin distinguir el barrio: desde Palermo hasta Quilmes.

Todas estas señales demuestran que la expansión del fenómeno rasta en Argentina no ha alcanzado su punto máximo todavía. "El reggae y toda la movida que esta música representa llegó tarde a nuestro país. Por eso, no deberíamos sorprendernos de que la ola siga creciendo", explica Pety, cantante de Riddim.

El reggae cruzó por primera vez las fronteras de nuestro país en la valija de un italiano que se radicó aquí para de huir de su adicción a la heroína. Ese "tano" era Luca Prodan, fallecido cantante de Sumo, pionero en divulgar la música de Jamaica en la Argentina y en pronunciar un nombre que hizo historia: Bob Marley.

La primera banda del género que se formó en nuestro país fue Los Pericos, quienes en 1987 plantaron la semilla que brotó varios años después. En una primera etapa, el reggae era considerado como una música de "ghetto", es decir, la escuchaban solo unos pocos entendidos. "En los primeros shows tocábamos para 150 personas. Nos conocíamos entre todos porque siempre nos seguía el mismo grupo de gente. ¡Hasta intercambiábamos discos con nuestro público!", recordó Guillermo Bonetto, líder de Los Cafres.

Posteriormente, las puertas de ese selecto grupo de oyentes comenzaron a abrirse. "Después de varios años de trabajo, comenzaron a presentarse posibilidades que antes se negaban, en gran parte, porque la cabeza de la gente cambió y comenzó a acercarse al reggae", reflexiona Bonetto.

Los Cafres fue la primera banda de reggae nacional en alcanzar la masividad: en 2005, con su disco ¿Quién da más? y la ayuda del tema "Si el amor se cae" llenó dos veces el estadio Obras Sanitarias y cerró el año con un Luna Park totalmente agotado.

"El reggae es sinónimo de amor, paz, fraternidad… Eso cautivó a un público que tenía ganas de experimentar algo nuevo", expresa Hugo Lobo, trompetista y referente de Dancing Mood. Justamente son los Dancing quienes resumen el vértigo del fenómeno: pasaron de tocar una vez cada dos meses a hacerlo fin de semana por medio hasta celebrar sus cien actuaciones con un show gratuito para 10 mil personas en Palermo. Además, llenaron un Luna Park a fines de 2008, lo que fue registrado en un DVD.

"El éxito de los referentes del reggae nacional permitió que bandas mas chicas pudiéramos darnos a conocer y colaborar desde nuestro lugar a la consolidación de este fenómeno", analiza el vocalista de Riddim, que, luego de agotar dos funciones en el Teatro ND Ateneo a principios de año, prepara dos nuevos conciertos para el sábado 26 de junio en La Trastienda Club de San Telmo.

Dread Mar I es uno de los casos mas curiosos porque, a pesar de ser un artista independiente, agotó tres shows en el Teatro Gran Rex durante el mes de abril para presentar su tercer disco de estudio, Viví en do. La mencionada placa ocupa el quinto lugar entre los más vendidos según Musimundo y fue galardonada con el disco de platino a dos semanas de salir a la venta.

"Este auge del reggae es un premio al trabajo incansable y perseverante de las bandas porque supimos tener la paciencia suficiente para esperar que llegue nuestro momento y aprovecharlo", resume Luis Alfa, voz líder de Resistencia Suburbana, que editó Con la fuerza del mar, su sexto disco de estudio, y lo presentó en el estadio cubierto Malvinas Argentinas con capacidad para 7.500 personas.

La instalación del reggae-bar "Jamming", bautizado así en honor al clásico tema de Bob Marley, en Villa Crespo demuestra que el fenómeno trascendió las barreras de la música. Allí se proyectan películas sobre reggae y se puede disfrutar de todo tipo de actividades relacionadas con el género. Además, la propuesta incluye una emisora radial que transmite 24 horas y musicaliza las veladas.

Pero la lista no finaliza allí: "Studio One" y "Bashment" en Quilmes, más "Groove" en Palermo, son otras opciones que los amantes del reggae tienen para disfrutar de los shows de sus bandas favoritas.

La adhesión que despertó el reggae en los porteños es sorprendente y cada vez son más quienes se suman a la movida rasta. "En un principio, muchos pensamos que era solo una cuestión de moda, como pasó con el punk o con la cumbia, pero, con el tiempo, vimos que la cosa no paraba sino que continuaba creciendo a pasos agigantados", subraya Lobo.

"El reggae nacional logró una identidad propia que es reconocida internacionalmente. Tiene su prestigio y es sumamente respetado fronteras afuera", manifiesta Néstor Ramljack, voz principal de Nonpalidece. "Que nuestro reggae goce de buena salud y continúe creciendo es lo mejor que nos puede pasar", concluye el líder de la banda oriunda de Tigre.

Emmanuel Angelozzi, Matías Brema, Juan Manuel García, Federico Paterno y Yasmín Nüesch

Egresados de la carrera de Periodismo en ETER. Esta nota fue escrita en la materia Agencia, de tercer año, en el segundo cuatrimestre de 2010.

11/04/2011

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