VÍCTOR MAYTLAND, DIRECTOR DE CINE
"Hoy es totalmente suicida hacer cine porno en la Argentina"

Con 138 películas en su haber, un reality, una productora y realizaciones especiales para Estados Unidos, el mayor propulsor del cine condicionado del país afirmó que el género está en decadencia.

Después de 20 años de carrera en el cine porno, Víctor Maytland está descreído del género del que supo ser pionero y del que indiscutiblemente es el principal referente en la Argentina. El director señala a la piratería y a internet como los principales causantes de la decadencia que vive el triple X, y asegura que "hoy es totalmente suicida hacer cine porno en la Argentina".

Para Maytland, el problema es que ya no se financian producciones. "Lo que hacés, ¿a quién se lo vendés? ¿Quién paga? Si ya nadie las compra. Las copias truchas, los videos que se bajan de internet y las webcam (ver Triple X en las webcams) llevaron a que el negocio sea poco redituable", analiza el productor. Mientras reconoce que hubo un período donde a todos les fue bien en la industria, señala que esto mismo generó un abuso, una superproducción de baja calidad. "En lugar de un parripollo ponían una productora porno", sintetiza.

"No sé cuándo vuelvo a hacer porno", advierte Maytland, que abandonó la producción a mediados de 2010. "No tiene sentido que lo haga y les estoy aconsejando a todos que lo dejen", agrega. Este uruguayo de 60 años sostiene que la crisis no es sólo nacional ya que trabajó hasta el 15 de julio para una empresa norteamericana que también dejó de producir.

El autor de películas como Los Pinjapiedras, Las Tortugas Pinjas y El Pitilín Colorado sumó adeptos y detractores ya que toda su filmografía tiene un tinte de comedia porque, según confiesa, es lo que mejor sabe hacer. Al respecto, el director reconoce: "Al porno lo aprendí a querer con el tiempo porque era un género que no respetaba". En un viaje a Estados Unidos en el '89, quedó impresionado con el profesionalismo del triple X anglosajón.

Quien alguna vez soñó con hacer films políticos y de denuncia e integró el Grupo Cine Liberación, donde trabajó con Pino Solanas, sugiere que la lógica tanto para las películas convencionales como pornográficas es la misma: un buen guión. En este sentido, cree que una buena trama permite disfrutar más: "En mis películas pondría menos sexo pero son los productores quienes exigen más escenas explícitas", y agrega: "Es como una dictadura que ha existido durante años y no la cambian. Se deshumaniza la persona".

A la hora de elegir los actores, Maytland tenía un perfil definido: "Que no fuera feo, que no pasara vergüenza con sus partes genitales pero tampoco tenía que ser un prodigio de la naturaleza". La remuneración para aquel que recién empezaba era de 300 pesos por escena. En cuanto a las actrices, los casting para él no existían: "Las veía cómo actuaban, cómo hablaban y les hacía leer algo". Las mujeres podían llegar a cobrar 2.000 pesos por una escena de dos o tres horas.

A pesar de la decadencia del porno generado por el avance de las nuevas tecnologías, Maytland todavía tiene una cuenta pendiente: "Una comedia musical, que llevaría adelante no sólo para cine, sino también para teatro".

Analía Casal
Pablo S. Pons
Florencia Rodríguez


Egresados de la carrera de Periodismo en ETER. Esta nota fue escrita en la materia Agencia, de tercer año, en el segundo cuatrimestre de 2010.

21/02/2011

Comentarios: contenidos@eter.com.ar

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