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VOLUNTARIOS DEL CENTRO ANA FRANK
Juventud, divino tesoro
Jóvenes y adolescentes dan vida a la casa del barrio de Belgrano que recuerda a la joven judía. Allí, sostienen un bastión de la memoria y los derechos humanos que enlaza la vida de Ana Frank con la última dictadura militar argentina.
En la calle Superí del coqueto barrio de Belgrano hay una casa. Hay varias, claro, pero esta es especial. Antigua y linda, como todas las de la zona, y además llena de historia, de memoria y de hechos que se cruzan, se resignifican y cobran valor pedagógico de la mano de sus protagonistas: los jóvenes.
Hace unos 30 años algunos la conocieron como "La casa de Hilda", la mujer que le dio refugio a personas perseguidas durante dictadura y que lograron sobrevivir. Luego de la muerte de la señora, su familia la donó para que fuera utilizada con fines solidarios.
Desde el 12 de junio de 2009 funciona allí el Centro Ana Frank (ver Paredes que hablan), con motivo del 80º natalicio de la niña judía que escribió un diario íntimo -devenido en libro, testimonio histórico y ejemplo de lucha- mientras estaba escondida de los nazis junto a su familia en "La casa de atrás", en Ámsterdam.
A las muestras itinerantes que venían realizando los voluntarios de la institución, hace varios años se le sumó un "Museo interactivo para una pedagogía de la memoria". En la planta baja hay una muestra permanente con fotos y textos sobre la historia de Ana y del nazismo. Al fondo, en un cuidado y florido patio -tal como Hilda lo tenía-, un retoño del castaño al que la joven le escribía en su diario. La visita continúa en el primer piso con paneles que repasan lo ocurrido en la Argentina durante la dictadura militar y reflexiona sobre los derechos humanos en nuestros días.
"Un recorrido que los chicos van haciendo en su cabeza, una secuenciación de los contenidos pensada a propósito. Primero, la historia de Ana y de la Shoá, y después nos acercamos a una situación mas cercana en tiempo y espacio que es la dictadura. Ahí recién los chicos empiezan a entender lo que le venimos contando. Eso da pie al 'Free 2 Choose', donde vamos a debatir sobre derechos", explica Magalí, la coordinadora de los guías, que también es nieta de sobrevivientes del Holocausto.
El "Free2Choose" es una presentación interactiva audiovisual en la que se muestran cortos que ponen en conflicto dos derechos y se debate con los visitantes. Son los mismos que se proyectan en la casa de Ana Frank de Holanda, pero ya están realizando las versiones locales que tratarán sobre migrantes, violencia en las escuelas, protestas sociales con cortes de calle y discriminación en los boliches, entre otras temáticas.

"Para nosotros Ana representa el valor de la juventud que piensa que se puede cambiar la realidad hasta en las situaciones más adversas y que los derechos humanos son los más importante", dice Magalí, y cuenta que en este momento hay un equipo de 35 guías voluntarios [link a http://anafrankar.wordpress.com/voluntarios/] estables, muy heterogéneo, que tienen entre 15 y 22 años, y que se han formado muchos mas. "El único requisito es estar consustanciado con los derechos humanos, el resto se aprende en la capacitación".
Durante la mañana las visitas son para escuelas. Ya se acercaron chicos desde 5º grado, de colegios públicos, privados, de diversas religiones y de varias provincias. A la tarde el centro está abierto para el público en general.
Montserrat (22) y Shirly (19) son dos de las voluntarias. Ambas estudian Comunicación y llegaron enterándose de boca en boca. Atraídas por la historia y la causa participan del espacio y hacen visitas una vez por semana. Como el resto de los guías, ellas son, según palabras de la coordinadora, "los que le dan vida al centro". Porque los jóvenes en este espacio tienen un rol protagónico.
El legado de Ana Frank funciona como eje para que unos jóvenes -los guías- debatan con otros -los visitantes- la situación de los derechos humanos en diferentes lugares y momentos históricos. Y lo más importante: piensen cuál es la situación actual y qué se puede hacer por estas temáticas a futuro. Mediante la reflexión, la historia y el debate los forma como actores civiles para que sean concientes de sus derechos y puedan difundirlos.

El broche de oro es la recreación de algunos espacios de la casa donde Ana Frank estuvo escondida, a los cuales se accede, como en la original, por atrás de una biblioteca. Es un impresionante acercamiento sensorial a esos años intensos: su habitación, la decoración, la cocina, el ático, el escritorio donde escribía, etc.
También hay adultos que participan de proyectos más específicos. Entre todos están ampliando el espectro de inclusión educativo: una de las ideas es incorporar visitas con lenguaje de señas. Además se realizó un concurso literario dirigido a alumnos, docentes y guías. El género fue abierto y la temática rondó en torno a los derechos: se podía escribir sobre Ana, la Shoá, la juventud, la dictadura militar, la discriminación, la diversidad, etc. Los premiados viajarán en junio a visitar la casa original, en Ámsterdam, a la que el año pasado viajaron ocho ganadores.
"A los jóvenes nos resulta doblemente difícil conservar nuestras opiniones en unos tiempos en los que se destruye y se aplasta cualquier idealismo", escribió Ana Frank el 15 de julio de 1944, sin saber que esas palabras iban a despertar en otros chicos de su edad la necesidad de mantener vivo su recuerdo, casi 70 años después, para que las historias no se repitan.
Marilina Castañeda
Egresada de la carrera de Periodismo en ETER. Esta nota fue escrita en la materia Agencia, de tercer año, en el segundo cuatrimestre de 2010.
07/02/2011
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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