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Muchos monumentos, poco cuidado
En cercanías del nuevo Parque del Centenario hay dos monumentos emblemáticos de Longchamps. Uno de ellos es una pareja de perros que en los años '60 salvaron a un bebé, que había sido abandonado en las vías, de ser arrollado por el tren. Pero la mole de metal se cobró su tributo de sangre con la vida de los dos canes. Unos metros más atrás, se erige la réplica del Obelisco, ubicado en la Capital Federal. Si se trazara una línea recta, la punta de este monolito de unos 13 metros está alineada perfectamente con la punta del Obelisco, ya que Longchamps se encuentra unos 50 metros más arriba en el terreno que Buenos Aires.
Pero hay otros monumentos que no corren y no tuvieron la misma suerte ni la misma trascendencia que estos dos. Uno de ellos es el monumento a Norberto Napolitano, el gran Pappo. "La lluvia sigue cayendo sobre un asfalto muy gris aquí en Longchamps", dice la letra de su conocido tema "Longchamps boogie".
La estructura era de hierro y yeso, pintada de dorado, y recordaba al músico tocando la guitarra. Durante varios meses, desconocidos comenzaron a hostigar al monumento, que hasta hace unos meses presentaba un estado deplorable, con varias partes mutiladas y escritas. Fue demolido a principios de agosto y desde el Municipio no confirmaron si lo repondrán.
Otro que no está muy bien es el Monumento a la Aviación, ubicado en la plaza Burgwardt. Hace tiempo que es un simple monolito descuidado que recuerda la hazaña realizada por Breguí. Pero hay un viejo proyecto de ampliarlo y trasladarlo. Lo quieren colocar en el nuevo Parque del Centenario, junto con una replica del avión con el que voló el joven piloto a principios de siglo.
Bruno Tessore, Alejandra Segovia, Marilyn Bustamante, Mariana Salas, Marian Pardo y Mariano Santos Chamale
Egresados de la carrera de Periodismo en ETER. Esta nota fue escrita en la materia Agencia, de tercer año, en el segundo cuatrimestre de 2010.
10/01/2011
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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