POESÍA EN LA CÁRCEL DE MUJERES
La libertad de las palabras

El taller literario "Yo No Fui", que se brinda dentro del penal de Ezeiza, realizó su tercer Festival de Poesía, que contó con artistas invitados y la lectura de poemas escritos por las internas.

No es la sala de un centro cultural, tampoco el salón de conferencias de alguna feria del libro. No. El Tercer Festival de Poesía se realiza en el Penal Número 31 de Ezeiza para mujeres. Lo organiza, como todos los años, la asociación civil Yo No Fui, que brinda talleres a las internas. En un rato llegarán poetas especialmente invitadas para que lean obras propias y también las alumnas, que compartirán sus propios escritos.

El viernes 1º de octubre es un día distinto en el penal. El patio no está preparado para encuentros familiares ni para el recreo. Hoy el lugar está adornado para que sirva como galería y la poesía ocupe el lugar de personaje principal. Más que del encierro, las paredes esta vez son el soporte de diferentes trabajos que realizaron las integrantes de Yo No Fui. Hay dibujos, fotografía estenopeica (imágenes que se realizan a través de una lata), pintura, poesía visual (versos en forma de dibujos) y fotografías tradicionales.

Tres mesas con un micrófono de pie sirven de escenario para las y los poetas que van a leer. Asientos de madera y sillas blancas de plástico, con los trípticos de la jornada encima de cada uno de ellos, dan la imagen de una iglesia improvisada que espera a sus feligreses. Sobre la mesa y a lo largo de ella dos tiras de banderines hechos por las mujeres de Yo No Fui. Diferentes carteles que dicen "Yo no fui silenciada" o "Yo no fui somos todas" representan el espíritu de lo que está por suceder.

María Medrano es la profesora del taller de poesía y una de las organizadoras del festival. Toma el micrófono e invita a sentarse a los presentes para dar inicio a la jornada de lectura y debate. "No son poesías, son recuerdos, son formas de recordar", comienza Majo, una española que ya es abuela y lo cuenta orgullosa. Majo, así a secas, sin apellido y sin nadie que le pregunte la condena ni el motivo de su estadía ahí. Hoy sólo importa lo que hicieron en el taller. Ella comparte la mesa de lectura con tres poetas consagrados, cada uno con sus respectivos libros, y dos compañeras del taller y del lugar. Comienza su relato y se quiebra, mira al costado para tomar fuerzas, respira profundo y continúa: "Aquí adentro, dicen, el encierro no mata pero enloquece". La primera línea de su poesía resume la mayoría de sus sentimientos.

Yo No Fui trabaja con mujeres que están o estuvieron privadas de la libertad desde 2007. Sus talleres se dictan dentro del penal, pero también tienen su espacio afuera, en pleno Palermo Hollywood, sobre la calle Bonpland, casi esquina Honduras. A este lugar asisten mujeres que continúan detenidas pero están beneficiadas con salidas transitorias. La llegada a Ezeiza de una de sus fundadoras, María Medrano, se remonta a 2002, cuando la convocaron para brindar un taller en la Unidad 31. "Me llamó Daniel García Helder, de la Casa de la Poesía. Ellos estaban armando una programación que consistía en talleres ahí en la casa, en el Borda y en el Penal Número 3". Luego el espacio se trasladó a la Unidad 31, donde se dicta actualmente.

Al comienzo se ofrecía sólo el taller de poesía, pero ahora se le sumaron uno de fotografía y otro de carpintería, que únicamente se dictan dentro del penal. Telar y encuadernación funcionan tanto dentro como fuera de la unidad y en el espacio Bonpland existe también el taller de serigrafía, dibujo, diseño y costura.

A un costado, cuatro mesas puestas consecutivamente hacen de buffet: frutas, galletitas, jugos y sándwiches están preparados como agasajo para las internas. Una vez en el patio, comen y piden guardar un poco de lo que se les da para poder compartir en el pabellón con sus compañeras luego del festival. El cajón de frutillas es el manjar de la jornada. Todas cargan sus vasitos de plástico con esa fruta y se relamen al poder volver a disfrutar de esa pequeña exquisitez roja.

Graciela vive este festival como algo fuerte y especial. ¿La razón? Es la primera vez que vuelve al penal después de que salió en libertad, tras pasar 18 años en prisión. Pero una vez adentro, ya relajada, se ríe, bromea y hasta se anima a leer una poesía frente a todos. "¿Qué tal gente linda, como la están pasando? Les voy a leer un poema escrito acá, con todos los afectos, con el dolor y todos los sentimientos"; empieza Graciela. Y así, con una sonrisa en su cara, cambió su historia, su forma de entrar al penal y la manera de ver su futuro. Según la profesora del taller, "nunca la palabra tiene tanto peso y tanto sentido como ahí adentro, porque cobra un valor como de urgencia y de necesidad". Y es cierto, las palabras tienen carga, están llenas de sufrimiento y se refleja el sentimiento de cada una de las internas.

El humor también dice presente en la jornada. La poeta Carla Sagulo le pone ritmo y su buena onda al festival. Lee casi cantando su poesía rap "Hay chongos", que se lleva el aplauso y la ovación de todos los presentes. La risa invade el lugar y todas las mujeres reconocen a algún amante pasado en los versos de Carla: "Hay chongos que callan, chongos que gritan, chongos que piden, chongos que excitan, chongos que van hasta el fin de las cosas, chongos que viven una vida sosa".

Pero en la jornada no sólo hay invitados artistas, también se sientan y escuchan atentos los representantes del Centro Cultural de España en Buenos Aires, quienes brindaron su apoyo para que el festival se llevara a cabo. Yo No Fui además cuenta con la ayuda del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación y la División Educación del Servicio Penitenciario Federal para realizar sus distintos proyectos.

El cierre del festival está a cargo de Paula Mafia y Lucy Patané, que con dos guitarras y una voz potente ponen a bailar a todos los presentes. La alegría pinta el patio, el orgullo dibuja sonrisas en quienes asistieron y la desesperanza quedó, aunque sea por un día, del otro lado de la reja.

Cecilia Selser

Estudiante de tercer año de la carrera de Periodismo
en ETER.


27/10/2010

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