VILLA PUEYRREDÓN
Un barrio en busca de un sueño

Los vecinos quieren lograr la reapertura del viejo Cine Aconcagua. Desde febrero están juntando firmas y lograron la ayuda de algunos legisladores para que el gobierno porteño se haga cargo del teatro y lo convierta en un centro cultural.

Como tantos otros cines de barrio, el Aconcagua dejó de existir y transmutó en templo evangelista durante varios años. Los rezos y plegarias se fueron acallando y actualmente sólo queda un edificio vacío e inerte. Este año los vecinos del barrio de Villa Pueyrredón decidieron revivirlo y, desde febrero, luchan por su reapertura, transformado en centro cultural.

El cine y teatro Aconcagua, creado en 1946, fue uno de los más importantes de la zona junto con el 25 de Mayo, de Villa Urquiza, que se reinauguró hace poco tiempo. Era el lugar de encuentro y de diversión de familias enteras. Allí pasaban horas y horas entre películas y obras de teatro. Por cuestiones económicas y de infraestructura el cine debió cerrar hace ya más de 20 años y por mucho tiempo funcionó como templo evangelista. Ahora, hace más de un año que está cerrado y sin expectativas de uso.

El Aconcagua, junto con el Gran Rivadavia, fue fundado por la familia Suñé, que además fue propietaria de otros teatros que luego vendió. El predio está muy deteriorado y se necesita mucho dinero para su reacondicionamiento, pero los dueños no tienen interés en usarlo y su intención es negociar con quienes estén dispuestos a comprarlo. Por esta razón, los vecinos se pusieron en campaña para lograr que este lugar pase a ser propiedad estatal y se reabra como un centro de actividades culturales.

"En estos momentos hay dos proyectos en la Legislatura porteña, uno que es el de protección cautelar para preservar el edificio y otro, que a largo plazo es el que más nos interesa que salga, es el proyecto para expropiar el inmueble y que se cree allí un centro cultural", manifestó Paula Izaurralde, presidenta de la Asociación Civil Aconcagua.

Parte del objetivo se pudo lograr. La diputada justicialista Silvina Pedreira fue quien logró el primer paso: "En esta línea de rescate de un bien cultural, reconocido como patrimonio propio por parte de los vecinos, presentamos el proyecto que propone otorgarle al ex cine Aconcagua una Protección Cautelar. Esto, básicamente, impide su demolición y, en caso de que sus dueños decidan venderlo, protege la estructura y su fachada", declaró.

Ahora están transitando por el camino del segundo objetivo, el de la expropiación, el más difícil de conseguir, pero se tienen mucha fe. Este proyecto fue apoyado por un legislador que además es vecino del barrio: Rubén Campos logró que todos los presidentes de los bloques firmaran su presentación, por lo cual en estos momentos ya está en la Comisión de Cultura.



Aldo Paz tiene 83 años y es el director del centro de jubilados "Juvenilia". Es además quien, en febrero de este año, comenzó a recolectar firmas en la puerta del cine para lograr su reapertura. "Jamás imaginé que podía llegar a lograr tanto. Mi ilusión es poder ver el cine en el que me crié otra vez abierto. Lucho porque este sueño del barrio se pueda cumplir", señaló.

Todos los vecinos están muy entusiasmados y confiados con que el proyecto sea aprobado y el gobierno pueda comprarle el cine a los dueños, que prefieren guardar silencio y esperar la resolución del Estado. Mientras tanto, la diputada Pedreira agrega una lucecita más de esperanza entre los vecinos. "La iniciativa tendrá que ser discutida entre los diputados en la comisión de Planeamiento Urbano. Creo que no tendrá ningún tipo de oposición. De hecho, algunos legisladores ya manifestaron públicamente su posición favorable hacia el proyecto. Tras debatirse en el seno de la comisión, pasará al recinto y, como es de doble lectura, previo a la segunda votación se celebrará la audiencia pública como lo indica la Constitución de la Ciudad", declaró.

Habrá que esperar un tiempo más para que la buena voluntad de aquellos funcionarios que los escucharon y llevaron su deseo al gobierno de la Ciudad termine en una aprobación del proyecto y éste pueda hacerse cargo del Cine Aconcagua que tantos recuerdos y alegrías les trajo al barrio. El deseo que comenzó con un sólo hombre recolectando firmas en la puerta del teatro se convirtió en la unión de un barrio entero luchando por un mismo objetivo y con miras a un final feliz.

Danila Stortini

Estudiante de tercer año de la carrera de Periodismo
en ETER.


12/10/2010

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