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LA IMPORTANCIA DE DONAR ÓRGANOS
Lazos de sangre y de amor
Leonardo Basualdo tiene 23 años. A los cinco recibió un riñón de su padre, pero 18 años después volverá a trasplantarse. Esta vez su hermana será la donante. "Quiero que mi caso se conozca para que más gente ofrezca sus órganos", dice.
Hay veces en las que el amor todo lo puede y da esperanzas para seguir adelante. Esta es la historia de Leonardo Basualdo, un joven de 23 años que desde 2008 se somete tres veces por semana a sesiones de diálisis. Él nació con una enfermedad llamada hipoplasia renal bilateral, por la cual un riñón se desarrolla más que el otro. "Me daban solo días de vida pero gracias al amor de mi familia y mi fuerza de voluntad pude llevar mi enfermedad como si fuera un juego", recuerda Leonardo, aunque cueste creerle: debido a su corta edad, el tratamiento para él era como un juego de niños.
A los cinco años le realizaron su primer trasplante renal y el donante fue su papá, Manuel Basualdo, convirtiéndose en el primer paciente del país que se trasplantó sin necesidad de hacer diálisis previamente. "Llevé muy bien el post-trasplante, pude hacer una vida relativamente normal, siempre con los cuidados necesarios, pude jugar, estudiar y me recibí de diseñador gráfico", explica. Luego del trasplante, los pacientes reciben medicamentos inmunosupresores que inhiben la actividad del sistema inmune a fin de evitar el rechazo del organismo hacia el órgano implantado.
En el año 2007 Leonardo tuvo que afrontar otra prueba muy difícil, la muerte de su padre. Un año después tuvo que empezar por primera vez a hacer diálisis. "Fui llevando bien el estar en diálisis por un tiempo, pero después me di cuenta de lo que significaba estar atado a algo, a una máquina y a partir de ahí se me fue complicando", expresa el joven.
La hemodiálisis es un tratamiento que se realiza tres veces por semana, y cada sesión tiene una duración de cuatro horas. En esas horas el paciente con insuficiencia renal crónica en estado terminal está conectado a una máquina que cumple con las funciones renales que su riñón enfermo no puede hacer, como eliminar toxinas y otros desechos del cuerpo que se descartan en la orina. Debido a que la diálisis demanda mucho tiempo y cuidado, muchas personas quedan limitadas para realizar una vida normal. Leonardo comenta que, en varias ocasiones, luego de la jornada de diálisis salía sin fuerzas, muy cansado, y muchas veces faltó a su trabajo debido a esa sensación de debilidad de la que le cuesta mucho reponerse.
Leonardo es el menor de cuatro hermanos. Para su familia fue muy dura la noticia de que tenía que someterse a diálisis hasta que fuera trasplantado por segunda vez. Sin embargo, él en ningún momento le pidió a sus hermanos que le donaran un riñón porque consideraba que esa decisión tenía que salir de ellos.
"Dios, o no sé quién, puso un ángel en mi camino, que se llama Natalia. 'La flor más dulce de mi jardín', parafraseando una canción, mi hermana mayor decidió donarme su riñón", cuenta el joven.
Natalia tiene 31 años y una hija de seis, pero asegura que jamás dudó sobre su decisión: "Vi que salía tan mal de las sesiones de diálisis, que no era una vida para él. Sufre mucho. Yo estaba acostumbrada a verlo a Leo de otra manera, nunca le expliqué que le quería donar un riñón sino que directamente se lo dije a los médicos".
Pero los estudios les trajeron una sorpresa. "Cuando nos hicimos los análisis de histocompatibilidad, los repitieron dos veces porque no podían creer que la sangre fuese déntica, como si fuéramos hermanos gemelos", señala Natalia.
Actualmente Leonardo se encuentra esperando con ansias el resultado de unos estudios para que la operación se pueda concretar. Mientras tanto, continúa trabajando como diseñador gráfico en una imprenta donde realiza afiches publicitarios y entradas para grupos musicales como Nonpalidece o La 25. También tiene muchos proyectos para el futuro. "Después de que me trasplante seguiré estudiando Diseño Gráfico Editorial", dijo.
A pesar de su enfermedad, Leo es muy optimista y tiene muchas ganas de seguir peleándole a la vida. También considera que es muy importante que casos como el de él se conozcan para que muchos tomen conciencia de la importancia de la donación de órganos. "Me gustaría que la gente se concientice en donar los órganos para que eso de 'donar los órganos es dar vida' no sea sólo una frase, sino que la gente realmente piense en esa frase y se dé cuenta de que hay chicos jóvenes que están en diálisis y es demasiado difícil pasar por esta situación. No digo que no sufran las personas mayores. Pero ver un chico joven como yo en diálisis es como que te va acortando un poco la vida. Con eso uno va quemando etapas", recalcó.
María Elena Medina
Estudiante de tercer año de la carrera de Periodismo en ETER.
12/10/2010
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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