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Lápiz labial sobre las dos ruedas
Silvia, o "La Negra" para los amigos, es una mujer de 38 años, separada y con tres hijos, que tiene un trabajo muy particular. La Negra es motoquera desde hace 12 años.
"La primera vez que tuve contacto con una moto fue a los siete años. Prendí la Gilera de mi viejo. ¡Casi me mata!", cuenta entre risas. "Lo más lindo de laburar con la moto es la libertad de manejar tus tiempos. Gracias a la moto pude educar y darle de comer a mis tres hijos", se enorgullece.
Además de ser motoquera, Silvia fue estudiante de periodismo de investigación, es promotora de salud colectiva, apicultora, titiritera y escultora. También tiene conocimientos en mecánica, por eso ella misma arregla su propia moto.
Sin embargo, a pesar de tener un trabajo típico de hombre, Silvia no dejó su lado coqueto. "La verdad perdí un poco la delicadeza de la mujer, pero me maquillo todos los días, me hago limpieza de cutis y me pinto las uñas, salgo a trabajar así", dice.
Pero no todo es color de rosa en esta profesión. En sus 12 años arriba de la moto sufrió varios accidentes que le costaron más de un hueso roto. También en un accidente de transito, Silvia perdió a un amigo suyo. Por eso junto a la madre de su amigo creó la Red de Familiares de Víctimas de Accidentes de Transito de la Provincia de Buenos Aires.
A pesar de que confiesa estar un poco cansada de manejar tantos años, no se imagina en otro trabajo. "Me veo arriba de la moto hasta los 80 años; son mis piernas", concluye orgullosa La Negra.
Miguel Oviedo
Estudiante de tercer año de la carrera de Periodismo en ETER.
12/10/2010
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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