AL REVÉS QUE ROBIN HOOD
Los cartoneros pagan 40% de retenciones

Una cooperativa de cartoneros enclavada en la villa 3 de Soldati se dedica hace 5 años a exportar cartón, chatarra y plástico a España y China. Por eso debe dejar en la aduana un 40 por ciento de sus ingresos. Lejos de enojarse, su presidente se enorgullece: "Nuestro objetivo no es ganar más plata, sino mostrarle a los pibes que si tienen un sueño y luchan por él, lo pueden hacer realidad".

Los trabajadores de la cooperativa de cartoneros Reciclando Sueños exportan desde 2003 los materiales que recolectan en sus recorridos por la ciudad de Buenos Aires. Por vender al exterior lo que sacan de la basura, deben ceder al Estado un 40 por ciento de sus ingresos en concepto de retenciones.

Principalmente, los pedidos vienen de España. Aunque, el 18 de agosto último, partió el primer envío hacia China. Entre los desechos que mandan se encuentran cartones, restos de muebles, hierros oxidados y botellas de plástico.

José Bertino, el titular de la Asociación de Profesionales y Operadores del Comercio Exterior (APOCE), fue quien le dio a la cooperativa la idea de exportar lo que juntaban en la calle y quien facilitó el contacto con Inter-Recicla, la empresa española con sede en Bilbao que hizo la primera compra.

Valentín Herrera Curi, presidente y fundador de Reciclando Sueños, asegura que, en 2003, cuando quisieron hacer el primer envío, las autoridades nacionales se negaron a hacer una rebaja en el porcentaje de retención que correspondía por el rubro desechos ferrosos en el que fueron encuadrados. Incluso le reclamaron que los pagos se hicieran antes de concretar la primera operación. "Entonces les tuvimos que pedir a los españoles que nos pagaran por adelantado y depositaron la plata antes de que nosotros mandásemos nada. Con ese dinero cubrimos el impuesto y pudimos hacer el primer envío", cuenta.

Para Reciclando Sueños, aquella venta significó la posibilidad de escapar por primera vez de los precios fijos que imponen los centros de acopio de la Ciudad de Buenos Aires. En estos establecimientos, los cartoneros reciben entre 30 y 36 centavos por cada kilo de chatarra que llevan. El precio internacional, en cambio, asciende a 1,80 pesos. Hasta con las retenciones aplicadas, el valor supera tres veces el importe percibido por los cartoneros en el mercado local.

El negocio de los residuos es cada vez más importante en todo el mundo. El precio de la chatarra se cuadruplicó desde 2003, cuando registraba un valor de 97 euros la tonelada. Hoy, según el grupo Macquarie, uno de los referentes mundiales en el comercio internacional, el precio supera los 400 euros.

Ante el comienzo de este boom, fue Roberto Lavagna, en ese entonces ministro de Economía de Néstor Kirchner, quien dictó la resolución 579 del 2003 que determinó una retención del 40 por ciento para las exportaciones de desechos ferrosos. Al igual que con la soja y el trigo, la intención era salvaguardar los precios internos de la fuerte alza internacional.

Las grandes favorecidas fueron las multinacionales que en Argentina se dedican al procesamiento de chatarra, entre ellas Siderar, del grupo Techint, y Acindar, de Arcelor Mittal, que cuentan así con el beneficio de operar en un mercado donde uno de sus insumos más importantes está subvaluado.

La diferencia entre Reciclando Sueños, que cuenta con dos galpones prestados frente a la cancha de Sacachispas, en medio de la villa 3 de Soldati, y las grandes industrias casi no admite la comparación.

Acindar, por ejemplo, cuenta con 11 fábricas distribuidas a lo largo del país y tiene sucursales en San Pablo y Montevideo. En 2007, anunció ganancias netas por más de 476 millones de pesos. Además, declaró exportaciones por un volumen superior a las 170 mil toneladas.

Los cartoneros de Reciclando Sueños solo pueden enviar containers de entre 40 y 60 toneladas de chatarra, por limitaciones logísticas asociadas a la falta de crédito.

De alguna forma, una cooperativa radicada en una villa y conformada por 40 familias de bajos ingresos financia los precios que pagan por la chatarra dos de las empresas más importantes de Argentina. Pero Valentín Herrera Curi, que se volvió cartonero tras perder su trabajo de años como chofer de camiones, no se queja: "Nuestro objetivo no es ganar más plata, sino mostrarle a los pibes que si tienen un sueño y luchan por él, lo pueden hacer realidad. Y eso es justamente lo que estamos haciendo".


Paula Borgonovo
Cecilia Sidañez
Florencia Fuentes
Diego Sacca


Comentarios: contenidos@eter.com.ar

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