EL VÓLEIBOL ARGENTINO EN LOS JUEGOS
Altos y bajos olímpicos

Lo mejor fue el bronce de Seúl '88 y lo pero las ausencias en Barcelona '92 y Beijing '08, lo que obligó a un profundo replanteo.

El voley incursionó por primera vez en un Juego Olímpico en 1964, y desde entonces fue ganando protagonismo, con altos y bajos, hasta convertirse en una de las referencias del ámbito mundial. Pero fue en los últimos 20 años cuando Argentina comenzó a obtener grandes resultados, mezclados con algunas frustraciones. Pero lo cierto es que pudo jugarle de igual a igual a potencias de la talla de Italia, Holanda, Estados Unidos, Rusia y Brasil.

En 1984, dos años después de terminar tercera en el Mundial que se organizó en el país, participó en Los Angeles y finalizó en el sexto puesto. Su máximo logro fue la medalla de bronce en Seúl 1988, tras una infartante definición ante los brasileños. Luego, no participó en Barcelona 92 y fue a Atlanta 96 para terminar en el octavo lugar. En Sydney 2000, en la mejor participación de los últimos diez años, sorprendió a Brasil en cuartos de final y terminó cuarta, desplazada del podio por Italia tras caer en semis con Rusia. En Atenas 2004 quedó 5°, mientras que a Beijing 2008 no clasificó, lo que desató la crisis deportiva actual que obliga a realizar algunos cambios para volver a los primeros planos. La primera buena noticia será el retorno a la Liga Mundial en 2009. Para Londres 2012 falta mucho y Javier Weber, el nuevo DT, tendrá tiempo de armar una base competitiva.


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