 |
|
UNA APUESTA AL MARKETING Y LA PROFESIONALIZACIÓN
El vóleibol quiere ir ¡pum, para arriba!
El haber quedado afuera de los Juegos Olímpicos de Beijing, y no poder encontrar un nivel adecuado para competir con los mejores del mundo, obliga al vóleibol argentino a buscarle una salida a la crisis en la que quedó inmerso por problemas dirigenciales, económicos y deportivos. Hoy, la salida parece centrarse en lo que pueda hacer Marcelo Tinelli con su carisma, sus ideas innovadoras y su magnetismo para atraer sponsors.
Irregular, así se podría definir históricamente al vóleibol en la Argentina desde su introducción al país, en 1912. Altos y bajos dominaron la vida de este deporte, que vio conformada la primera Federación en 1932 y disfrutó del enorme éxito de una camada única en la década del '80, cuando se invirtió tiempo y paciencia de la mano de un entrenador coreano que supo moldear tanto talento. Lástima que después el vóleibol no pudo aprovechar su momento de esplendor para crecer a nivel institucional, producto de malos dirigentes o nulas políticas de Estado.
Cuando hace veinte años la última generación dorada de Argentina lograba conquistar la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Seúl '88, derrotando a Brasil, todo parecía indicar que la década del 90 iba a ser fructífera. Sin embargo, se produjo un estancamiento que sólo pudo ser "salvado" por el título en los Juegos Panamericanos de 1995 que se desarrollaron en Mar del Plata. Pero fue una gota en medio del océano.
Lo mismo que el acceso a semifinales en los Juegos Olímpicos de Sydney 2000, el éxito deportivo más importante de los últimos diez años cuando se consiguió el cuarto puesto, tras perder con Italia en sets corridos.
Tocar fondo
En el 2008 se tocó fondo. La crisis se agravó al quedar afuera de los Juegos Olímpicos. ¿Quiénes son los responsables? Mario Goijman, ex presidente de la FAVB, disparó contra la conducción. "El vóleibol afronta una crisis grave por la incompetencia de los dirigentes que están al frente. Habíamos construido una federación argentina fuerte, poderosa, llena de personas honestas, capaces, trabajadoras, todos esos están raleados y alejados, cada uno en sus provincias. Y los que quedaron son grupos que quisieron ver el lado malo de la dirigencia, el hacer negocios, el cobrarse su trabajo sin competencia, sin pasión, y esos son las consecuencias que se pagan: Tanto Alejandro Bolgeri, como Juan Ángel Pereyra son dirigentes mal intencionados".
Goijman no es una figura más dentro del deporte, fue el encargado de organizar el Mundial 2002 disputado en Argentina, aquél donde se logró un sexto puesto y, también, el que le abrió la puerta a Marcelo Tinelli en 2003.
Para Juan Manuel Robles, periodista especializado, no hay crisis alguna. "Se habla de crisis, pero hay que reflexionar. Es un deporte cuya 'crisis' es ser tercero del continente, algo que en el fútbol sería éxito", afirmó, con cierta dosis de polémica, a www.elcomercio.com. Lo cierto es que hoy todas las miradas apuntan a Marcelo Tinelli, hombre que desde hace seis años ingresó en la liga con Bolívar y cosechó innumerables éxitos deportivos, no sólo en el país sino también en el plano internacional. Su arribo a la comercialización de la Selección genera adhesiones y controversias. "No hay que entregar la Selección. Marcelo Tinelli demostró que con trabajo y dinero se logra un equipo poderoso, hizo un trabajo fantástico con Bolivar, pero sumó la conducción de la Asociación de Clubes y ahora de la FEVA. No me gusta esa acumulación de poder", afirmó Hugo Conte, uno de los emblemas del vóleibol nacional. Javier Weber, otro referente del deporte, entrenador de Bolivar y nuevo DT de la Selección Nacional, no coincide con su viejo compañero de ruta. Para él no se trata de acumulación de poder. "Marcelo no acapara, sino que trabaja en beneficio del voley", declaró a Clarín.
No es un blooper
"Creo que Tinelli es un apasionado, que cuenta con muchos contactos y que los pone a disposición de un deporte que él mismo aspira que crezca y se autofinancie. Si todo esto se lo puede potenciar en el Seleccionado, se puede lograr que en poco tiempo una trascendencia similar a la de los Pumas o las Leonas", afirman desde el entorno del conductor televisivo. La ecuación del empresario que invierte en imagen, pero no obtiene rédito económico, parece estar presente en todas las voces autorizadas del deporte. Mario Goijman, hoy distanciado del animador, afirma: "yo no creo que Marcelo necesite hacer guita con el voley, es una máquina de meter minas en bolas y ganar plata. Lo que lo mueve es la pasión por ganar".
"A partir del año que viene se juega la Liga Mundial y es muy importante tener el apoyo de una estructura económica. Con la llegada de Tinelli se acercarán muchísimas empresas para invertir, hecho que ayudará al desarrollo de esta liga argentina", se sinceró Norberto Arese, directo ejecutivo de ACLAV, el ente que nuclea a los clubes que compiten en la Liga Nacional.
Otro nuevo capítulo se abre en la historia del vóleibol en lo que respecta a la Selección. La llegada de Marcelo Tinelli trae esperanzas a los dirigentes para poder salir de la crisis económica y, sobre todo, deportiva. El tiempo y la sensatez con la que se maneje la situación, cediendo los espacios de poder que sean necesarios pero no más allá, escribirán la sentencia.
Eduardo González
Lucas Sawczuk
Cristian Díaz
Gonzalo Leguizamón
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
|
|
|
|
NOTAS RELACIONADAS
|
|
|
|
 |
|