LA VOZ DE LA EXPERIENCIA Los futbolistas después de los 35 años
Los jugadores se pueden mantener por su capacidad, pero también por la necesidad que tiene el medio local de suplir los espacios que dejan los talentos vendidos. ¿Cómo y por qué se sostienen en la alta competencia?
El fútbol argentino se destaca por ser un medio exportador de talentos. Por tal motivo, los clubes no cuentan en sus planteles con jugadores que podrían enriquecerlos y jerarquizarlos. Excepto en contados casos, como el de Vélez o el de Lanús, cuando un profesional llega a su pico de rendimiento -entre los 25 y 30 años- se desempeña en los mercados importadores.
Al partir de esa base, una de las maneras en que las instituciones intentan suplir la ausencia de dichas capacidades es con jugadores experimentados. ¿Quiénes son y cómo trabajan los mayores de 35 años para mantenerse en la alta competencia?
Los jugadores de Primera División que siguen en actividad superados los 35 años son 12, repartidos en una misma cantidad de equipos. En la B Nacional hay 14 jugadores distribuidos en 12 clubes.
En el repaso de las 40 instituciones que disputan los dos campeonatos más importantes de la Argentina, el 60% de ellos cuenta con algún jugador que supera los 35 años. Por otro lado, ninguno de los que se desempeñan en Primera División, más allá de Rolando Schiavi, se manifestó públicamente acerca de la posibilidad de abandonar el fútbol profesional.
El mayor de las dos categorías, con 40 años cumplidos, es el arquero de Almirante Brown, César Monasterio, nacido el 10 de enero de 1971. La única traba física que había tenido durante su trayectoria fue hace 11 años, cuando se rompió los ligamentos cruzados. Aquella experiencia le sirvió para "conocer el gimnasio" y trabajar por su cuenta para no sufrir en cuanto a lo muscular. Esto es lo que más resalta el veterano arquero de la "Fragata" a la hora de consultarle por su retiro. "Nunca pensé en dejar el fútbol y tampoco lo veo cercano", dice. Silvio Carrario, ya retirado, también aporta lo suyo con cierta melancolía. "Yo me sentía bien, estaba para un año más. En mi caso, haber dejado dependió más de otros que de mí", revela.
El rendimiento de esos jugadores se sustenta con la titularidad en sus equipos. Si se toman las primeras diez fechas del Apertura 2011, todos fueron de la partida aunque sea en un encuentro.
Si bien los más longevos suelen encontrarse debajo de los tres palos, el caso de Monasterio llama la atención por no pensar en el retiro en plena recuperación de una fractura en su brazo izquierdo.
El ex Platense se refirió a cómo trabaja para mantenerse y no pensar en el retiro, a dos décadas de haber debutado en Primera. "Me banco los entrenamientos a la par del resto sin ningún inconveniente", saca pecho. Y pone énfasis en la evolución de su preparación física: "Los trabajos eran mucho más largos y se creía más en la cantidad que la calidad. Ahora es al revés".
Monasterio cuenta además que la experiencia les brinda a los "veteranos" la posibilidad de suplir la velocidad por una mejor lectura de juego, aprender a dosificar los esfuerzos. A eso también alude Silvio Carrario. "En mi caso me tuve que adaptar a jugar más tipo enganche y pivotear", cuenta.
"Los años a uno le van dando la capacidad de entender el juego y de no desesperarse. Cuando empecé lo único que quería era correr con la pelota y meter un gol, pero con el tiempo encontré la satisfacción, también, en dar un pase o generar una situación clara para algún compañero", agregó el Tweety, ahora director técnico.
Más allá del rendimiento, Carrario destaca que cuando se sobrepasa la línea de los 35 años el retiro no sólo es cuestión del jugador, sino del "afuera". "Los periodistas te preguntan si seguís, los dirigentes defienden a los más chicos porque les dejan guita y la gente todo el tiempo te dice '¿hasta cuando?´. Eso cansa y hace que la posibilidad del retiro esté presente siempre. Repito, yo estaba para seguir", vocifera.
Carrario asegura que nunca pidió a un preparador físico ni a un entrenador que lo tratara de una forma diferenciada. Y el profe Eduardo Espona le da la derecha con su perspectiva y afirma que no deben existir privilegios para nadie.
"Al veterano todo le duele más y quizás no deba entrenar a la par de los más chicos, pero tiene que hacerlo. Eso no lo voy a negociar nunca", aclara el profesional, que trabajó en los planteles de Boca y San Lorenzo, entre otros. En contra de lo que algunos sostienen, Espona sugiere que no es lo ideal tener un plantel con extremos en las edades. "Es lo que nos toca acá -por el fútbol argentino- y cuando los jugadores están en su mejor momento, entre los 22 y 29 años, no los tenés", observa.
Espona también supo trabajar con los más chicos. Por caso, se desempeñó en el plantel de México campeón del Mundo Sub-17, en 2005. "Yo veo que los jóvenes no se entrenan y se los cuida para jugar un partido de novena. O sea, el profesor cada vez tiene menos relevancia. Hasta los 18 años tienen que entrenar a morir: es la base de todo", sentencia.
Juan Vargas, Marcelo Corvela y Rubén Gorbeña Estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo en ETER. Esta nota fue escrita en la materia Agencia.