Los Juegos de Guadalajara, que se desarrollan del viernes 14 al domingo 30 de octubre, se disputan a 1.560 metros sobre el nivel del mar. Especialistas, entrenadores y deportistas debaten sobre los efectos que esto tiene en la competencia.
El ciclista Lance Armstrong, siete veces campeón del Tour de France, solía entrenarse en los Pirineos para adaptar su sistema fisiológico a la altura y mejorar sus condiciones. En 1986, Carlos Salvador Bilardo llevó a la selección argentina de fútbol, que luego sería campeona del mundo en México, a realizar un entrenamiento en Tilcara para acostumbrarse a jugar fuera del llano. Históricamente los desafíos en lugares altos han sido una complicación para los deportistas de las planicies y los efectos que sufren una variable a tener en cuenta ante cada competencia. México, sede de dos mundiales de fútbol (1970 y 1986), dos Juegos Panamericanos (1955 y 1975) y unos Olímpicos (1968), vuelve a albergar una competencia de máximo nivel: nuevamente los Juegos Panamericanos, que desde el viernes 14 se disputan en los 1.560 metros de Guadalajara (Jalisco).
Leandro Carbone, licenciado en actividad física y deportiva de la Universidad del Salvador (USAL), explica que en la altura la presión parcial de oxígeno es mucho menor y eso provoca mayores exigencias para saturar la hemoglobina (heteroproteína que se encarga de transportar el oxigeno en la sangre). "Cualquier actividad que en el llano implique un porcentaje determinado de capacidad aeróbica o fuerza obliga a un esfuerzo mucho mayor en la altura porque el organismo trabaja estresado", subraya Carbone. "Por el contrario -señala el profesor de educación física Fernando Mazzuco- los deportistas acostumbrados a la altura que descienden al nivel del mar no sufren ningún perjuicio y tampoco tienen ventaja sobre el resto".
Carlos Flamingo, médico especializado en respiración y enfermedades respiratorias (M. N. 85.150), expone una serie de factores que influyen en el desempeño de los deportistas: estado de hipoxia (falta de oxigenación constante en la altura), alteración del sistema nervioso, cambios en el sistema cardiovascular, en la composición de la sangre y en el sistema endocrino-metabólico. Aunque para el atleta santiagueño Juan Manuel Cano, especialista en marcha, lo más molesto de competir en la altura es que "la nariz se llena de mocos, cuesta respirar y los labios se secan", Flamingo advierte: "Hasta altitudes bajas como 1.200 metros, la visión nocturna empieza a fallar. A 2.400 metros la actividad mental se reduce y, por encima de los 3.000 metros, es común la disminución de la facultad de raciocinio".
Para contrarrestar los efectos, los distintos deportistas se ponen a punto de formas especiales. Cano y la nadadora Cecilia Biagioli se prepararon en San Luis de Potosí (México) a 1.860 metros de altura. Eduardo "Dady" Gallardo, entrenador de la selección nacional de hándbol, diagramó una pretemporada en Salta, altitud similar a la de Guadalajara. No obstante, la verdadera intención del técnico era realizar una preparación en el centro de alto rendimiento de altura que inauguró Claudio Morresi en Cachi (2.280 metros). Sin embargo, se necesitaban 21 días de adaptación y los jugadores -en plena competencia europea- no podían cumplir con el tiempo estipulado. Quien sí realizó una pretemporada en ese centro fue la atleta entrerriana Nancy Gallo, quien participará de los 1.500 metros llanos. "Prepararse en la altura es importante porque ganás aire y te suben los glóbulos rojos", comentó.
Los efectos de la altura en los deportistas genera también un debate en el ambiente: ¿con cuánto tiempo de anticipación se necesita llegar a la sede para aclimatarse? Según Nicolás Torres Pájaro, técnico de la selección chilena de hockey, con 10 días alcanza. A pesar de eso, en este tiempo previo, sus dirigidos estuvieron entrenándose en los cerros de Farallones, localidad chilena ubicada a 1.800 metros sobre el nivel del mar. Otros, como el marchista Cano, prefieren arribar temprano: "Lo ideal es estar al menos 21 días antes para acostumbrarse". El profesor Mazzuco tercia entre ambas posturas: "Por un lado, al llegar sobre la hora el cuerpo no siente el cambio. Por el otro, con muchos días de anterioridad, la persona se acostumbra. En definitiva, las dos metodologías son válidas".
Pablo Cecchini, Melina Cuesta y Martín González Estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo Deportivo en ETER. Esta nota fue escrita en la materia Agencia.