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FÚTBOL FEMENINO
Invisibles en tiempo y espacio
Desde octubre de 1991 hasta ahora, la liga de fútbol femenino continúa en pleno desarrollo, pero sin conocer la popularidad. La historia de un fútbol silencioso de protagonistas anónimas.
Cualquier encuesta entre aficionados al fútbol arrojaría que la gran mayoría de los consultados sabe qué equipo ganó el último torneo, qué clubes descendieron y cuáles lograron llegar a Primera. Seguramente, los más fanáticos conocerán también a los campeones del Ascenso y tal vez hasta sepan sobre los jugadores destacados de las principales categorías. Pero muy pocos sabrán qué conjunto obtuvo el campeonato de fútbol femenino y, mucho menos, que esta liga invisible cumple 20 años de vida.
Un entrenamiento de Boca Juniors previo al fin de semana atrae al menos cuatro móviles de televisión, fotógrafos y cronistas de varios medios; los hinchas xeneizes hacen fila desde temprano para poder ingresar a ver la práctica y la máxima figura del club, Juan Román Riquelme, camina dentro de Casa Amarilla, acompañado por alguien de Seguridad.
Para las chicas del fútbol, campeonas del último torneo Clausura y terceras en la Copa Libertadores femenina, la rutina es muy diferente. Rosana Gómez es la número 10 del equipo y también de la Selección argentina; en Boca fue protagonista de varios de los 19 títulos que tiene la institución. Sin embargo, cuando ella termina el entrenamiento nadie le pide autógrafos, ni fotos, ni encuentra periodistas ávidos de escuchar sus declaraciones.
Al igual que Gómez, hay 500 mujeres fichadas entre los once equipos que disputan la liga. Todas ellas entrenan dos o tres veces por semana, dejando de lado su trabajo y, en algunos casos, también carrera universitaria. Sólo unas pocas afortunadas reciben del club viáticos, ropa y botines.
"Cuesta mucho conseguir que los clubes hagan una inversión en un deporte que no genera ingresos sino gastos. No estamos bien, pero se está trabajando para integrar a más clubes y a las universidades. Eso sería importante", explica Salvador Stumbo, Presidente de la Comisión de Fútbol Femenino en AFA.
Hace 20 años se creaba la liga de fútbol femenino. Apenas ocho equipos participaron de aquel primer campeonato. Al año siguiente se sumaron cuatro y para este aniversario son once los clubes que forman parte de la liga. Pero el fútbol femenino viene de mucho antes, ya que se juega desde los años '60, aunque en ese entonces, en formato de baby fútbol. Luego, en los `80, comenzó a jugarse el futsal y más tarde, la disputa en cancha de once jugadores.
"Nunca vimos al fútbol como algo malo. Jugábamos, nos divertíamos y cada una veía que tenía cierto potencial. A veces más que los hombres. El fútbol me apasiona desde chica, como a cualquier varón. Y con el paso del tiempo, lo único que cambió es que empezamos a hacerlo más en serio", recordó Marcela Lesich, actual entrenadora de Boca y una de las primeras jugadoras de la liga.
Pero para llegar a la liga tal como se la conoce hoy, hay que hablar de una de las máximas impulsoras: Nils Altuna. Ella fue al fútbol femenino lo que Alejandro Watson Hutton al masculino. Junto a otras mujeres, Altuna creó, en 1986, la Asociación Argentina de Fútbol Femenino (AAFF).
Originariamente, esta institución no contaba con la aceptación de la AFA, pero gracias a las ganas de crecer de Altuna, ambas instituciones se unificaron. "Joao Havelange, se encontraba en el país y yo fui hasta el hotel donde estaba para pedirle que hable con Julio Grondona y nos acepte, para poder competir internacionalmente", recuerda orgullosa Altuna. Luego de esa charla, en 1989, se jugó la Femigol, primera liga oficial de fútbol femenino, pero cuando en 1991 la AFA tomó el control, creó la liga que se juega hasta hoy. El ingreso a la Asociación del Futbol Argentino generó una Selección nacional femenina, que tiene como mayor logro haber salido campeón del Sudamericano que se jugó en el país en 2006.
Con pobres actuaciones en los dos mundiales que disputó Argentina -anotó sólo dos goles y no pudo ganar ningún partido-, quedó plasmada la diferencia con otros países en el desarrollo de la disciplina.
Esa inferioridad trajo serias consecuencias para el crecimiento del combinado femenino, pues espantó a los sponsors de la actividad. Eso significa que hoy todas las necesidades del fútbol femenino deben cubrirse con un magro presupuesto de 580 mil dólares -540 mil que aporta la AFA y 40 mil la FIFA-. De ese dinero, poco queda para los clubes, que, además, deben hacer una inversión propia.
"El mayor desarrollo en estos años se ve en las selecciones nacionales, ya que hay una sub-17, una sub-20 y la mayor. Todas entrenan en el predio de Ezeiza, donde hay lo necesario: un cuerpo técnico completo, canchas, medicina, y otros beneficios. Pero aún falta mucho", según describe Salvador Stumbo la actualidad del fútbol femenino.
Como primer paso para el crecimiento de la liga, la UBA formará parte del torneo Apertura. En los próximos años se planea apostar a las universidades, tal como se hizo con UAI Urquiza. Para Stumbo, el objetivo primordial será poder inculcar el fútbol femenino desde la primaria, con chicos y chicas jugando juntos.
El futbol femenino cumple 20 años de existencia. Pese a las dificultades del día a día, en sus protagonistas perdura el amor por el deporte. Un sentimiento que, según aseguran los fanáticos, se apaga entre los varones.
Germán Martínez y Simón Iglesias
Estudiantes de tercer año de la carrera de Periodismo Deportivo en ETER. Esta nota fue escrita en la materia Agencia.
20/09/2011
Comentarios: contenidos@eter.com.ar
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